Ficha

País

USA

Año

2007

Título original

Breach

Duración

110min

Dirección

Billy Ray

Guión

William Rotko, Adam Mazer, Billy Ray

Reparto

Chris Cooper, Ryan Phillippe, Laura Linney, Caroline Dhavernas, Gary Cole

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Crítica de El espía
Autor: farrell
Fecha: 01/01/2008.
Póster El espía

El espía

Digerido por farrell

Robert Hanssen (Chris Cooper) es un experto del FBI en sistemas informáticos que durante años ha trabajado como espía para los servicios de inteligencia soviéticos. El joven y ambicioso agente Eric O’Neill (Ryan Phillippe) tendrá que encontrar las pruebas necesarias para encarcelar al considerado como más peligroso espía de la historia, en una operación que dirigirán algunos de los agentes más experimentados del FBI, como Kate Burroughs (Laura Linney).

Basada en hechos reales y con la colaboración de uno de sus protagonistas, el ex-agente Eric O’Neill, ésta es una de esas películas que intentan revestirse con la aureola de trascendencia y de gran calado para la historia del país (en este caso Estados Unidos) del tipo “Buenas noches, y buena suerte”, pero que luego se quedan en mero testimonio audiovisual de un acontecimiento que, me van a perdonar, pero no conoce ni el tato. El hecho de que la película comience con imágenes reales de John Ashcroft anunciando la captura del tal Hanssen en febrero de 2001, sirve para dejar claro al espectador que lo que va a ver sucedió realmente y este es, en mi opinión, uno de los fallos de conjunto de la película: han querido ser tan fieles a la realidad que se han quedado en un falso documental de sobremesa y punto.

“El espía” es, para que negarlo, un todo compacto en el que ningún elemento sobresale ni para bien ni para mal: el reparto es bueno, el guión fluye con regularidad, la ambientación y tono de la película son correctos… si ustedes van a verla, háganme caso, saldrán del cine con la impresión de que ha valido la pena gastarse los siete euros (más o menos según zonas) de la entrada. Quizás el único fallo que yo destacaría o, mejor dicho, el único elemento del guión que chirría un poco en el conjunto, es la forma que el jovencito O’Neill tiene de torear al que se dice en la película que fue el espía más peligroso de Estados Unidos y que causó un daño incalculable a los servicios de inteligencia norteamericanos. Un hombre que durante veinte años fue un topo en la institución más hermética del mundo acaba siendo engañado como un chino por un niñato que acaba de entrar en el FBI, y que tiene que inventarse las excusas más peregrinas para alejar al tal Hanssen de su coche o su despacho para que el resto de agentes en pleno puedan hacerle una buena inspección.

“El espía” no pasará a la historia como una gran película de género.
Pero ahora bien, uno considera el cine como un proceso artístico en el que las películas deben consistir en algo más que en la buena mano del director, guionistas y actores para trasladar una historia real a un soporte de ficción, y como tal una película “buena” debería tener una marca de genio, a diferencia del que hace una barra de pan y le sale más rica o menos rica. Es por eso que “El espía” no pasará a la historia como una gran película de género (porque esto es un thriller, por si no se habían dado cuenta con todo el rollo de los espías y el FBI y tal), porque Billy Ray ha querido ser tan naturalista, con un uso de la cámara tan discreto, ha querido colocar a los personajes en decorados tan realisticamente asépticos y contar sus subtramas emocionales de forma tan seca y directa, que a mí me dio la impresión de que la historia real debió de haber sido más entretenida que la película. Pero también es verdad que yo soy un espectador hijo de la gran hiperrealidad.

El reparto es uno de esos de campanillas que sólo logran o los buenos directores, o los grandes presupuestos o los proyectos así de enjundia. Chris Cooper, ganador del Oscar en 2003 por “El ladrón de orquídeas” y uno de los secundarios de oro del cine norteamericano, borda uno de esos personajes atormentados por su doble vida, en los que la fuerza interpretativa del actor descansa en la intensidad de sus miradas y de su hablar entre dientes con talento contenido y bla bla bla… Ryan Phillippe, por su parte, madurando y en esa etapa de “soy guapo pero me voy haciendo mayor así que mejor hacer películas serias y enseñar menos el culo”, pone demasiados morritos pero aguanta bien el pulso interpretativo con Cooper y bla bla bla. Laura Linney, me van a perdonar, es una de esas actrices por las que este que les habla siente un poquito de repelús.

Recomendada para fans de la gabardina estilo Colombo y de los actores y las historias contenidos.

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