Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

The fountain

Duración

96min

Dirección

Darren Aronofsky

Guión

Darren Aronofsky

Reparto

Rachel Weisz, Hugh Jackman, Sean Patrick Thomas, Ellen Burstyn, Donna Murphy, Ethan Suplee, Mark Margolis

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Crítica de La fuente de la vida
Autor: bronte
Fecha: 25/04/2007.
Póster La fuente de la vida

La fuente de la vida

Digerido por bronte

¿Se acuerdan de aquella famosa frase de "El lado oscuro del corazón", "Puedo soportar cualquier cosa en una mujer, menos que no sepa volar"? Bueno, pues todo se le puede perdonar a una película menos que sea pretenciosa y la vez hortera. Cuando se es pretencioso, es mejor quedarse en el terreno de la austeridad, y si se es hortera, tener la decencia de no sonar grandilocuente. "La fuente" es todo eso y más. Una película que aburrirá a la gente normal y sensata, entiéndase lo de normal y sensata en el sentido de media estadística, que horripilará a los fans de Steven Seagal, y que sólo gustará a snobs con tendencia a la superficialidad.

Es duro aceptar que en pleno siglo XXI alguien siga a vueltas con que "la muerte es un acto de creación". En fin, eso es algo que todo el mundo tiene claro desde el siglo XV a.C. Sin la muerte no es posible la vida, y ya Disney nos lo había explicado más que mejor en "El Rey León", con su famoso soniquete de "The circle of life", y sin ser resultar tan remotamente cargante. Pero por favor, más duro aún es aceptar que tal idea sea formulada explícitamente en un filme. En el 2007 ver a un personaje planteando la cuestión: ¿Qué opinas de la idea de la muerte como un acto de creación?" es comparable a que mañana en el café alguien les preguntara "¿Crees que el "Hola, don Pepito, hola don José" es un acto de saludo?"

No tiene nada de malo que Darren Aronofsky quiera hacer una película sobre "el círculo de la vida", lo malo es que la película sólo habla de eso una y otra vez, una y otra vez: "¿Crees que la muerte es un acto de creación?", "No tengo miedo a la muerte", "Busco la inmortalidad", "¿Dónde está el árbol de la vida?", blablablabla. Para tal menester el director elige una cinematografía lisérgica en tonos oro viejo, o negro directamente, y repite psicodelia visual hasta el hartazgo, rellenando una historia que se podía haber contado en 10 minutos. Porque no hay historia. Hay una idea, una frase, una sentencia, una reflexión cutre a más no poder, que Aronofsky alarga diviendo la historia en tres tramas paralelas, a cada cual peor. Un médico en la actualidad intentando encontrar una cura para el tumor cerebral de su mujer, el mismo médico convertido en un Buda delgadito en el futuro, toqueteando un supuesto árbol de la vida todo en plan "new age", y por último, pero no mejor, un conquistador español, buscando también el árbol de la vida de los mayas, mientras una Isabel I pulula por ahí, que no se sabe si aquella es la Reina Católica, o Sherezade templando gaitas. La película es tan rebatible en todos los aspectos, que sería absurdo ponerse a analizar la espantosa y absurda recreación del imperio español en el citado filme. Eso es lo de menos, en serio. Ahora sí, Fernando debe estar retorciéndose en su tumba, y no digamos la propia Isabel. Anda que los anglosajones no tiran de la Inquisición Española, como si ellos no hubieran masacrado a todo quisqui allí donde fueron.

Si creen que las tres tramas están ordenadas con sentido y sensibilidad se equivocan. Se intercalan, interponen y extrapolan de una manera escandalosa. Los flash-backs y flash-forwards se suceden en ocasiones en cuestión de segundos, no para hacer que la acción avance, ya hemos quedado en que no hay de eso, sino para repetir una y mil veces las mismas ideas. El tipo de futuro tocando un arbol peludo una y otra vez, el conquistador matando gente por ahí y diciendo "mi reina, mi reina" una y otra vez, y el médico sollozando "no quiero hablar de tu muerte, Izzy, no quiero hablar de tu muerte" una y otra vez. La música, igual de repetitiva y alternativa que el resto de la película. Mareante.

Imágenes levemente iluminadas imitando la muerte de una estrella (cósmica) copan el metraje, mientras Hugh Jackman llora desconsolado porque su esposa se muere durante unos benditos 70 minutos. Los veinte restantes ya son directamente para cubrir expediente y hasta creo que llamaron a Valencia para que les preparan ahí una mascletá y que los espectadores abrieran mucho la boca diciendo "oooh". La moribunda es Rachel Weistz, a la que prácticamente sólo vemos la cara y un abundante vello facial (para hacer juego con el arbol peludo), en un flagrante abuso de los planos cortos. Y lo peor de todo, ese tono místico, pseudoriental, de dos amantes condenados a la tragedia a través de los siglos. Pero qué caramba, si morir, nos vamos a morir todos. Ni que sólo se murieran ellos. ¿Qué invento es esto?

Es casi seguro que en las manos de Aronofsky cayó un panfleto tríptico sobre el karma y todas esas cosas y ese fue exactamente su trabajo de documentación vista la superficialidad de la filosofía de la película. Y no me quiero poner etnocentrista, pero la idea esa de la muerte como acto de vida y tal y tal, es justamente de lo que habla el nuevo testamento cuando dicen lo de "murió por nuestros pecados" y todo eso (antes) bien conocido. Que no había que irse tan lejos para llamar a la mano cerrada puño, que es lo que hace Perogrullo.

Muy aburrida. Se aconseja el abuso de setas mejicanas antes de ir a verla. Al mismo tiempo se aconseja desde esta página decir no a las drogas. Recomendada para seguidores de gurús. Puntuacion