Ficha

País

USA

Año

2008

Título original

Funny games

Duración

111min

Dirección

Michael Haneke

Guión

Michael Haneke

Reparto

Naomi Watts, Tim Roth, Michael Pitt, Brady Corbet, Devon Gearhart

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Crítica de Funny games
Autor: malabesta
Fecha: 07/07/2008.
Póster Funny games

Funny games

Digerido por malabesta

Michael Haneke escribe y dirige el remake americano de su propia película. Ante la posibilidad de corregir cualquier error o aspecto con el que pudiese haber quedado descontento, Haneke repite -casi plano por plano- la misma obra. Lo cual dice mucho sobre la impresión que el director tiene sobre sí mismo y su obra.

Cierto es que al menos en lo segundo (y en lo que respecta a esta película) no anda muy desencaminado. Curiosamente, “Funny games” se comercializa bajo el sello de “Warner Independent Pictures”. Un remake que se abre con un impresionante plano aéreo del coche de los protagonistas, en el que van Tim Roth y Naomi Watts (a los que hay que añadir a Michael Pitt). Quizá habría que revisar el concepto de independencia.

Lo de fotocopiarse a sí mismo no es una idea del todo mala. A pesar de que ya han pasado 10 años desde que “Funny games” vio la luz por primera vez, ha envejecido muy bien, y no necesita más actualización que dar respuesta a los cambios tecnológicos de la última década, la omnipresencia de los móviles por ejemplo, que hacen mucho más complicado esto de aislar familias. La intención del director germano/austríaco de denunciar la comercialidad con la que el cine americano retrataba la violencia es ahora más vigente que nunca, cuando productos como “Hostel” o “Saw” ya no la tratan de manera comercial, sino cordial. Haneke se coloca como el reverso tenebroso (o luminoso) de Eli Roth, pues le muestra al público los entresijos de la película (y el género) pero les oculta la casquería, mientras que el director americano no busca otra cosa que ocultar el simple mecanismo de su guiones bajo las entrañas de sus protagonistas.

Uno puede estar de acuerdo o no con los planteamientos de “Funny games”, y puede parecerle que Haneke no es más que un santurrón hipócrita o que el mensaje que pretende transmitir tiene sentido, pero lo que no se le puede negar es que su película funciona muy bien. Como thriller coloca al espectador en situaciones realmente incómodas, y los protagonistas dialogan directamente con el publico, obligándolo a reflexionar sobre la ficción que está viendo.

Quizá se le pueda achacar una cierta parsimonia, un principio retratando a la feliz familia protagonista que se hace un poco largo y luego largas escenas dialogadas que llegan a cansar. No ayuda el estilo con el que Haneke ha rodado, largos planos estáticos, muchas veces de las reacciones de los actores a eventos que se producen fuera de pantalla y que no hacen mucho por aumentar el ritmo de los acontecimientos. Muy probablemente esto ayude también a que el espectador se distancie un poco más de la acción y participe en la meditación que el director propone, para luego hablar de ello con sus amigos del club de caballeros, copa de brandy y puro en mano.

El mayor cambio entre la versión del 97 y ésta es el reparto. Con Tim Roth y Naomi Watts a la cabeza. Forman una peculiar pareja para la que Roth resulta tan adecuado como de marine perfecto en “El increíble Hulk”. Su hijo, Devon Gearhart no es uno de esos grandes niños actores, y cada vez que tiene que llorar pone una cara de haber olido un huevo podrido que no hace mucho por la credibilidad del asunto. Del otro lado de la línea están Michael Pitt y Brdy Corbet, un tanto ausentes en su intención de ser despiadados.

En fin, una película interesante a la que quizá le falte un poco de sal (quizás también intencionadamente) para enganchar al espectador más allá de la experiencia intelectual. Recomendada para gente que vea de cabeza.
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