Ficha

País

USA

Año

2009

Título original

G.I. Joe: Rise of Cobra

Duración

118min

Dirección

Stephen Sommers

Guión

Stuart Beattie, David Elliot, Paul Lovett

Reparto

Channing Tatum, Sienna Miller, Rachel Nichols, Ray Park, Marlon Wayans, Dennis Quaid, Joseph Gordon-Lewitt

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Crítica de G.I. Joe
Autor: malabesta
Fecha: 24/08/2009.
Póster G.I. Joe

G.I. Joe

Digerido por malabesta

Aunque ya han pasado unos años y ha puesto ya unas cuantas películas por medio, habrán visto en los carteles que Stephen Sommers sigue anunciándose como "el director de 'La Momia'", y después de haber visto "G.I. Joe" me temo que va a seguir siendo así.

En resumen: un supergrupo mundial de soldados de élite, los G.I. Joe han de luchar contra el malvado McCullen (Christopher Eccleston), fabricante y traficante de armas, y su última invención: unas nanomáquinas que se comen el metal. En la película están equipadas en la cabeza de un cohete: la ojiva. Pues oiga, le deben haber cogido gusto a la palabra, porque entre buenos y malos la dicen al menos unas setecientas veces, sin exagerar. Proyectil, munición, cohete, parato, chirimbolo, balasera... mira que no hay sinónimos. Pero nada, dale que te pego con la dichosa ojiva hasta la náusea. En fin, el caso es que los Joe, al mando del Coronel Hawk (Dennis Quaid) han de enfrentarse al susodicho además de su organización delictiva de supersoldados -una mezcla entre Donnie Darko y los masillas de "Power Rangers"- y para ello cuentan con la ayuda de dos nuevos reclutas: Duke (Channing Tatum) y Ripcord, que no es otro que Marlon Wayans. Sí señores, sí. El de "Scary Movie" y "Dos rubias de pelo en pecho". La cosa promete.

Y no decepciona. "G.I. Joe" es ante todo una mala historia mal contada. El hecho de que los personajes sean fieles al original y tengan la humanidad de un muñeco articulado se puede hasta pasar por alto. Es una película de acción, al fin y al cabo, y bien podría tirar con unos protagonistas que se llamasen "el bueno guapo", "el amigo gracioso", "el negro grande", "el malo desfigurado", etc. Pero lo malo es que el guión, a partir de una idea muy básica: un señor muy malo quiere robar unas ojivas muy peligrosas para destruir el mundo, no es capaz de generar nada con un mínimo de interés.

La película empieza con una larga introducción, desda allá por 1600 -y no exagero- hasta "Un futuro no muy lejano", y cuando ya creíamos saber todo sobre los protagonistas y sus ojivas (que más o menos a los veinte minutos ya han sido nombradas unas cuarenta veces), resulta que no. A medio metraje alguien dice "¡Necesitamos armar las ojivas!" Y allí van los malos y sus secuaces a un laboratorio de París a perpetrar tal armamiento. Y digo yo... ¿no nos lo podrían haber explicado? Luego los protragonistas resuelven todo el plan megalómano del malo en unos treinta segundos de discusión por el pasillo... en fin, descalabros así en cada esquina. Aquello no coge un poco de emoción ni comiéndose un yogourt caducado.

Contribuye mucho al chasco general la aportación de Marlon Wayans, que como su propio nombre indica, ejerce de alivio cómico. Por descontada la estulticia de su personaje, pero es que además la gran mayoría de sus chistes y gracias son, en el mejor de los casos, poco originales. En el peor, plagios descarados de otra película. En determinado momento, el susodicho roba un avión de alta tecnología y último modelo que ha de pilotarse con la palabra. Fusilando de manera descarada "Firefox, el arma definitiva", el cacharro está programado para su dueño; como los rusos ya están pasados de moda, en esta el malo de turno es escocés, así que el idioma con el que Wayans ha de comunicarse con el avión es nada menos que el celta. El de los cigarrillos.

Salvan todo esto algunas escenas de acción, particularmente la persecución por las calles de la capital francesa, en la que los protagonistas han de dar caza, ataviados con un traje que los acelera, hace más fuertes, supervitamina y mineraliza, a la furgoneta huida de los malos. Es bastante espectacular, y está cortada por planos a cámara lenta que -antes de que su abuso los haga cansinos- le dan bastante gracia.

Channing Tatum demuestra que es un artista polivalente: es capaz de actuar igual de bien sin camiseta que con ella. De entre el resto del reparto, los únicos que merecen la pena a priori, Dennis Quaid y Joseph Gordon-Levitt o bien aparecen diez minutos contados o se la pasan con una máscara y ocho kilos de maquillaje. También reaparece -con agrado para el que escribe- Arnold Vosloo, uno de los mejores malos del panorama actual; no entiendo cómo no tiene más minutos de pantalla (tampoco es que en ésta pueda actuar mucho, la verdad).

En fin, una mediocre película de acción, si se compra los muñecos y hace los efectos especiales con la boca, se lo pasará mejor. Recomendada para gente sin imaginación.
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