Ficha

País

UK

Año

2003

Título original

Globalisation is good

Duración

49min

Dirección

Charlotte Metcalf

Guión

Johan Norberg

Reparto

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Crítica de Globalisation is good
Autor: bronte
Fecha: 30/11/2005.
Póster Globalisation is good

Globalisation is good

Digerido por bronte

Dos documentales de Michael Moore bien valen hacer una crítica de "Globalisation is good". Porque en La Off-Off-Crítica estamos a todo. Ya sólo el título resultará chocante para el espectador español, tan acostumbrados cómo estamos a que la palabra "globalización" vaya a acompañada por estertores infernales en nuestros medios de comunicación. Pero parece procedente echarle un ojo a este documental, que quizás pueda explicar el por qué, pese a tanta manifestación anti-globalización, haya mucha gente en el planeta que apueste por este fenómeno como el mejor método para la erradicación de la pobreza.

"Globalisation is good" es un documental de Johann Norberg, un joven sueco cuyos estudios incluyen áreas de conocimientos tales como filosofía, literatura, ciencias políticas e historia de las ideas. También tiene un amplio currículum en cuanto a ensayos y publicaciones, y algunos galardones por ahí, bastante distantes de lo que sería un Óscar. Así que en principio, a la hora de adentrarnos en este documental, parece obvio que no estamos ante la obra de un analfabeto funcional, metido a hacer espectáculo sobre algo que no entiende. Y vive Dios que no me refiero a nadie en particular. Este bagaje marca también en principio el estilo de "Globalisation is good", aparentemente sobrio y austero.

Poco espectáculo en este producto. Tan sólo una cámara rodando paisajes y entrevistando de manera un tanto convencional a los personajes protagonistas. Johan Norberg se reserva el papel de entrevistador, y añade en off comentarios que incluyen la explicación de términos como proteccionismo, libre mercado, aranceles, propiedad privada y todo el campo semántico que incluye este tipo de reflexión. Eso sí, cuando Norberg se hace con el objetivo de la cámara, no tiene ningún reparo a la hora de afirmar taxativa y tajantemente que aunque los movimientos anti-globalización creen estar luchando por erradicar la pobreza del mundo, en realidad la fomentan, calificándolos entonces de ignorantes y peligrosos.

Y la verdad es que da qué pensar. Porque... si la globalización es tan mala, ¿por qué las zonas globalizadas en el mundo no sólo gozan de un mayor nivel económico y de vida, sino que además tienen como forma primordial de gobierno democracias libres, al contrario que las zonas no globalizadas, dictaduras misérrimas? Da qué pensar... Johan Norberg recorre en "Globalisation is good" tres lugares del mundo. Tres casos diferentes para mostrar las consecuencias de la globalización. El primero de ellos es Taiwan, y el documental trata el caso de este pequeño país que en sólo 50 años, y gracias a la apertura de sus mercados, desde la más absoluta pobreza ahora tiene un nivel de vida similar al de España. En la cinta, podemos ver el ejemplo de cómo nietos de agricultores muy pobres, ahora tienen sus propias fábricas, gracias a que un momento dado el gobierno decidió abrazar los preceptos de la globalización, donando tierras a la gente, e incentivando su productividad.

El segundo caso es el de Vietnam, donde el director de esta pelicula habla de la actuación de empresas como Nike. Honestamente, Norberg reconoce que trabajar haciendo zapatillas no es lo mejor que le puede pasar a un ser humano, pero crudamente expone también la realidad alternativa, que es el hacer cestería de consumo propio, actividades que sumen a la nación en un círculo vicioso de pobreza. Norberg insiste en cómo la libre circulación de capital, y el libre intercambio de productos, ayudan a elevar el nivel de vida a largo plazo. Quizás un buen ejemplo sería el propio español, y de cómo salir de la autarquía franquista (o groseramente dicho, anti-globalización), hizo que por aquí la gente empezara a poder comprarse Seiscientos... Puede que no parezca ésta una gran cosa, pero el caso siempre es poder elegir.

Finalmente, Norberg viaja hasta Kenia. Un país ultra-deprimido, en el que el rechazo de su gobierno a la globalización y a las técnicas del libre mercado, mantiene a su población en unas condiciones paupérrimas. En este caso, también aparecen oriundos, en concreto una keniata economista, explicando cómo, esa cerrazón impide que nada pueda crecer en su país sin campo de expansión posible. Norberg señala sin embargo algunos casos en el que el gobierno ha tenido más manga ancha, como el mercado de flores, o la telefonía móvil, y que están experimentando un "boom" en el pobre país africano, con el crecimiento de todo lo que se mueve alrededor de estos ítems.

"Globalisation is good" es un documental eminentemente destinado al público europeo (con ganas de saber más y no quedarse en la coplilla del sms), y por ello incide en el hecho del gran error de confundir globalización con "americanización", puesto que los primeros pasos de la globalización se dieron en Europa, con nuestra política de libre mercado y desaparición de fronteras. Es por ello que Norberg arremete con dureza contra las políticas europeas en cuanto a su proteccionismo, como es el caso de la agricultura continental, a la que cada año se le da una importante cantidad de dinero a fondo perdido, impidiendo así que países del tercer mundo puedan competir en igualdad de condiciones, entrar en la globalización o mercado mundial, y por lo tanto desarrollarse, elevar su nivel de vida, y mutar a sistemas democráticos. Vamos, que el problema no es que el primer mundo esté intentando globalizar al mundo. El problema es que muchas políticas de Occidente impiden esa globalización, no dejando que los países pobres lleguen nunca a entrar en la foto. Justo lo contrario.

Norberg no necesita de un estilo apayasado ni de un corta y pega habilidoso para resultar demoledor en sus afirmaciones. Datos claros e irrefutables y una inmensa seguridad en su discurso son sus únicas armas para afirmar con seguridad que la globalización es el mejor método del que disponemos hoy en día para equiparar las diferencias en el mundo. Y que si los europeos viven como viven, parece que no sería tan mala idea dejar a los demás jugar al mismo juego, en vez de impedirles utilizar las mismas reglas para defendernos de su posible competencia.

En cuanto a la supuesta americanización, Norberg lleva su discurso hasta el límite. Puede que la globalización incluya "McDonalds" por doquier. Pero, ¿qué tipo de mentalidad es aquella que le dice a la gente los establecimientos a los que puede acudir o no? Es lícito que McDonalds se establezca donde quiera, y es lícito que el público decida qué productos quiere consumir y cuáles no. Siempre y cuando se parta de la base de que la gente no es deficiente mental, idea, lamentablemente, cada vez más extendida por estos lares.

Una obra valiente e interesante. Recomendada para anti-globalizadores, a ver si alguno se va a llevar una sorpresa y para gente a la que le gusta tener su propia opinión. Puntuacion