Ficha

País

USA

Año

2008

Título original

Gran Torino

Duración

116min

Dirección

Clint Eastwood

Guión

Nick Schenk

Reparto

Clint Eastwood, Christopher Carley, Bee Vang, Ahney Her, Brian Haley, Geraldine Hughes, Dreama Walker, Brian Howe

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Crítica de Gran Torino
Autor: bronte
Fecha: 03/03/2009.
Póster Gran Torino

Gran Torino

Digerido por bronte

Esto no es serio. Ahora resulta que los votantes de la IMDb colocan a "Gran Torino" entre las mejores cien películas de la historia. Coge fama y échate a dormir. "Gran Torino" es una película que está bien, pero definitivamente una obra menor en la filmografía de Clint Eastwood. Tan menor como fue en su momento "Mystic River" de la que ya no se acuerda nadie. Bueno, no, mejor que "Mystic River", pero como más de andar por casa. Y dicho esto, en esta crítica se desvelarán aspectos "filosóficos" del filme que indefectiblemente darán pistas sobre los giros de la trama, así que ya saben a lo que se exponen si siguen leyendo.

Clint Eastwood es una cosa así como el alter ego de Silverster Stallone. Eastwood mata el western, Stallone mata el boxeo. Luego Stallone mata a Rambo, y más tarde Clint Eastwood se carga a Harry Callahan. Este último es el que nos interesa, apunto aquí. Lo que pasa es que Stallone, haga lo que haga, es un pringadillo, y Clint, pues lo mismo, pero todo lo contrario. En "Gran Torino" el bueno de Eastwood se marca un remix de todos sus grandes éxitos y se queda tan pancho. Lamentablemente la película ni alcanza la tensión de "Harry, el sucio", ni la profundidad de "Sin perdón". Y encima se desdice de ellas, que eso es lo que más fastidia. Ya no quedan republicanos como los de antes.

"Gran Torino" es al policía resoluto lo que "Sin perdón" fue en su día al western. Un veterano de Corea, bastante racista en principio, y con un uso explícito del lenguaje en este sentido, se ve arrinconado en su propio barrio donde cada vez hay más orientales y menos blancos. El tipo es un cascarrabias y odia a su familia. Claro que con razón: yo también odiaría a una familia semejante. Así que ahí tienen el primer truco para todos aquellos que me piden clases prácticas de guión. Se crea un personaje deleznable, pero al mismo tiempo se hace su entorno aún más deleznable. Ahí tienen cómo hacer empático al más insoportable de los personajes.La evolución de la trama necesariamente hará que cada vez nos caiga mejor. En "Gran Torino" eso se consigue haciendo que el abuelo Cebolleta entre en contacto con sus vecinos asiáticos e interaccione con ellos y haga cosas tan baratas como convertirse en el rol de padre para uno de los hmonges. Que ese es el gentilicio o término étnico de los orientales, que no me ha quedado muy claro.

...Clint en plan momia, perdón, hierático, haciendo su papel último de "no me muevo mucho, porque así tiene más sentimiento". De vez en cuando gruñe, pero eso es para darle una pincelada pintoresca al retrato.
Así que en principio la película transcurre por los cauces más convencionales y trillados. Niño hmong que no tiene padre y que necesita un machote para que le enseñe cómo manejarse en la vida poniendo lo que hay que poner sobre la mesa. De cómo el personaje de Clint pasa de ser un misántropo a ocuparse de semejante carga, no me pregunten a mí, que también me parece poco fluido en exceso. Peor aún me semejó como los niños orientales le hablan al abuelete. Con que desparpajo y poco respeto. Sobre todo teniendo en cuenta que el bueno del hombre sale cada dos por tres al jardín con la escopeta a amenazar a los transeúntes. Echen ahí la cuenta de lo malísimos que son los actores infantiles, tanto ella como él, él como ella, y ahora imagínense a dos repipis de campeonato batiéndose con Clint en plan momia, perdón, hierático, haciendo su papel último de "no me muevo mucho, porque así tiene más sentimiento". De vez en cuando gruñe, pero eso es para darle una pincelada pintoresca al retrato.

Insistencia en hacer de católico, que eso parece que le da mucho juego, insistencia en un ritmo falsamente reposado, en dotar a la cinta de personajes algo folclóricos para romper de vez en cuando la tensión e insistencia en amagos de violencia preparando un final apoteósico que se convierte en cierta manera en un sermón beatífico. A Clint le gusta sin lugar a dudas lo de la mortificación cristiana. En resumen que los "chinos" son buena gente y que matar es malo. Y no sólo eso: además es poco inteligente. Para rematarla, Clint nos manda un mensaje muy lejano de sus películas más peleonas: las leyes son buenas. Quién te ha visto y quién te ve, Clint. Qué final más poco lucido para el bueno del sucio.

Recomendada para gente que ni lleva la cuenta de las balas, ni le importa en absoluto.
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