Ficha

País

USA, UK

Año

2007

Título original

Hairspray

Duración

117min

Dirección

Adam Shankman

Guión

Leslie Dixon

Reparto

Nikki Blonsky, Amanda Bynes, Brittany Snow, John Travolta, Christopher Walken, James Marsden, Michelle Pfeiffer

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Crítica de Hairspray
Autor: malabesta
Fecha: 13/09/2007.
Póster Hairspray

Hairspray

Digerido por malabesta

Si creían que lo habían visto todo en esto de los remakes y las versiones, “Hairspray” es el no va más; el remake de la adaptación de Broadway de una película inspirada en un programa de televisión real (llamado “El show de Buddy Deane) en el que el propio director de la original, John Waters, que en esta hace un cameo, llegó a participar.

Tracy Tumbland (Nikki Blonsky) es una adolescente entradita en kilos pero que vive feliz en el Baltimore de los sesenta, cuyo mayor sueño es participar en “El show de Corny Collins”, un programa musical de la televisión local presentado por Corny (James Marsden). A pesar de las reprobaciones de su madre (John Travolta) y con el apoyo de su padre (Christopher Walken), lo consigue, ganándose la enemistad de la estrella local Amber (Brittany Snow), su madre y productora del programa Velma (Michelle Pfeiffer), puesto que por un lado es abiertamente integracionista (de negros y blancos) y además se está ganando la amistad de Link (Zac Efron) el cantante rebelde estrella y novio de Amber.

John Waters siempre ha sido un poco gamberrete y por lo general sus películas solían escarbar debajo de la apariencia plastificada y en tonos pastel de la sociedad para sacar, literalmente, la mierda de perro que se podía esconder debajo. En unos tiempos en los que los perros han de hacer sus cosas en una bolsa que lleva su dueño, “Hairspray” ha perdido casi todo lo que tenía de Waters y se ha quedado con el plástico y los tonos pastel. Resulta casi imposible encontrar hoy en día una película para adultos tan sumamente inocente y bienintencionada como ésta.

De lo poco que retiene del original es su temática principal: una muchacha que lucha contra la segregación racial. Lo cual hace preguntarse a uno sobre la necesidad de este remake, además del deseo de los productores de volver a pasar por la casilla de salida y cobrar el estipendio debido; en los tiempos que corren quizá tendría algo más de sentido actualizar un poco el mensaje hacia la aventura de su protagonista, una adolescente gordita que consigue hacer sus sueños realidad en el mundo del espectáculo y se lleva al chico guapo sin necesidad ni de adelgazar, ni de ser la más graciosa ni tampoco de terminar con el más feo, su verdadero amor en realidad.

Quizá también queden restos del humor del “Hairspray” de los ochenta en algunos momentos de la película que rozan un poco la parodia, mostrando por ejemplo a la gente fumando o bebiendo de la manera que era habitual por aquellas épocas y que ahora llega a parecer ridículo. Se nota también en los números musicales; la película comienza con una canción de la protagonista sobre lo maravillosa que es su vida y lo mejor que será aún, mientras baila y por la calle y le canta a sus transeúntes, al exhibicionista de la esquina (interpretado por el propio Waters) o a las ratas del callejón, para luego terminar el número bailando sobre un camión de basura. Cuando “Hairspray” pierde este gancho cómico y se vuelve más seria o más romántica, afloja bastante el ritmo, y algunas de sus muchas, muchísimas canciones llegan a hacerse bastante pesadas.

En “Hairspray” parece que el talento musical es inversamente proporcional al grueso del talonario.
Al igual que las fiestas de la empresa o las bodas de los amigos, uno de los grandes alicientes del género musical es ver qué tal canta y baila gente a la que estamos acostumbrados a ver más serios. En “Hairspray” parece que el talento musical es inversamente proporcional al grueso del talonario. El gran y sorprendente triunfador es James Marsden. El insípido Cíclope de “X-Men” se lleva de calle todas sus escenas, tiene la mejor voz con diferencia y baila notablemente bien. El único que le puede hacer pie es Elijah Kelley, que interpreta a Seaweed, uno de los negros por los que lucha Tracy. Aunque no tiene una voz tan clásica como la de Marsden, tienen bastante más técnica y habilidad en el canto y en el baile.

John Travolta y Michelle Pfeiffer han dejado ya muy atrás sus días de “Grease” y “Grease II”. Mientras que él todavía se defiende más que bien bailando, Pfeiffer está un poco tiesa toda la película, y ambos cantan tirando a poco; en el caso de Travolta, en gran parte es debido a que ha de forzar una voz ligeramente femenina con la que poco puede hacer. Y luego tenemos a Christopher Walken, al que alguien le ha dicho que canta y baila bien y se lo ha creído. Aunque tiene mucho estilo, sobre todo a la hora de moverse, entre tener estilo y bailar bien hay una gran diferencia, especialmente cuando se está al lado de Tony Manero.

En fin, una película agradable, ligera y sin demasiadas pretensiones, que salvo por algún momento en el que llega a aburrir, se ve con una sonrisa. Recomendada para los que no sepan qué es el agujero de la capa de ozono.
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