Ficha

País

Francia, UK, USA

Año

2007

Título original

Hannibal rising

Duración

117min

Dirección

Peter Webber

Guión

Thomas Harris

Reparto

Gaspard Ulliel, Gong Li, Charles Maquignon, Dominic West

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Crítica de Hannibal, el origen del mal
Autor: malabesta
Fecha: 13/03/2007.
Póster Hannibal, el origen del mal

Hannibal, el origen del mal

Digerido por malabesta

"Hannibal, el origen del mal" viene a explicar el origen del malo. Como es endémico, casi, en las películas americanas, en esta precuela se humaniza al personaje, para que todos nos demos cuenta de que Hannibal el canibal al fin y al cabo es rebelde porque el mundo le hizo así.

La película cuenta, básicamente, como el famoso personaje de "El silencio de los corderos" se inició al arte del buen comer. Partiendo de su infancia en la Lituania ocupada por Rusia, vemos cómo la guerra marca a Hannibal (Gaspard Ulliel), que tras perder a toda su familia y ser acogido por la viuda de su tío en París, Lady Murasaki (Gong Li), emprende su venganza contra los soldados, encabezados por Grutas (Rhys Ifans), culpables del asesinato de sus padres y, más importante, su hermana.

"Hannibal, el origen del mal" viene a empatar un poco con "Batman begins" u otras revisiones de mitos conocidos; se esfuerza en presentar una explicación psicológicamente realista, supuestamente,  de los comportamientos extremos de una serie de personajes, con los que éramos bastante felices sin necesidad de explicaciones. En este caso, para justificar la crueldad, perversión, maldad extrema y refinamiento que habían hecho popular a Hannibal, la película se llega a unos extremos un tanto rocambolescos, que unidos a la visión que termina por dar de su protagonista, que resulta que es una especie de justiciero espacial que se come a los malos, llega a hacerse más increíble de lo habitual. Además, desconozco el trabajo de Thomas Harris como novelista, trabajo que dió lugar al personaje y la saga. Pero su guión de "Hannibal, el origen del mal" da la impresión de que tiene cierta tendencia a incluir ciertos elementos por el mero hecho de que resultan "molones", como puede ser el personaje de Gong Li, que se convierte en una especie de mentora para Hannibal. Y es que es de todos conocido que el psicópata canibal de "El silencio de los corderos" es un experto practicante de las artes marciales.

Quitando el cómo trata a su personaje central con respecto al resto de las películas de la saga, el guión de "Hannibal, el origen del mal" no resulta del todo decepecionante. Es la típica historia de venganza, un poco desviada al lado oscuro, pero al fin y al cabo bastante rutinaria. Quizá se le pueda achacar que sea un poquillo tramposa; cuando Hannibal comienza su festival culinario, aparece en escena un inspector de policía (interpretado por Dominic West) que presiona con su investigación al protagonista. En cuanto esta presión ya no es necesaria para entretener al público, el policía desaparece sin explicación ni miramientos.

La dirección de Peter Webber (de fama mundial tras "La joven de la perla") es de nuevo bastante plástica, aunque ahora más acorde con la figura de Hannibal, que desde luego parece bastante peor compañía que Jan Vermeer. Quizás deje un poco de lado la faceta dinámica de la película, y las escenas de más intriga y acción podrían haber dado un poco más de sí, pero en general sabe mantener el interés.

El reparto está a la altura general de la película, que tampoco es muy allá. La tarea de Gaspard Ulliel es el papelón de dar vida a Anthony Hopkins de joven. Tampoco lo hace mal, gracias a la intervención del director que no da una sola oportunidad para la comparación directa. El Hannibal de "Hannibal, el origen del mal" y el de "El silencio de los corderos" sólo tienen un punto en común, cuando el protagonista se pone la famosa máscara, y como comprenderán, eso no es que requiera muchas dotes como actor. Gong Li interpreta a la improbable tía del psicópata, y se pasa toda la película forzando un acento japonés que encantará a Javier Bardem pero que al resto de la humanidad le hará chirriar las orejas.

En fin, una película un tanto vacía que probablemente entendrá a los fanáticos del personaje, mientras se comen unas palomitas emulando. Recomendada para vegetarianos con crisis de identidad.

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