Ficha

País

Australia, USA

Año

2006

Título original

Happy feet

Duración

108min

Dirección

George Miller

Guión

Warren Coleman, John Collee, George Miller, Judy Morris

Reparto

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Crítica de Happy feet: Rompiendo el hielo
Autor: malabesta
Fecha: 04/12/2006.
Póster Happy feet: Rompiendo el hielo

Happy feet: Rompiendo el hielo

Digerido por malabesta

Gracias al grandioso éxito de "La marcha del emperador", los pingüinos son el último grito: un falso documental en marcha, un Oscar, muñecos, el frac vuelve a estar de moda... Y aquí llega "Happy feet", la maravillosa historia del pingüinito feo.

Mumble es un pingüino que, al igual que Nemo, tras un pequeño incidente durante su época de huevo, nace con una espantosa voz. Como resulta que el pingüino emperador basa toda su vida y sus relaciones en cantar hermosas canciones, Mumble lo lleva mal. Y eso que, cosa curiosa, es el único capaz de bailar claqué de todos ellos. Claro que sus habilidades con el tacón-punta-tacón no son muy bien vistas en la comunidad de fanáticos religiosos (¿?) que es la sociedad de los pájaros bobo. El caso es que el consejo de ancianos culpa a Mumble de la escasez de peces que está mermando a la población, y el pobre es desterrado. Claro que él está convencido de que los verdaderos culpables de la carestía son unos extraños seres sin pluma, con los que intentará contactar. La película está llena de mensajes positivos. Y de canciones. Miles y miles de canciones han sido integradas a la fuerza en la historia, que ya de por sí es espesita. Todo empieza con dos pingüinos cantando, y de ahí se pasa a muchos pingüinos cantando, escena que es interrumpida por varios pingüinos cantando. Al rato hay un pingüino que baila mientras otro canta, y el final de la película es una apoteosis en la que todos los pingüinos cantan y bailan. Entremedias, "Happy feet" habla del fanatismo, del racismo, del amor, de la libertad, de la entrada en la madurez, de ecología y del claqué. Todo en hora y media, y para niños.

Hace mucho tiempo que se trata al público como si fuese medio idiota, y "Happy feet" no es una excepción. La película está llena de intervenciones totalmente declarativas, en la línea de: "Tú y tus extrañas costumbres que has aprendido de tus amigos extranjeros no sois bienvenidos en esta comunidad que se mantiene unida por la fe". Y cuando no hay un personaje obviando la trama, un narrador viene a contar lo que piensan los personajes. Todo bien machacadito, regurgitado más bien en este caso. Así, no hay lugar para que el espectador se esfuerce un poco, y en cuanto los protagonistas no están huyendo de una foca o una orca, el aburrimiento campea en las butacas.

Es cierto que el guión tiene cosas curiosas; es una de las pocas películas en las que el macho, sea la especie que sea, se queda cuidando el huevo en casa mientras la mujer sale a pescar, y también será la excepción en la que se presenta a las focas como voraces carnivoros de dientes afilados, en lugar de esos adorables seres que aplauden y juegan con pelotas de playa que todos sabemos que son. Lástima que todos estos detalles se disuelvan en la dirección de George Miller, que parece que basa la película en sus escasas escenas de "acción" (persecuciones por tierra y mar) en las que se saca a relucir lo grandes que eran los ordenadores que tenían, capaces de reproducir con infinidad de detalles hasta las plumas de los pájaros que no estaban en pantalla, además de mostrar una cierta tendencia por sacar a miles de pingüinos bailando la macarena, o cantando reguetón.

Todas las canciones son, en la versión inglesa, interpretadas con pericia por gente como Hugh Jackman, Elijah Wood o Robin Williams, y hay un cierto tufillo al revisionismo de "Moulin Rouge" en los montajes musicales.En la versión española, la estrella del cast de voces destaca más que por lo que es, por lo que no es: ni actor, ni doblador. La cosa recae otra vez sobre Carlos Latre, que sin duda como imitador no tiene par, pero cuando se trata de inventar personajes, la cosa no va tan bien. Sus doblajes están repletos de gracietas de famosos y famosetes, que le quedan a la película como a un pingüino unas pistolas.

En fin, una película que se hace un poco aburrida y empalagosa, con tantísimo mensaje positivo que tiene dentro. Recomendada para la gente que baila como si fuesen palmípedos. Puntuacion