Ficha

País

UK, USA

Año

2010

Título original

The wolfman

Duración

102min

Dirección

Joe Johnston

Guión

Andrew Kevin Walker,David Self

Reparto

Benicio del Toro, Anthony Hopkins, Emily Blunt, Hugo Weaving, Geraldine Chaplin

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Crítica de El hombre lobo
Autor: bronte
Fecha: 12/02/2010.
Póster El hombre lobo

El hombre lobo

Digerido por bronte

De todos los temas "góticos" sin lugar a dudas el hombre lobo es el que menos chicha tiene, siendo posiblemente también el más antiguo de todos ellos, con orígenes medievales. De ello mismo se dio cuenta Stevenson cuando lo transformó en la famosa historia del Doctor Jeckyll y Mr. Hyde, sin lugar a dudas, con mucha más enjundia e interés. El caso de un hombre que en los días de luna llena se transforma en bestia peluda y con mala lecha, da poco de sí, porque no tiene nada de prometéico, como el monstruo de Frankenstein, ni de amor diabólico, como Drácula, ni de espiritual como el citado Jeckyll. Y eso, señoras y señores es el mayor problema de este filme. Que nada más empezar, ya está todo el pescado vendido.

Yo entiendo las dificultades de crear un guión atrayente con tan pobres mimbres. Tan pocos mimbres, que Benicio, a la sazón productor del invento, se convierte en hombre lobo tres veces peladas. La de la anagnórisis, la de la constatación y la de la venganza. Ya ven que han preferido alargar más bien poco la agonía y la película dura sus cien minutitos, sin intentar sacar de dónde no hay. Tampoco han puesto demasiado interés en intentar dotar al conjunto de una reflexión un poco trascendente, y han preferido tirar por la calle del medio y apoyarse, dejen ahora de leer, en conflictos familiares con tintes de culebrón. Es justamente en el follón de la parentela donde el guión toma más aires de "mensaje", con el escueto eslogan "deja libre a la bestia". Para dejar libre a la bestia no hace falta ser hombre lobo. Llega con dedicarse a la prensa del corazón. Vamos, que bestias hay muchas. Deberían haber intentado encontrar la especificidad de ésta. Y si no se les ocurría nada mejor que lo de "deja libre a la bestia" podían haber puesto al pobre hombre sumido en una sociedad represiva y castrante, en vez de ponerle de farandulero viviendo la vida loca. Y si me hubieran hecho caso a mí y le hubieran puesto en un ambiente victoriano de verdad, en vez de cargarse a la gente al tuntún, se hubiera podido vengar en todas y cada una de las veces y no hubiera resultado un personaje tan descafeinado.

También hay un amorío, que para ser sinceros, parece que es necesario en una historia de esta índole, pero tal y como está hecha la película, sobra más que otra cosa. Porque no se entiende bien cómo surge esa historia así tan de repente y se ve demasiado que debe su inclusión a que es necesaria para el clímax final, que por otro lado, ni es clímax, ni es nada. A Benicio del Toro le queda muy grande un papel de una major como ésta y mejor haría quedándose en películas independientes de mucho drama humano. Porque hay que ser muy estrella para resistir bien un pastiche de estos. Benicio, pasa con más pena que gloria, dejando por otro lado entrever una decadencia física que se hace patente no sólo por lo horroroso del peinado, sino sobre todo por lo ortopédico de las correrías. Quién le ha visto y quién le ve. Nunca se le ha visto menos atractivo. En esta ocasión se le ve pero que muy "hermoso".

Dándole la réplica se encuentran Emily Blunt, que es una chica muy guapa y muy británica y que pone los ojos muy bien en plan lloroso y Anthony Hopkins, que repite su papel de noble británico, esta vez más revoltosillo que en otras, pero no se hagan ilusiones; hace lo de siempre. Aunque la verdad, interpreta un papel bastante incomprensible, bastante mala persona gratuitamente, mucho más calidad humana en sus otros registros. Menos mal que por ahí también campa Hugo Weaving que es lo mejor de la película y también tiene los mejores diálogos de la misma. Cuando Hugo aparece en pantalla podemos creer que estamos ante la obra de un guionista con mayúsculas. El resto del tiempo todo es relleno. Porque además, otro gran fallo de la película es la monocordia. Da igual que Benicio sea humano o lobo. No hay transición entre ambos mundos, no podemos ver el contraste que va de ser humano a ser bestia, lo cual, señores míos, es el abc del género. Porque el género nace muy alrededor de la pregunta "qué es un ser humano" y aquí ha brillado por su ausencia. Añadir también que nunca se vio un criado más desaprovechado.

Todo es oscuro, todo es gótico, todo son grandes castillos llenos de polvo, cementerios, manicomios, campamentos de gitanos, mucho dinero en los decorados. Todos los clichés y todos muy mal aprovechados. También mucho zarpazo, mucha tripa, mucho muñón, mucha transformación con colmillos que rompen las encías. Lo más discutible, la lucha final, que yo creo hubiera quedado mejor a oscuras, sólo con audio. O también nos la podían haber ahorrado. Nada, una película totalmente previsible y olvidable. Se hace algo lenta, quedan muchas cosas en el aire y una tiene la impresión de que no pasa nada realmente interesante, aunque no estemos delante de exactamente un moco de pavo. Y que por cierto, con tanta preparación con la moza, yo creía que la película iba a acabar de otra manera, pero para ese viaje, no necesitábamos esas alforjas.

Recomendada para nueve de cada diez dentistas.
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