Ficha

País

USA

Año

2007

Título original

Hostel: Part II

Duración

93min

Dirección

Eli Roth

Guión

Eli Roth

Reparto

Lauren German, Heather Matarazzo, Bijou Phillips, Jordan Ladd, Roger Bart, Richard Burgi, Vera Jordanova

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Crítica de Hostel 2
Autor: malabesta
Fecha: 16/06/2007.
Póster Hostel 2

Hostel 2

Digerido por malabesta

Muchos quieren ver en Eli Roth y en sus ataques a la moral y a lo políticamente correcto al siguiente Tarantino; más quisiera él. Aunque “Hostel 2” es muy superior a la primera parte, no deja de ser una nadería que, como “Bricomanía”, se reduce a una cuestión de herramientas.

El guión de la película, sin duda su parte más débil, presenta a Beth, Lorna y Whitney (Lauren German, Heather Matarazzo y Bijou Phillips), tres estudiantes de arte en Roma que deciden pasar un fin de semana en Praga. En el tren se encuentran con Axelle (Vera Jordanova), que las convence para cambiar de destino y dirigirse a un tranquilo y reposado balneario eslovaco. Pero resulta que dicho balneario y el hotel en el que se hospedan no son más que el cebo para una macabra organización que se dedica a secuestrar turistas pare vender la posibilidad de torturarlos y matarlos a gusto del comprador. Eso es lo que pasa por hacer turismo en Europa.

Al contrario que “Hostel”, que se atenía a la simplicidad de una trama similar, esta segunda parte complica bastante más la historia. En paralelo a la de las tres chicas, la película detalla también las aventuras de Todd (Richard Burgi) y Stuart (Roger Bart), que viajan también a Eslovaquia, pero por diferentes motivos: acaban de comprar el derecho a torturar y matar a dos de ellas.

Usando a estos dos personajes, “Hostel 2” enseña las interioridades del dichoso negocio, cómo se subasta a los secuestrados, cómo se dispone de ellos, cuál es la ropa recomendada para torturar a alguien, etc. etc. Así también se quita peso sobre la trama de las jóvenes; en parte alivia la simpleza de la misma, pero a la vez hace que Beth, absoluta protagonista de la película, permanezca desconocida para el espectador, que nunca llega a entender por qué hace lo que hace o de dónde sale.

El guión de Eli Roth está lleno de agujeros. Muchos de los antecedentes de los personajes son directamente recitados por medio de diálogos, y nunca del todo bien explicados o justificados, mientras que a veces se nos da información sobre los protagonistas que luego nunca será usada para nada. Sabemos, por ejemplo, que Beth se parece a alguien que conoce Stuart, pero no a quién o por qué la ha elegido como víctima en base a ello, y aunque es un hombre avasallado por su mujer y termina por proyectarla igualmente sobre Beth, luego resulta que la víctima y la mujer se parecen tanto como “Hostel 2” y una buena película.

Al igual que la primera parte, en ésta podemos ver algunos destellos de talento en la dirección de Eli Roth. Particularmente los primeros minutos, en los que uno de los matarifes de la organización vacía los bolsos de las protagonistas, situándolas en la historia de manera elegante, introduciendo los personajes (del bolso de una saca una botella de absenta y del de otra un diario pulcramente escrito) mucho antes incluso de que aparezcan. A ver si se deshace del lastre que le suponen sus propios guiones y se sale del género para hacer una buena película.

Evidentemente el plato fuerte, en más de un sentido, de “Hostel 2” son sus escenas de casquería, que aúnan momentos del sexo más morboso y la violencia más explicita de la manera más convencional posible. Probablemente convencerán a los amantes del género, que cada vez se convierte más en una especie de competición, como las de aquellos que hacen castillos de naipes o hileras de fichas de dominó, por ver qué director alcanza la mayor complejidad y truculencia en sus asesinatos. Muchas veces, por supuesto, a expensas de otros elementos de la película, como puede ser el guión, que ha de dar cabida y tiempo a todas esas construcciones. La obra de Eli Roth se embarca en una espiral creciente de gore que termina con uno de los finales más surrealistas y camp que un servidor recuerda, y que sin duda dejará a más de uno boquiabierto.

Las actuaciones son bastante acartonadas durante todo el metraje, y sólo quizás Rogert Bart y Richard Burgi destaquen ligeramente. Todos gritan mucho y bien, eso sí.

En fin, una película que se publicita como terror, pero que más que asustar al espectador parece que pretende conseguir que aparte la vista de la pantalla. Recomendada para daltónicos, que no verán la sangre.
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