Ficha

País

USA, República Checa

Año

2006

Título original

The Illusionist

Duración

110min

Dirección

Neil Burger

Guión

Neil Burger

Reparto

Edward Norton, Paul Giamatti, Jessica Biel, Rufus Sewell, Eddie Marsan, James Babson

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Crítica de El ilusionista
Autor: bronte
Fecha: 2006-11-16.
Póster El ilusionista

El ilusionista

Digerido por bronte

Pues yo me he quedado un poco turbada tras la visión de "El ilusionista". Así que aviso que en esta crítica se trataran aspectos que si bien pueden indicar al lector avispado ciertos desenlaces de la trama, también pueden ayudar a decidir sobre su visionado o no visionado. "El ilusionista" se ubica en la época de entresiglos, coyuntura, que me es imposible conjeturar por qué, ejerce una notable fascinación en el presente. No es que estemos hablando de steam-punk, pero sí que la película explota el encanto del misticismo del momento, tan dados eran nuestros antepasados a convocar a los muertos, más el lujo de los imperios desmoronándose al paso del naciente siglo XX, más el elemento fantástico, que aquí no es el vapor si no las artes mágicas de un ilusionista.

Lo primero que se puede decir de Neil Burger, director de este filme, es que puede que sea el director más atractivo hoy en día en activo, y lo segundo, y mucho más importante y sesudo, es que no tiene ningún reparo a la hora de tirar de "flash-backs" para asentar, establecer, explicar y dar consistencia a la historia. De manera un tanto abusiva, de hecho, aunque con suficiente gracia. Así la película es en sí misma un gran flash-back planteado desde el momento en que vienen a detener al ilusionista a su teatro, de ahí pasamos al comienzo de la historia cuando el ilusionista llega por primera vez al teatro en Viena, y de ahí a otro flash-back explicando la infancia del ilusionista, y justificando la historia de amor, motor de toda la trama. No se apuren, hay más flash-backs, pero no entraré a fondo en ellos.

Como bien han leído "El ilusionista" es principalmente una historia de amor, con sus antecedentes, sus obstáculos, su camisita y su canesú, hábilmente entrelazada con la magia del espectáculo, más la intriga policíaca del tema, sin que nos olvidemos del tono anti-monárquico-anti-aristocrático-pro-clase-trabajadora o como le quieran llamar. Cosa no reprochable, pues hace ya hace muchos siglos que los autores vienen insistiendo en la bondad de los campesinos en contraposición a la maldad inherente de los nobles. Así que por lo menos, cosa nada original. Y pese a los factores discutibles del guión, es un buen guión en tanto en cuenta recrea una historia corta de Steven Millhauser, sin que en ningún momento parezca que es una trama alargada para cumplir con las dos horas, aunque ya no dé para más. Y también es un buen guión desde el punto de vista de que, al modo de un ilusionista consigue que el espectador permanezca atento a la trama, queriendo saber “qué pasa después”, y que los más entregados se sientan muy sorprendidos al final de la maquinación. Tengo que reconocer que no fue este mi caso. ¿Por qué? Ahora lo veremos.

A grandes rasgos, este filme parece una historia de venganza que pronto se convierte en otra cosa, facilitando que los espabilados se huelan la chamusquina. Al fin y al cabo se titula “El ilusionista”. Pero, y aquí viene lo bueno, el mensaje último de la película es que hay emociones, sentimientos o chirimbolos, lo que ustedes prefieran, que justifican que los personajes se pasen las leyes por el arco de triunfo. Y quien dice las leyes, dice los valores morales que por lo menos en Occidente parece que apoyamos. De esta manera, se van a encontrar ustedes con dos personas inocentes injustamente sacrificadas (independientemente de su bondad o maldad en otros casos que no vienen a la historia), para que al guionista le quede la trama muy bonita y muy sorprendente.

Notables interpretaciones y una dirección apañada, encubren una idea de fondo que realmente cuesta encontrar fuera de ambientes carcelarios y/o mafiosos. Como entretenimiento, una gran opción; desde un punto de vista más profundo, muy cuestionable. Recomendada para ciegos que no quieren ver.

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