Ficha

País

Hong Kong

Año

2003

Título original

Mou gaan dou II

Duración

119min

Dirección

Wai Keung Lau, Sui Fai Mak

Guión

Felix Chong, Sui Fai Mak

Reparto

Edison Chen, Shawn Yue, Anthony Wong, Eric Tsang, Francis Ng

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Crítica de Infernal Affairs II
Autor: malabesta
Fecha: 27/04/2007.
Póster Infernal Affairs II

Infernal Affairs II

Digerido por malabesta

Aunque a muchos la saga de “Infernal Affairs” se les haya aparecido por mediación de Martin Scorsese e “Infiltrados”, lo cierto es que en su Hong Kong gozó de muy buenos resultados, ayudando a revivir el moribundo cine de la ex-colonia y volviendo a poner de moda el género de las tríadas que en su momento subió a lo más alto a John Woo, para que luego se pudiese caer a gusto.

Al igual que tras el gran éxito de “Infernal Affairs” se rodó la precuela “Infernal Affairs II” y una suerte de precuela/secuela “Infernal Affairs III”, se dice en los mentideros que la no menos rentable “Infiltrados” también conocerá continuación. En todo caso, la película protagonizada por Matt Damon y DiCaprio ya tomó elementos de las tres originales cantonesas, con lo que queda por ver cómo se las apañan para prolongarla/precederla o si Scorsese se encargará también de la continuación, y en caso de hacerlo, si puede rodar quince horas de película que luego ha de recortar a “sólo” tres para su estreno.

En la que nos ocupa, “Infernal Affairs II”, se nos cuenta la historia del ascenso a las posiciones de partida de los cuatro protagonistas en la primera parte: Lau Kin (Edison Chen), el delincuente de poca monta metido a policía (y que de adulto tenía la cara de Andy Lau); Chan Wing (Shawn Yue) prometedor policía que se infiltra en la banda de su familia (Tony Leung en la primera parte); el ambicioso inspector Wong (Anthony Wong) y el jefe de poca monta de las tríadas Sam (Eric Tsang). La historia se desarrolla en torno al ascenso a la dirección de la familia Ngai, la más poderosa del submundo de Hong Kong, de Wing (Francis Ng), una especie de despiadado contable asesino, convirtiéndose así en el objetivo principal de la policía y de sus compañeros de negocio.

A su alrededor se desenvuelven todas las tramas. Mientras que una de las grandes virtudes de “Infernal Affairs” era la sencillez de su planteamiento, un poli infiltrado en una banda que a su vez a colado un topo en la comisaría del policía, lo que dejaba mucho sitio para la eterna persecución de los dos protagonistas, en “Infernal Affairs II” se intenta explicar detalladamente el origen de cada uno de los cuatro protagonistas, los dos policías y los dos delincuentes. Así, en el caso de que no se haya visto la primera parte, durante más de cuarenta minutos se estará completamente perdido, pues la película no hace ninguna concesión y se limita a introducir personajes sin piedad, hasta que en la segunda parte del metraje todo converge hacia los cuatro principales. Además, al estar tan centrada en sus protagonistas la película se hace muy lenta, sin una trama que mueva las cosas hacia adelante. Sólo se salva en los minutos finales, en los que se recupera un poco el espíritu de la intriga policial que movía a la primera.

Se complica además la historia sin necesidad. Intentado mostrar lo ambivalentes que son los personajes, su lucha interior y lo complicado de su situación moral, todo el mundo se mete en unas camisas de once varas de las que luego sale malamente para justificar su papel en “Infernal Affairs”. Así, por ejemplo, el personaje que en la primera parte interpretaba Tony Leung, un policía que se hacía pasar por un traficante segundón y no demasiado listo, en “Infernal Affairs II” es el hermanastro del más poderoso Don de la mafia, llegando a ser el segundo de a bordo.

La lentitud que induce en la película el complicado guión se suma a la que también conlleva el uso y abuso de la cámara lenta en los momentos más insulsos de la película. Un personaje saliendo por un pasillo, o metiéndose el dedo en la nariz suponen escenas dignas de ser alargadas durante minutos al ritmo de una música que por momentos recuerda demasiado a Luis Cobos, en una especie de intento de añadir lirismo y plasticidad a una película que termina por carecer de interés.

Lo más destacado de la película son sus actuaciones. Los cuatro protagonistas repiten sus papeles de “Infernal Affairs”. Mientras que Edison Chen y Shawn Yue en aquella aparecían escasos minutos, aquí más o menos cumplen con el peso del metraje, aunque desde luego desmerecen mucho al lado de Tony Leung y Andy Lau. Del lado senior están Anthony Wong, un poco estático de más, y Eric Tsang, que sin duda tiene en “Infernal Affairs II” la mejor actuación de su carrera, además de uno de las mejores que en cualquier película de Hong Kong se haya podido ver. Casi merece la pena aguantar las dos horas de metraje sólo para disfrutar de la última escena que protagoniza Tsang. A años luz de la versión que hizo de su personaje Jack Nicholson, que parecía que había abusado de las drogas demasiado en su juventud.

En fin, una secuela muy inferior a la primera, que es más un culebrón que una película policíaca. Recomendada para los que vayan a ver la tercera parte. Puntuacion