Ficha

País

Hong Kong

Año

2002

Título original

Wu jian dao

Duración

101min

Dirección

Wai Keung Lau, Sui Fai Mak

Guión

Felix Chong, Sui Fai Mak

Reparto

Andy Lau, Tony Leung, Anthony Wong, Eric Tsang, Kelly Cheng, Sammi Chen

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Crítica de Infernal Affairs (Juego sucio)
Autor: malabesta
Fecha: 13/02/2005.
Póster Infernal Affairs (Juego sucio)

Infernal Affairs (Juego sucio)

Digerido por malabesta

Bajo el chusco título de "Infernal Affairs" que, para los que aún no se hayan dado cuenta, juega con la brigada policial conocida como asuntos internos (internal affairs), materia de mucha película policíaca, nos llega de Honk Kong el último gran éxito del cine de allí. Aunque aquí su título nos suene a chino (nótese la calidad del chiste), ha sido tal su éxito que el mismísimo Scorsese prepara su remake americano (además de contar con dos secuelas, una por año), confirmando además que ni las supuestas luminarias del cine se libran de la fiebre de los remakes. Digo fiebre por la ansiedad con la que se arrojan sobre los éxitos orientales para reconvertirlos a la versión americana (o del país de turno) pero también por el estado de debilidad mental que se asocia a dichos procesos somáticos.

Muy lejos de la imagen que pueda dar su afiche, sin duda producto de las más hábiles mentes del marketing de Honk Kong, que venderían a muchos de los miembros de su probablemente enorme familia por atraer a las masas al cine, "Infernal affairs" es una muy seria película de policías, con pocas concesiones al público (en forma de mujeres escuetas de ropa, o violencia gratuita e innecesaria). La historia es sin duda el gran activo de la producción. Narra el gran tema del cine de acción que allí se hace: la historia de dos personajes antagónicos (policía y ladrón) enfrentados en todo pero que al final resultan tener muchas cosas en común y terminan incluso por trabar relación. El germen de historia plantado por John Woo aquí evoluciona en su séptima vuelta de tuerca: los protagonistas son un policía que lleva diez años infiltrado en las tríadas chinas y un delincuente que ha hecho lo propio. Ambos han ido trepando en el escalafón de sus respectivas (y falsas) organizaciones hasta alcanzar los puestos de hombres de confianza de sus respectivos jefes. Así es como ambos conocen su mutua existencia, y centran sus objetivos en la eliminación cada uno del otro. Además, superpuesta a esta historia, está la propia lucha interior de ambos por afianzar su propia identidad, pues tras tantos años de infiltración comienzan a tener sus dudas, tanto en comportamiento como en intención.

El vaivén de identidades y posiciones da mucho juego, y en "Infernal Affairs" han sabido aprovecharlo, con grandes y emocionantes escenas; como ejemplo, aquella en la que los policías están espiando a la banda de mafiosos, mientras éstos a su vez espían a los policias a través del topo (en la sala de control), al tiempo que éste descubre que entre los espiados hay un topo que lo espía a él; todo además expuesto de una manera muy visual, lo que ayuda a aumentar la emoción de la película. A pesar de que la historia parezca de Woo, aquí termina la influencia del mismo. En lugar de prolongados tiroteos a cámara lenta, la acción de la película recae sobre las intrigas que generan las situaciones de los protagonistas, y apenas tres o cuatro disparos se ven en la película, usados más como marcador dramático de los puntos de giro de la historia que como conductor de la emoción de la misma.

El reparto es de lo mejor que se puede encontrar por Honk Kong; los dos protagonistas ya han lanzado sus carreras a la arena internacional, Andy Lau (recientemente visto en "La casa de las dagas voladoras") y Tony Leung (lo propio en "2046") bordan sus papeles, sabiendo responder a la tensión que sufren y dotándolos de la credibilidad necesaria, asunto no trivial teniendo en cuenta que ambos personajes tienen una historia un tanto rocambolesca detrás. Casi nadie les roba mucho tiempo de pantalla, sus jefes (Eric Tsang, que en venticinco años de carrera atesora la sorprendente y sólo comprensible en los términos del cine de Honk Kong cifra de más de cientoveinte películas, y Anthony Wong que le gana por diez) son los únicos que pueden hacer algo de mella en la historia, claramente centrada sobre los dos protagonistas.Tanto Tsang como Wong rellenan perfectamente sus personajes, encarnando perfectamente al criminal y al policía, y siendo además muy buenos contrapuntos el uno del otro. Destaca especialmente Eric Tsang, que dota de mucha humanidad a su personaje.

Del otro lado de la balanza están las mujeres de la película. Aunque se supone que dan respuesta sentimental a los dos personajes principales, Kelly Cheng, Sammi Chen y Elva Hsiao (sí, tres) aparecen más bien poco, y en general sus papeles están muy desdibujados. Aunque a lo mejor puede ser un problema de cortes: el metraje es de 101 minutos pero, en un alarde de surrealismo, hay una versión del director de 97.

La dirección es muy efectiva, sabiendo sacar partido a la tensión de los momentos en los que se produce un enfrentamiento, generalmente telemático, de los protagonistas. Aunque ciertamente a veces cae en la estética videoclipera y tampoco sabe deshacerse de la dichosa cámara lenta, gloria y pecado del cine de acción de la ex-colonia.

Una gran película policíaca, recomendada a los que quieran dárselas de entendido ante sus amigos el día del estreno de la de Scorsese y a todos aquellos que quieran conocer a un chino llamado Del Piero. Verídico.
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