Ficha

País

USA, Alemania

Año

2009

Título original

Inglourious basterds

Duración

153min

Dirección

Quentin Tarantino

Guión

Quentin Tarantino

Reparto

Brad Pitt, Mélanie Laurent, Christoph Waltz, Eli Roth, Michael Fassbender, Diane Kruger, Daniel Brühl, Jacky Ido

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Crítica de Inglourious basterds
Autor: bronte
Fecha: 05/09/2009.
Póster Inglourious basterds

Inglourious basterds

Digerido por bronte

Tarantino ha vuelto a hacerlo. Ha vuelto a hacerlo mal. Vayamos al grano. Esta película no tiene nada que por asomo se parezca a un ritmo. No es que sea muy lenta, que lo es, sino que como conjunto se ve una falta de mano absolutamente escandalosa para tratarse de este director. Al menos del director de "Pulp Fiction" y sobre todo "Reservoir dogs". Y no sólo eso. Es un tanto doloroso asistir a la proyección de "Inglourious basterds" porque es una cosa así como el final de "Muerte en Venecia". Se ve al pobre Quentin intentando reproducir triquiñuelas que tanto resultado le han dado en otras ocasiones, sin éxito alguno. Como si toda su película llevara una gruesa capa de maquillaje Titanlux que de ninguna manera evita que se vea, a lo lejos, cómo toda la estructura se va desmoronando poco a poco. La primera pregunta que se hace esta humilde crítica es ¿Pero por qué se llama "Inglourious basterds"?

No me malinterpreten, salen bastantes bastardos en el filme, pero si esperan ver a Pitt y compañía haciendo de las suyas, ya pueden ir recogiendo la ilusión. Pitt sale un poco al principio, un poco al final (llevándose casi el mejor momento de todo el filme) y paren de contar. Y es que se ve que Tarantino ha hecho los deberes y algo de cine del género de la Segunda Guerra Mundial ha visto, pero la cabra siempre tira al monte. Él intenta copiar esas tramas imposibles en las que hay implicados doscientos mil personajes y trescientas fases de la operación, pero sinceramente le sale bastante mal y en cuanto uno se descuida ya está tirando de spaguetti western que es donde más cómodo se encuentra. Para que se hagan una idea, la primera secuencia transcurre en la campiña francesa mientras tenemos n planos de miradas y el "Para Elisa" de Beethoven arreglado por Ennio Morricone (metafóricamente hablando). La ensalada postmoderna, lejos de crear un nuevo tipo de significado, se configura como eso mismo, como una ensalada en la que el espectador nunca sabe que esperar, básicamente porque el propio Tarantino parece no saber por dónde va. Entonces la pregunta es: Quentin, ¿para que te has metido en una de nazis si tú lo que querías es hacer otro western? Hay cosas que funcionan y cosas que no funcionan. Funciona el ritmo del western en cualquier thriller ambientado en EEUU/América por razones obvias. Funciona incluso mezclándolo con el wuxia porque al fin y al cabo son dos culturas del honor, muy basadas en el duelo en sí mismo. Pero... ¿en la segunda guerra mundial? La Segunda Guerra Mundial es un género reservado a la supervivencia y a la astucia. El grueso de las tramas dedicadas a este tema giran en torno a complejos planes para matar a Menganito, o para rescatar a Zutanito o para volar determinado polvorín, o directamente sobre gestas heróicas en el campo de batalla. No hay campo de batalla en "Inglourious basterds". Sólo un intento de "treta", efectivamente, que obliga al guión a poner muchos personajes en repertorio que aparecen episódicamente sin una urdimbre real de la trama. Uno detrás de otro, vaya.

Si duele uno que aparece y desaparece ese es Michael Fassbender (que ya le tenía echado yo el ojo desde "300") y que me da a mí que está en esta película por su parecido con Trevor Howard, un actor orgánicamente británico al que no cuesta imaginar en películas de la Segunda Guerra Mundial. Fassbender borda su personaje de británico en misión de espionaje, pero oigan, es que prácticamente no se le ve el pelo. Menos mal que su prácticamente única secuencia es infinita. Como casi todas en esta película. Lo mismo con Brad Pitt, que para aquellos que vean la cinta en versión original puede resultar un tanto cargante con su pronunciadísimo acento de cateto americano. De hecho, esa ha sido una de las críticas que se le han hecho a este filme. Muy al contrario, yo creo que es el único atisbo de ritmo que se aprecia y sin querer adelantar más, créanme, merece la pena. Merece mucho la pena. En la versión original se habla además en inglés, alemán y francés, respetando el lenguaje original de los personajes, así que si finalmente se comercializa de la misma manera en España, van a tener que leer mucho, por lo que en esta ocasión recomiendo la V.O. encarecidamente. La tercera presencia magnífica en el filme es la del Coronel Hans Landa (pobre Alfredo), el cazador de judíos e interpretado notablemente por el actor alemán Christoph Waltz. Las secuencias en las que aparece este actor, creo que se puede decir son las mejores de la película, donde más se alcanza el suspense y la tensión. Empezando por la primera que tiene un desarrollo excepcional pero que pronto denotará el fallo entero de la película: la tendencia a alargar las cosas sin ninguna necesidad. Brad Pitt pone el humor y Fassbender, la clase. Eli Roth pone unos ojos de loco, que yo no sé si llevaría lentillas o algo, porque esos ojos son muy raros, pero si son sus ojos de verdad, no extraña que haga películas tan retorcidas. Se trata de uno de los "basterds" como ya sabrán. Y también aparece Jacky Ido, de "La massai blanca", no sólo muy desaprovechado por salir siempre con toda la ropa puesta.

Muchos actores, muchos, todos en su sitio. Diane Kruger, Daniel Brühl, Mike Myers... Mélanie Laurent, la chica de la película, que a mí no me ha acabado de convencer, y cuya trama es verosimilmente insostenible, pero que se lo pasamos, porque nosotros somos así. En general todos los personajes están desarrollados y todos tienen sus motivaciones bien asentadas, sin embargo ninguno llega a alcanzar una gran profundidad ni llega a hacerse realmente memorable. En cuanto a las escenas de violencia, muchas menos de las que se esperaría en este director, y desde luego mucho menos impactantes que en otras de sus películas. Ahora eso sí, mucho poutporri con sus bates de béisbol y demás iconica americana. Para que vean la fase de postmodernismo total en la que está Tarantino, el filme está dividido por capítulos, cosa que ya no nos sorprende; se presenta a los personajes con sobre-impresiones escritas a mano; en un buen momento aparece un narrador y acto seguido desaparece. El uso de la música, siendo muy tarantiniana, considero que en esta ocasión no funciona en absoluto, y molesta más que dota de plurisignificado a las escenas. Además de ello, parece ser que Tarantino quiso hacer de su película un algo intemporal, que Francia no pareciera Francia, que la Segunda Guerra Mundial no pareciera la Segunda Guerra Mundial... Efectivamente lo ha conseguido, y no tiene esto de la atemporalidad/aespacialidad nada malo, pero habría sido positivo dotar a la historia de una estética a priori y no dejar al espectador con esta sensación de que restos de la cena de anoche. Aunque eso no signifique que no haya algún que otro plano más que dignísimo.

Lo que seguramente más sorprenderá a los espectadores es el final, que yo no sé si es totalmente innovador en la historia del cine, pero yo ahora mismo no puedo recordar un antecedente. Estoy abierta a recordatorios. Una de las grandes bazas perdidas, sin lugar a dudas, el no haber aprovechado más lo que podría representar un grupo de justicieros judíos caza-nazis, lo que faltó en la realidad a niveles apreciables y que sin lugar a dudas hubiera equilibrado mucho la cosa. Tarantino no saca de esta idea más que la de un grupo de asesinos pop, a los que prácticamente no llegamos a conocer en absoluto (salvo a Eli Roth) y que están allí como podian haber sido unos milicianos republicanos o una pareja de la Guardia Civil. Con bigotes incluidos. También podían haber sido por lo menos unos justicieros a lo Tarantino. Pero ni eso.

Queda recomendada porque, no nos engañemos, hay que verla. Pero qué lejos queda el Tarantino genuino y no consumido por su propio éxito, de maravillas como "Reservoir dogs". ¿He dicho ya que se hace larguita? Recomendada para gente a la que le guste el colorín. Parece que se está convirtiendo en el Almodóvar americano.

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