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Autor: malabesta
Fecha: 28/10/2007.
Invasión
Digerido por malabesta Ya están aquí de nuevo los ladrones de cuerpos. Está claro que no puede pasar más de una década sin que alguien eche mano de los pobres invasores, aunque en este caso no tengan la gracia de “La invasión de los ultracuerpos”, en la que con sus gritos aún animaban algo la cosa.
Con una lanzadera accidentada vuelve a la Tierra una extraña plaga de esporas espaciales que infecta a los humanos convirtiéndolos en seres sin sentimintos. Carlos (Nicole Kidman) es una exitosa psiquiatra que empieza a sospechar que su ex-marido (Jeremy Northam) puede ser uno de los contaminados, y que Oliver (Jackson Bond), el hijo de ambos, está en peligro. Con ayuda de su actual ligue Ben (Daniel Craig), intentarán huir de la epidemia.
Por lo visto cuando Oliver Hirschbiegel, director de ésta y de “El hundimiento”, terminó su trabajo, los productores no quedaron demasiado contentos, así que contrataron a los hermanos Wachovsky y a James McTeigue (director de “V de Vendetta” y colaborador habitual de los hermanos) para que le diesen un repaso a la película y rodasen algunas escenas más. Así el resultado final es un popurrí descabezado de terror contenido y pseudo-psicológico y espectaculares y multitudinarias persecuciones en coche, tiroteos y helicópteros.
Queda la intriga de saber cuál era la intención inicial de Hirschbiegel, pero “Invasión” resulta ser un producto bastante aséptico, cosa bastante curiosa dada la fácil explotación política/social que tiene el argumento; hay un potencial casi ilimitado de representación en los ladrones de cuerpos: que si el clima de miedo tras el 11-S, que si la apatía de nuestra sociedad, que si la invasión del iPod y sus hordas de gente con cascos a todas horas. A pesar de un par de burdos intentos (a base de poner telediarios de fondo, básicamente) de darle un cierto contenido político, no hay nada en “Invasión” que perdure en el espectador al terminar los créditos, más allá del vacío vital de haber perdido dos horas de vida y unos euros.
Aunque casi nunca llega a aburrir, se trata de un producto tirando a mediocre, que no aporta nada y la única pregunta que planeta es la de a quién le puede parecer buena idea hacer el tercer remake de una película o la cuarta adaptación de un libro, según cómo se mire. La mayor novedad que presenta sobre las anteriores es la adaptación de la trama a los tiempos modernos, lo que se traduce en que alguien se ha inventado una explicación para todo a base de cháchara científica con palabros tan gordos como vacíos (mutágeno, miocentesis, hipotálamo, la junta de la trócola, etc.) para contentar a un sector del público -que yo desde luego desconozco- que parece buscar consejo cinéfilo en la “Muy interesante”.
En fin, una película del montón, que vivirá más gloria en estanterías de videoclub o televisiones que en las salas de cine. Recomendada para astronautas y científicos en general, que está claro que traerán el apocalipsis sobre nosotros.
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