Ficha

País

USA

Año

2007

Título original

Live free or die hard

Duración

130min

Dirección

Len Wiseman

Guión

Mark Bomback

Reparto

Bruce Willis, Justin Long, Timothy Olyphant, Maggie Q, Kevin Smith

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Crítica de La jungla 4.0
Autor: malabesta
Fecha: 05/09/2007.
Póster La jungla 4.0

La jungla 4.0

Digerido por malabesta

“La jungla 4.0” (que gracias a Dios ya ha perdido el cristal), la primera de las tres grandes cuartas partes que se avecinan. Y es una más que justa sucesora de la saga, especialmente después de la floja “La jungla de cristal 3: La venganza”. Que Len Wiseman, artífice de “Underworld” y “Underworld: Evolution” esté detrás de ésta película resulta sorprendente, y dice mucho de Willis como productor.

Cuando el FBI es víctima de un ataque informático, deciden interrogar a todos los posibles hackers sospechosos, entre los que se encuentra Matthew Farrell (Justin Long). El encargado de encontrarlo y llevarlo al cuartelillo es John McClane (Bruce Willis), con tan buena suerte que llega justo a tiempo para evitar que sea asesinado por unos mercenarios a las órdenes de Thomas Gabriel (Timothy Olyphant) y Mai Lihn (Maggie Q). Ambos planean usar un código escrito por Farrell para hacerse con el control de todos los sistemas informáticos americanos y sumir a los Estados Unidos en el más absoluto de los caos.

La historia de superproducciones como “La jungla 4.0” siempre se apoya sobre temas, generalmente miedos y angustias, suficientemente generalizados como para que le sean cercanos a todo el mundo que paga entrada. En el caso de la cuarta parte de las aventuras de McClane se trata del eterno miedo a la tecnología, acoplado con cierta paranoia propia de los tiempos de la Patriot Act, en los que toda nuestra información está tremendamente centralizada y al alcance de unos pocos. En un abrir y cerrar de ojos tienen acceso a nuestro móvil, nuestro correo y a la cremallera de nuestros pantalones; y quién sabe qué podría pasar si cayese en malas manos, especialmente si se trata de mis pantalones.

Pero en realidad, da igual. La historia en “La jungla 4.0” es sólo lo que hay entre McClane estrellando un coche contra un helicóptero y McClane pateando traseros. Su principal objetivo es el de colocar el reloj con la cuenta atrás, normalmente con rehenes en lugar de manecillas, que hace que las angustias del protagonista sean más angustiosas. Además, claro, de introducir a un malvado al que perseguir y a sus principales secuaces, generalmente dos y cuyo enfrentamiento con Bruce Willis, y el inevitable y macabro final que les espera acto seguido, marcan los puntos de giro de la película: la introducción termina cuando la de pasaporte al primero de ellos y el desenlace está a punto de llegar tras haber dispuesto del segundo.

Se agradece mucho también que en esta época tan revisionista, esta entrega de la saga siga fiel a sus principios. No se trata de Superman, pero McClane no se arruga ante los problemas, por grandes y armados que estos sean y estén. Aunque circunstancial, se trata de un héroe de verdad, y así es el personaje, a pesar de que ello conlleve una pérdida de profundidad psicológica.

Pero lo que el guión pierde en la evidente simplicidad de sus protagonistas, lo compensa de sobras en las escenas de acción: “La jungla 4.0” es probablemente la película más espectacular de los últimos años. Pocas veces se unen con tan buen tino los efectos de alto presupuesto con la imaginación necesaria para sacarle partido. Para nada se trata de una película realista, y todos sabemos que un hombretón de cincuenta años, por muy duro que sea, no puede hacer lo que McClane hace. Pero a nadie que tenga el más mínimo afán por disfrutar de la película le puede importar. Tampoco falta el sentido del humor asociado a la saga y al personaje de Willis, aunque con la idea de que la película sea para mayores de trece años, se le ha bajado un par de puntos a su lenguaje.

Aunque el estilo de Wiseman es bastante diferente -gracias a Dios- a sus anteriores obras, siguen quedando restos como su uso y abuso de las cámaras lentas en los momentos más inoportunos.
Lo único que se le puede achacar a “La jungla 4.0” es que de sus dos horas, aunque el ritmo está bien administrado y siempre pasa algo interesante, quizá sobre media hora. Y aunque el estilo de Wiseman es bastante diferente -gracias a Dios- a sus anteriores obras, siguen quedando restos como su uso y abuso de las cámaras lentas en los momentos más inoportunos.

Lo mejor que se puede decir de Bruce Willis es que está como siempre. Con más de cincuenta años anda por ahí dando volteretas y tiros casi con la misma naturalidad que hace dos décadas, cuando su personaje tuvo su primer encuentro con los cristales rotos. Justin Long, que tras protagonizar numerosos anuncios de Apple no deja muy lejos el ordenador, resulta ser un buddy apropiado, dando un contrapunto bastante bueno a Willis, aunque es cierto que cuando éste está en pantalla, poca gente se fija en Long. También aparece por ahí Kevin Smith, en un cuasi cameo sin demasiada gracia, la verdad.

En fin, entretenimiento ideal. Recomendada para gente a la que no se le caiga el monóculo.
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