Ficha

País

USA

Año

2008

Título original

Kung fu panda

Duración

92min

Dirección

Mark Osborne, John Stevenson

Guión

Jonathan Aibel, Glenn Berger

Reparto

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Crítica de Kung fu panda
Autor: bronte
Fecha: 2008-07-13.
Póster Kung fu panda

Kung fu panda

Digerido por bronte

Hace ya casi dos siglos que el señor Carl Friedrich Gauss nos iluminó sobre la distribución de probabilidad con su famosa campana. Siguiendo tan traída y tan llevada curva uno aprende que en una determinada producción no mecánica el grueso se coloca en torno a la media y lo sobresaliente y lo muy deficiente ocupan porcentajes muy inferiores. De ahí que al año sea absolutamente imposible decir que la mitad de las películas son buenas o malas. Un 80% son que ni fu ni fa con variaciones por arriba y por abajo, un 10%, un desastre, y otro 10%, merecedoras de ser revisitadas y recordadas en el futuro.

Por eso no deja de sorprender la insistencia que se pone en el agotamiento creativo de Hollywood. Es verdad que en determinados géneros se repiten compulsivamente, pero aunque sólo sea por la explosión de los filmes animados, ayudados por las innovadoras técnicas infográficas, es innegable que han entrado en una nueva era. Dreamworks y Pixar se pisan los pies y compiten duramente por liderar un mercado que no logra encontrar rey, vista la progresión casi increíble de sus productos.

La manipulación de la imagen está dando lugar a un nuevo cine en el que tras décadas pasadas de estancamiento, lo visual vuelve a ser el rey. En películas "convencionales", encabezadas por la magnífica "300" comprobamos como estas nuevas técnicas multiplican los significados de cada plano y hacen de cada filme una sinfonía de información que se transmite a través de la palabra, el color, la profundidad, la geometría, el movimiento y la coreografía. Si esto es así en cintas de corte realista, qué no se podrá hacer en aquellas que respetan más levemente la veracidad en su trama.

Para nuestro contento además, es en la industria de la animación infantil donde más se cuidan los guiones y donde se puede encontrar una perfecta sinergia entre continente y contenido. De esta manera "Kung Fu Panda" resulta ser una película deliciosa. Una de las películas que merece ser vista este año. En la línea globalizadora que hace que Asia tenga un papel preponderante en la narrativa occidental, pero no por ello menos meritoria. Al fin y al cabo, el cine es imagen, y superados los tiempos de los espadachines, en estos momentos en que  Occidente se preocupa más por sus orígenes que por otras fases esplendorosas de su historia, ¿qué puede dar más juego en una pantalla que las interminables, acrobáticas y divertidas luchas de las artes marciales? Los responsables de esta película lo han tenido muy claro y cada nueva llave introduce otro gag que a menudo tiene espíritu motriz. Esa es la fuerza de la película mucho más que el humor de situación o verbal, aunque estos no estén ausentes.

Si como decíamos productos así sólo pueden ser fruto de la globalización, hay que entender que ésta no sólo consiste en occidentalizar al resto del planeta, sino que también incluye que nuestro mundo se vea influido y no en poca medida por culturas lejanas. En "Kung Fu Panda" tenemos la perfecta amalgama de estética china, filosofía oriental e ideología puramente liberal occidental. La estética china no consiste sólo en qipaos y pagodas, sino también en el elemento mágico que especialmente en Europa brilla por su ausencia desde la Ilustración y que vuelve ahora con renovadas fuerzas desde el Este. Momentos como el de los pétalos de la flor de almendro protagonizados por el gran maestro Oogway dejan ver no sólo la belleza visual de estos hallazgos, sino como lo mágico y maravilloso puede dotar de un significado totalmente diferente a hechos de difícil encaje.

La filosofía oriental mostrada en este filme nos vende en primera instancia la falta de deseo de control, ese gran clásico, como un modo contundente y seguro de alcanzar la paz terrenal, pero soterradamente también recuerda todos esos filósofos chinos, no nos olvidemos de Sun Tzu, que han ido modelando nuestro mundo contemporáneo. Los yuppies nunca hubieran llegado a existir si no fuera por el milenario tratado "El arte de la guerra".

El núcleo occidental es la verdadera enseñanza de la película y refuerza la idea del individuo que ha hecho de nuestro "bloque" lo que es hoy en día. Persigue tus sueños particulares y recuerda que tu compromiso es tan sólo contigo mismo. Aunque a bocajarro pueda sonar egoísta parece ser que no hay auténtica libertad, emancipación y crecimiento si uno olvida esta máxima. Así de egoísta resultará ser Po, el panda protagonista de esta película, que persiguiendo su sueño triunfa y trae la paz a su pueblo y a todos los habitantes del mismo. Por aquí vuelve a aparecer esa idea smithiana del egoísmo particular como motor del progreso. Aparte de ello y más colateralmente pero presente, aparecen en el filme la idea de la la profecía auto-cumplida, el conflicto paterno-filial en el que el padre destruye el futuro del hijo, intentando asegurar ese mismo futuro y la famosa enseñanza oriental que propugna que incluso para huir del destino, uno da siempre los pasos necesarios que le lleven a él. Por aparecer, hasta aparece la encantadora frase del nigeriano Babatunde Olatunji que reza "El ayer es historia, el futuro es un misterio. ¿Y el hoy? El hoy es un regalo; por eso lo llamamos presente."

La cinética es simplemente excelente. Mal futuro les aguarda a los actores si estos dibujos siguen perfeccionando su capacidad gestual, muchísimo más conmovedora que la de muchos ganadores de Óscares. Una película muy divertida, amena, dinámica, llena de contenido, de gags espectaculares, de coreografías espléndidas. Una película que encantará a los niños y hechizará a los mayores.

Recomendada para todos aquellos que disfruten con el arte de la narración. Puntuacion