Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

Gray matters

Duración

96min

Dirección

Sue Kramer

Guión

Sue Kramer

Reparto

Heather Graham, Molly Shannon, Thomas Cavanagh, Alan Cumming, Sissy Spacek, Rachel Shelley, Bridget Moynahan

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Crítica de Los líos de Gray
Autor: bronte
Fecha: 10/07/2007.
Póster Los líos de Gray

Los líos de Gray

Digerido por bronte

"Los líos de Gray" es una película que ha sufrido todo tipo de vejaciones por parte del público y la crítica. Sobre todo se le ha achacado ser muy mala. Pues yo digo que no es para tanto. Además, si tienen la experiencia de verla después de un dramón como es "Red road", por ejemplo, agradecerán infinito el visionado de esta comedieta ligera y ¿romántica?. No tanto. Gray y Sam son dos hermanos que lo comparten todo. Compenetradísimos. Finalmente llega un momento en el que deciden que tendrán que encontrar respectivas parejas, y hete aquí que Gray, que es la hermana, localiza una chica perfecta para Sam, que es el hermano. Sorpresivamente, también resulta ser la chica perfecta para Gray.

La película es una comedia amable que retoma elementos tonales de otras muchas cintas, y que sin llegar al slapstick, de vez en cuando deja caer a su protagonista principal, Heather Graham, en cierto histrionismo que sin bien recuerda a Meg Ryan, la copia no se hace molesta. O al menos a mí no me hizo molesta. Sí que se nota cierta artesanía en los gags, no siempre efectiva (esa caída de Sissi Spacek desde el rocódromo, tierna de puro mal construida) y hay cierta tendencia al "bonitismo", evidente en los numeros musicales que de vez en cuando salpican la trama. La veta romántica aparece en un segundo plano, al lado del proceso de aceptación de Gray de su nueva sexualidad. Y si no nueva, si descubierta.

Esta película viene muy a cuento después de la celebración tan reciente del Orgullo Gay, ocasión que aprovecharon miembros de la intelectualidad homosexual para quejarse de que este movimiento se estaba quedando en carnavalada y estaba perdiendo cualquier atisbo de corpus ideológico o ético. Bueno, la gran baza de "Los líos de Gray" es que sitúa a una mujer con una sexualidad no evidente, que se encuentra con un dilema en su vida, y cómo se enfrenta a él (en clave de comedia, ya les digo, no se vayan a asustar), pero la sitúa con toda la normalidad del mundo, y si el descubrimiento de Gray hubiera sido que le gustaba la navegación a vela, con lo caro que sale eso, la película no hubiera cambiado sustancialmente. Salvo cierta concesión al final, estoy segura mucho más por definir la comedia que por perpetuar el estereotipo, "Los líos de Gray" rompe con el rollo macanudo de señalar a los gays como seres anormalmente explicitados a los que sólo les falta llevar un altavoz con el gritar a todas horas "¡Soy gay, soy gay!", y estereotipo que por cierto, les está convirtiendo en un colectivo un tanto plasta.

A mí me ha gustado ver una lesbiana de comportamiento idéntico que el de una heterosexual, salvo en el detalle de que le gustan las mujeres, cansada de ver lesbianas camioneras y/o fatales y promiscuas. Al igual que se agradece ver homosexuales que no necesitan vestirse de vedettes para salir a comprar el pan. Y no porque esos tipos no existan, sino porque ya es hora de que el cine empiece a mostrar a esos otros gays, que también los hay. Y además, puede que no haya mayor proceso de normalización que el de no significarlos obligatoriamente.

Heather Graham, insisto, a mí me ha resultado bastante simpática en esta película, y si hay alguien pasado un poco de rosca, ese es Thomas Cavanagh, que interpreta a Sam, y que tiene así como un aire de fronterizo durante toda el filme, que no acaba de convencer. Los alivios cómicos, Sissy Spacek y Molly Shannon, cumplen competentemente, aunque el material del que disponen no sea especialmente brillante. Alan Cumming, bueno, un poco puesto por el ayuntamiento y Bridget Moynahan, la tercera en discordia, se limita a ser la chica guapa y encantadora, pero desluce bastante al lado de la Graham, que monopoliza la cinta por completo.

Injusto acabar esta reseña sin decir que la película intenta ser un rendido homenaje asímismo a Nueva York, la ciudad que nunca duerme, con numerosos planos del "skyline nocturno", una visión que todo el mundo debería poder disfrutar al menos una vez en su vida. Y ciertos pasajes entrañables, como el que se refiere a que en Nueva York todo es tan grande, tan magnífico, que allí, mejor que en ningún otro sitio del mundo, uno puede ver el auténtico tamaño de sus problemas. Quizás por eso, siempre van a la cabeza. Allí todo es posible, porque allí nada es para siempre.

Recomendada para admiradores de Heather Graham.
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