Ficha

País

USA, Francia

Año

2008

Título original

The Wrestler

Duración

115min

Dirección

Darren Aronofsky

Guión

Robert D. Siegel

Reparto

Mickey Rourke, Marisa Tomei, Evan Rachel Wood, Mark Margolis, Ernest Miller

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Crítica de El luchador
Autor: malabesta
Fecha: 22/02/2009.
Póster El luchador

El luchador

Digerido por malabesta

Mucho bombo se le ha dado a la actuación de Mickey Rourke en "El luchador"; y esto es también porque la película no tiene absolutamente ninguna otra cualidad. Además, es ciertamente buena.

Randy "The Ram" Robinson (Mickey Rourke) era el luchador estrella de la WWF allá por los ochenta. Alcanzó la cumbre de su carrera luchando contra el Ayatollah (Ernest Miller), llenando el Madison Square Garden, pero a partir de ahí ha ido todo cuesta abajo. Ahora, veinte años después, malvive en una caravana, lucha en espectáculos poco menos que vecinales a la vez que trabaja en un supermercado, su cuerpo muestra los signos de una vida de golpes y peleas y su vida personal no es mucho mejor. Quitando la tenue amistad de Pam (Marisa Tomei) una stripper del bar al que Ram es habitual, la única relación que le queda es con su hija Stephanie (Evan Rachel Wood), con la que no se habla desde hace años.

Además de una muestra del aparentemente oscuro mundo de la lucha libre profesional, poco más hay duradero en la historia de "El luchador". Que si los golpes, que si esteroides... en su realismo hasta se atreve a mostrar que las peleas son falsas. Más allá, nada hay que no nos dé cualquier programa de telerrealidad.

The Ram es una especie de Jimmy "Estaca" Duggan (con cuya biografía guarda más de una similitud), héroe americano de consumo rápido para los fans y con más perímetro de bícep que coeficiente intelectual, al que enfrentan contra el país malo de turno; The Ram, ochentero como es, tiene su antagonista en El Ayatollah, que anda por ahí con una bandera iraní (a pesar de que lo suyo es la venta de coches de segunda mano). Resulta casi inevitable compararlo con "Rocky Balboa", tanto por los periplos personales de sus personajes como por los de sus protagonistas. A mi entender, Stallone lleva la mano ganadora; mientras que lo suyo es una especie de cuento de redención, "El luchador" es... algo. ¿Un biopic ficticio? Yo no lo tengo muy claro.

La dirección de Aronofsky parece tener como principal objetivo mantener la ilusión de realidad. La película está prácticamente rodada con una sola cámara, siempre sobre el hombro de un pobre operario, pero sin hacer alarde de ello: como quien intenta rodar un documental ofreciendo el mejor plano posible. Aunque el principio promete mucho, con una introducción del personaje, a través de las fotos de toda una gloriosa carrera para luego ofrecernos un resumen de su situación actual en un par de planos, sin diálogos y sin que nadie venga a contarnos nada, rápidamente coge un tono un poco más telefilmesco. The Ram va por ahí jugando con los niños, no tiene casa, es el amigo de todos los demás luchadores, que lo admiran y lo quieren... quizá se le va la mano con la ingeniería emocional intentando que el público le coja cariño para que la segunda parte de la película, bastante más oscura, resulte impactante.

La actuación de Rourke es, efectivamente, de Oscar. Increíblemente realista y naturalista, ni un aspaviento, ni una exageración, y cumple la máxima de "Tropic Thunder", you never go full retard.
Hacia el final parece que el director llega a perder un poco el norte, y en una película que se nos vende hasta entonces como el no va más del realismo,  mete ahí unos efectos especiales que dejan bastante que desear (hay ahí una sobreimpresión en los últimos segundos que es de juzgado de guardia). Esto, junto a la conclusión en sí -a mí que me lo expliquen- dejará al público rascándose la cabeza pero de lo lindo. Lo peor de todo, en cualquier caso, son los combates, que más allá del lucimiento físico del protagonista -para que se vea lo mucho que ha entrenado- la verdad es que la mayoría de las veces hasta aburren un poco.

La actuación de Rourke es, efectivamente, de Oscar. Increíblemente realista y naturalista, ni un aspaviento, ni una exageración, y cumple la máxima de "Tropic Thunder", you never go full retard. Cierto es que es prácticamente imposible separar actor y personaje, física y espiritualmente. Más allá de la estropeada cara y el hinchado cuerpo, fíjense en las manos de Mickey Rourke, que debe dar unas bofetadas de miedo. Marisa Tomei está en la misma línea naturalista -también naturista- aunque quizá se esté encasillando un poco (entre "Antes que el Diablo sepa que has muerto" y ésta no hay mucha distancia). Además, la película está hecha entera y exclusivamente para The Ram, y el resto de personajes se resienten. Particularmente el de ella, pues los minutos que le ceden de pantalla dan la impresión de estar ahí para su lucimiento y nominación (y para que veamos lo mucho que ha entrenado ella también lo de bailar en la barra), y no parecen aportar mucho a la historia.

En fin, otra resurrección en pantalla, que parece probar que Tarantino al actor que toca lo convierte en un Lázaro. Al final se siente un poco hueca. Recomendada para todos aquellos que se palmean el codo antes de tirarse.

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