Ficha

País

España

Año

2007

Título original

Luz de domingo

Duración

110min

Dirección

Jose Luis Garci

Guión

José Luis Garci, Horacio Valcárcel

Reparto

Alfredo Landa, Paula Echevarría, Álex González, Kiti Manver, Toni Acosta

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Crítica de Luz de domingo
Autor: farrell
Fecha: 20/11/2007.
Póster Luz de domingo

Luz de domingo

Digerido por farrell

Urbano (Álex González) llega al pequeño pueblo asturiano de Cenciella para ser el nuevo secretario del ayuntamiento. Allí conocerá a la zagala más guapa de la aldea, Estrella (Paula Echevarría), nieta de Joaco (Alfredo Landa), el indiano más rico del lugar, ya que es el único, con la que comenzará a pasear la calle. Las rencillas políticas entre el partido liberal y el partido caciquil desencadenarán la tragedia…

José Luis Garci vuelve a Asturias, amigos y amigas, y lo hace entrando como un elefante en una cacharrería. Si ya algunas de sus últimas obras de arte, como “El abuelo” o “You’re the one (una historia de entonces)”, transcurrían en la tierra de la sidrina, con esta “Luz de domingo” parece cerrar una trilogía a los sentimientos de las personas humanas del norte, hecho éste evidenciado en el final de esta última película que intenta enlazar (quizás sin conseguirlo) la historia que nos ocupa con la protagonizada hace unos años por Lydia Bosch.

Lo que pasa es que, si en las anteriores entregas Garci contaba con alguna baza que hiciera la película soportable (la presencia de Fernán Gómez que siempre luce bastante puesto ahí en la pantalla o la impecable fotografía de “You’re the one (una historia de entonces)”), en esta le ha salido todo un poco como de “yo pasaba por allí y me dije: voy a hacer una película y allá me las den todas”. La historia, basada en un relato de Ramón Pérez de Ayala, es previsible y falta interés, los decorados de Gil Parrondo son como de telenovela de sobremesa, el vestuario está mal cortado y parece sacado de “Disfraces de época Loli” y, en general, todo destila un aire como de cutrerío al que Garci no nos tiene acostumbrados.

Porque, si algo le echan en cara sus detractores (léase, el cine español como concepto en general) es su gusto por la forma y su desprecio del fondo, su querencia a hacer películas como se hacían en los años 50, pero sin el talento de los guionistas o actores de entonces… Porque esa es otra: el reparto. La pareja protagonista nos brinda simpares momentos de emotividad sin freno, él siempre con cara de estar poniendo morritos y ella con unas bajadas y subidas de ojos que parece aquello la obra de final de curso del cole, mientras Toni Acosta nos hace acordarnos de aquellas épocas felices en las que a los actores se les entendía cuando hablaban. El resto, veteranos en general como Kiti Manver, Manuel Galiana, Carlos Larrañaga o Alfredo Landa, correctos sin más, cada uno con sus propios vicios y latiguillos, prueba evidente de que la dirección de actores debió limitarse a un “póngase ahí apoyado y mire a la izquierda”.

En resumen, una película para ver un sábado mientras duerme uno la siesta, prueba evidente de que algunos directores con talento llega el momento en que dejan de tener ideas y empiezan a hacer películas como churros. A muchos les ha pasado, pero eso es arena de otro costal.

Recomendada para aquellos a los que les gusta La Pastorina y que brindan por La Santina con un vasu de sidrina.
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