Ficha

País

USA

Año

2007

Título original

Blood & chocolate

Duración

98min

Dirección

Katja von Garnier

Guión

Ehren Kruger, Christopher Landon

Reparto

Agnes Bruckner, Hugh Dancy, Olivier Martinez, Bryan Dick, Katja Riemann

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Crítica de La marca del lobo
Autor: malabesta
Fecha: 26/05/2007.
Póster La marca del lobo

La marca del lobo

Digerido por malabesta

La leyenda del hombre lobo siempre ha dado de comer a muchos cineastas. Desde las primeras versiones de los años treinta, pasando por los licántropos de vacaciones en París o Londres y hasta engendros como "Underworld" o "Romasanta",  una plétora de actores ha tenido que retorcerse delante de la cámara mientras le iban pegando pelo en la cara. Han pasado por el aro gentes tan dispares como Jack Nicholson o Michael J. Fox, que en "De pelo en pecho" interpretó al primer hombre lobo con problemas de acné. Sin olvidar, por supuesto, al lobo por excelencia: Jacinto Molina, más conocido como Paul Naschy. La ultima visita a estos conocidos personajes viene de la mano de "La marca del lobo", traducción un tanto libre del título inglés, "Blood & chocolate".

La película se basa en un libro, homónimo, destinado a ese misterioso sector de la población que los anglosajones engloban bajo el término, cada vez menos adecuado, de "young adults", y que vienen a comprender a adolescentes y postadolescentes. La costumbre local en productos destinados a este sector del público suele pasar por ningunear completamente su naturaleza: o bien se les trata como si fuesen completamente adultos, y se les expone a contenido acorde, o bien se les trata como si fuesen completamente idiotas. "La marca del lobo" pertenece a esta segunda corriente. Su historia es un compendio de clichés y lugares comunes no sólo del cine, sino de cualquier narración. Vivian (Agnes Bruckner) es una joven loup garou (o sea, hombre lobo pero en fino) cuya vida se rige por las férreas normas de la manada dirigida por Gabriel (Olivier Martinez). Éste, cada siete años, escoge a una mujer de la manada que será su compañera hasta el siguiente ciclo. Por supuesto, la elegida será Vivian. Pero entonces aparece en Bucarest, que allí se desarrolla la película, Aiden (Hugh Dancy) un dibujante de comics. Y oh, sorpresa, Vivan y él se enamoran.

Los personajes muchas veces se distinguen entre sí y de los muebles porque están interpretados por actores diferentes. Son completamente planos y no tienen ni una pizca de humanidad, mucho menos los lobos. Sólo los dos protagonistas tienen vida anterior a que empiecen los créditos, pero aún así todos sus traumas infantiles no parecen tener ningún efecto sobre su comportamiento. Además, ni siquiera son coherentes consigo mismos, puesto que por ejemplo Aidan pasa de ser un bohemio y frágil artista a un supersoldado capaz de hacer llorar a Schwarzenegger.

"La marca del lobo" abusa de los diálogos para contar lo que no puede hacer con imágenes, y muchas veces nos encontramos a alguno de los personajes contando qué es lo que siente o por qué hace lo que hace, de manera tan poco dramática que sólo les falta coger el micrófono con una mano y tener un papel en la otra.

Tradicionalmente, el momento cumbre de este tipo de películas suele ser la primera transformación ante la cámara del protagonista. Lo habituales es que sea, o aparente ser, un proceso doloroso y traumático, en el que el personaje se libera de su carcasa de ser humano y renace liberado bajo forma animal. "La marca del lobo" se aproxima a esto de manera desapasionada, casi como a un trámite. Los lobos de esta producción se transforman en tales saltando al aire y con un breve flash de luz.  Y ya está.

Las actuaciones tampoco son memorables. Agnes Bruckner es apenas capaz de expresar emociones, y de no ser porque los lobos caminan a cuatro patas, quizás hasta habría problemas para distinguir los dos estados de su personaje. Hugh Dancy parece por su aspecto que acaba de salir del rodaje de "Disparando a perros", pero su trabajo en esta película está muy por debajo de aquel. El mayor logro de Olivier Martinez es usar un exagerado acento francés, y tener un peinado y una barba bastante espantosos.

En fin, una película que deja mucho que desear, y que por lo pronto está siendo un fracaso en taquilla, lo cual demuestra que el público al menos algo de criterio sigue teniendo. Recomendada para amantes del gran turrón.


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