Ficha

País

Japon, Francia, USA

Año

2006

Título original

Marie Antoinette

Duración

123min

Dirección

Sofia Coppola

Guión

Sofia Coppola

Reparto

Kirsten Dunst, Jason Schwartzman, Judy Davis, Rose Byrne, Rip Torn

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Crítica de Maria Antonieta
Autor: bronte
Fecha: 04/01/2007.
Póster Maria Antonieta

Maria Antonieta

Digerido por bronte

Una cosa es escribir sobre dos personajes anónimos y ociosos de vacaciones en Japón y otra muy diferente encararse con el biopic (trágico) de la reina más famosa de la historia (con permiso de las dos Isabelas). Y tal atrevimiento deja sin piedad al descubierto el talón de Aquiles más notable de Sofia Coppola, (porque a este paso va a resultar que tiene talones para dar y tomar): su incapacidad para crear una dimensión realmente profunda en sus historias.

Sofia se ha criado con un mito viviente de la dirección cinematográfica (aunque muy irregular), y algo, aunque sólo sea por casualidad, se le ha tenido que pegar. Así que nadie puede negarle que sabe cómo colocar la cámara y estructurar narrativamente sus historias (aunque mucha narratividad de la MTv veo yo en todas sus obras), pero lamentablemente tiene la mala costumbre de enterrar bajo innumerables imágenes bucólicas, con mucho horizonte y mucho destello, la más insondable de las vaciedades. Por eso su mejor película, es y seguirá siendo "Las vírgenes suicidas". Porque aunque el guión es suyo está basada en una novela de otra autoría, de una autoría que ha querido decir algo y lo ha conseguido, sueño que Coppola aún tiene por ahí pendiente.

Al parecer la directora quiso ofrecer un retrato amable, humanizado, de María Antonieta, tan castigada por la historia. Bueno, si la intención era decir "María Antonieta no era tan superficial como se nos ha hecho creer", yo nunca he visto película tan fallida en sus objetivos. Aun reconociendo, insisto, que la narración visual es muy sólida, es casi seguro que el guión ocupa unas tres o cuatro páginas así a ojo de buen cubero. Y en papel reciclado, que seguro que Sofía es muy ecologista. La cinta, de no ser por algunas excepciones (frases al parecer todas sacadas de la realidad) podría pasar perfectamente por una película muda y los de la SGAE no pondrían ningún reparo. Puestas así las cosas, no hará ya falta que les diga que la película ni va de Francia, ni va del siglo XVIII, ni va de la ilustración, ni de la prerevolución, ni de la revolución,  ni de la república, ni de la monarquía, ni mucho de menos de María Antonieta. La película va de una chica que baila mucho, que viste muy glamourosa, que come muchos pasteles y que está tan desubicada en todos los sentidos, que se le puede meter como música de fondo el punk de "Siouxie & the Banshees", y aquí no ha pasado nada. Porque la propuesta estética de Sofia no pasa de ser de pega, de postureo, de mírame y no me toques y de mi película de usar y tirar está enfocada a un público tan poco interesado en profundizar como yo, y que en absoluto requiere de mí ningún comentario inteligente referido al tema sobre el que estoy parloteando.

La verdad es que cuesta encontrar películas históricas americanas con tan poca documentación de fondo. Y no quiere esto decir que la pobre Sofía hubiera tenido que leerse la Enciclopedia, pero en su película ni hay política, ni momento histórico, y parece bastante tonto retratar la vida de María Antonieta sin esos dos ingredientes. Pero es que tampoco hay profundización en su personaje, que ya es el colmo. Yo aún me debato entre si esta reina francesa en la cámara de Sofia Coppola era una tonta del bote posiblemente unicelular, o muy al contrario era una persona singular y maravillosa pero muy reservada y humilde que quiso disimular toda la vida. En "María Antonieta" hay una visión tierna e inocente, tanto que hasta podría llamarse simploide, de un icono al que la directora logra reducir incluso más a su propio mito. Si le encargaran el biopic de James Dean, es seguro que lo pondría a caminar ininterrumpidamente durante dos horas por el boulevard de los sueños rotos, sin darle tregua para que se le viera en alguna otra postura. Hubiera sido mucho mejor que Coppola se hubiera limitado a retratar a dos adolescentes cualesquiera con este mismo repujado de algodón, que meterse en un berenjenal que le ha quedado grande. Hubiera sido más honesto y efectivo.

Afortunadamente el reparto está muy por encima del filme en esta ocasión, y no sólo Jason Schwartzman logra emocionar al espectador con su Luis XVI tan poca cosa, sino que incluso hasta Kirsten Dunst permanece todo el metraje con los ojos abiertos. Los aspectos visuales son muy de tener en cuenta, así que preparen toda su batería de comentarios sobre la dirección artística para cuando salgan de la sala. Poca cosa más se les ocurrirá decir.

Recomendada para obsesivos-compulsivos de los colores pastel. Puntuacion