Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

Stranger than fiction

Duración

113min

Dirección

Marc Forster

Guión

Zach Helm

Reparto

Will Ferrel,, Dustin Hoffman, Emma Thompson, Queen Latifah, Maggie Gyllenhaal

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Crítica de Más extraño que la ficción
Autor: bronte
Fecha: 22/01/2007.
Póster Más extraño que la ficción

Más extraño que la ficción

Digerido por bronte

"Más extraño que la ficción" es una película aburrida. Aburrida. Aburrida. Muy aburrida. Aburridísima. Las comparaciones con Charlie Kaufman, autor de obras maestras como "Adaptation" u "Olvídate de mí", no sólo son inciertas sino que hasta ofensivas. La metareferencialidad  es un tema lo suficientemente complejo y escurridizo como para requerir cierta maestría y destreza. Zach Helm, el guionista, con bastante poca prudencia se estrena en la gran pantalla abordando este asunto con un resultado desastroso cuyo mayor logro es batir el récord de bostezos por minuto. Y es que tras toda la supuesta intelectualidad de la cosa se esconde otra entrega del clásico trasunto "carpe diem". Definitivamente, para este viaje no necesitábamos estas alforjas.

Lo primero que hace que "Más extraño que la ficción" sea posiblemente la película más aburrida del año es su dirección, obra de Marc Forster, y de manera muy probable el cineasta más sobrevalorado de la actualidad. Si en "Monster's Ball" se tiraba de los pelos sin ningún tipo de contención, en "Tránsito" se le hacían las gónadas un lío, y en "Descubriendo Nunca Jamás" daba un nuevo sentido a la palabra cursilería, en "Más extraño que la ficción" consigue dormir a las ovejas. Un sentido del ritmo absolutamente nulo, tan sólo clasificable como letalmente lento, se acompaña de un manejo de la cámara chirriante en más de una ocasión, y aportaciones como la sobreimpresión de números sobre la pantalla (cuando se acuerda), que sólo esconden un intento desgarrado de despistar al espectador sobre el cruento hecho de que la mitad del tiempo no tiene nada que decir. Esta historia se podía haber solventado en un corto, y aún así seguiría siendo igual de poco interesante.

Un inspector de hacienda más gris que otra cosa, de pronto descubre, gracias a una voz femenina que él sólo oye (la narradora en off), que es un personaje de ficción, y que su autora está planeando cómo matarle. Estéril sería analizar aquí la torpeza con que el autor resuelve el hecho de que este personaje se interrelacione con personajes reales. Porque no es un éste un cruce entre realidad y ficción, sino que nos hallamos ante un personaje de ficción que vive en el mundo real como un ser humano de carne y hueso. Por supuesto no sabemos ni de dónde sale ni cómo está dónde está. Pero valga esto para que se hagan una idea de lo inconsistente de la propuesta. Como después de los cinco primeros minutos ya poco más hay que decir, porque la idea se ha agotado en sí misma, la película desarrolla mínimante la manera en que el personaje de Will Ferrell va "aprovechando mejor" la vida que cómo ha hecho hasta este momento. Se enamora y empieza a tocar la guitarra y tal y tal. Al ser obligado no perder de vista que estamos ante una obra autoreferencial, de vez en cuando aparece por allí Dustin Hoffman, un profesor de literatura que ayudará al protagonista a descubrir qué está pasando, pero qué irremediablemente hace lo mismo una y otra vez en todas sus escenas. Porque no hay evolución posible. Al igual que el resto de los personajes. Al principio y al final, porque en el medio el guionista se olvida de que también tiene que ponerla en la historia, aparece por ahí Emma Thompson, que es la autora, en una intervención autojustificativa, que es el peor tipo de intervención posible. Está ahí, porque hace falta para que la historia arranque, y cualquiera de sus siguientes apariciones sirve únicamente para amortizar el caché.

El diseño de personajes es de lo peorcito. De calidad unidimensional, sus únicos atributos son rayanos en el tópico más absoluto. Les pondré un ejemplo: el personaje de Maggie Gyllenhaal, el interés amoroso del protagonista, es una anarquista, bastante borde, por cierto, que se niega a pagar sus impuestos, porque se gastan en cosas que a ella no le gustan. Sin comentarios. Como su actitud vital es del todo incomprensible, al guionista se le ocurre adecentarla haciéndonos saber que abandonó la escuela de leyes de Harvard para hacerse pastelera porque descubrió que así "hacía feliz a la gente". ¿Es posible escribir algo más pringoso? La buena mujer es una pobre anti-sistema que da de comer gratis a los pobres (lo que cocina con las axilas al aire), porque es muy caritativa. A riesgo de que nadie en la sala entienda por qué alguien se podría enamorar de semejante individua, poseedora de un código de comportamiento aprendido en una escuela de malabares, los responsables se cuidan muy mucho de dejarnos claro que abandonó Harvard porque ella quiso, a ver qué va a ser esto, pero que es muy lista. Bueno, yo les garantizo que alguien que ha sido capaz de entrar en Harvard tiene el sentido común suficiente como para entender la esencia del sistema fiscal. Un respeto al espectador, por favor.

La interpretación está por supuesto a la altura del conjunto. Emma Thompson está muy desquiciada porque tiene un bloqueo creativo, retuerce mucho un pañuelo de papel para que sea vea lo desquiciada que está, y para reforzar la profundidad de su personaje sale toda la película sin maquillar, que eso es de mucho arte. Maggie Gyllenhaal hace lo que hace siempre, de sí misma, porque ella es muy contestataria y citándola literalmente  quiere "papeles que hagan cuestionarse a la gente dónde exactamente están en la vida". Virgen del amor hermoso. Will Ferrell, gracias a Dios, no hace un papel cómico esta vez. La mala noticia es que se pasa la película entera, invariablemente, con cara de mazapán. Dustin Hoffman, llega, hace lo que tiene que hacer, que es beber compulsivamente café, porque según los responsables de la película eso es lo que caracteriza a los profesores universitarios, cobra y se va. Ah, se me olvidaba, también está Queen Latifah en un papel tan insustancial, corto y prescindible, que bien lo podía haber interpretado el mayordomo de la "tele".

Aburridísima. Recomendada para gente a la que le gusta aburrirse.
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