Ficha

País

USA

Año

1998

Título original

Fear and Loathing in Las Vegas

Duración

118min

Dirección

Terry Gilliam

Guión

Hunter S. Thompson, Terry Gillian

Reparto

Johnny Depp, Benicio del Toro, Tobey McGuire, Cameron Díaz, Ellen Barkin, Gary Busey, Christina Ricci.

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Crítica de Miedo y asco en Las Vegas
Autor: sensillo
Fecha: 28/08/2005.
Póster Miedo y asco en Las Vegas

Miedo y asco en Las Vegas

Digerido por sensillo

Adaptación de una polémica novela de Hunter S. Thompson, llevada al cine por el siempre peculiar Terry Gilliam. A punto estuvo de ser clasificada como X en Estados Unidos por considerar que glorificaba el consumo de drogas. Finalmente, se tomó la decisión correcta, pues si alguien ve en este filme una apología de la drogadicción, poco daño más podría causar en su cerebro ninguna sustancia tóxica.

Narra, si es que se le puede llamar así, el alucinante viaje del periodista Raoul Duke (alter ego de Thompson) y su inseparable abogado samoano, a bordo de una ingente y variada colección de sustancias alucinógenas. No existe nada parecido a una trama definida, ni la historia evoluciona ni se desarrollan los personajes. Tan sólo un frenesí lisérgico con tan poco sentido como la percepción alterada provocada por un plato de setas caducadas, y la omnipresente voz en off del narrador en primera persona leyendo el libro, inútil y sorprendente recurso para un director que sabe perfectamente cómo narrar con imágenes.

Gilliam contó para esta película con la colaboración de un Johnny Depp desatado, que parece encantado de poder exhibir en pantalla todos sus excesos de histrión. Difícil pasar por alto el extraño aspecto con el que aparecía caracterizado en esta película, con una brillante calva que, junto al orgullo con el que Benicio del Toro exhibía una barriga de embarazo de doce meses, causaría muchos más comentarios de no ser por el miedo a parecer frívolo. Pero aunque callen, a ningún humano pudo esto dejar de causarles impresión. La película gira exclusivamente alrededor de estos dos grotescos personajes, y aunque se ven algunas caras conocidas, todos los demás personajes tienen menor entidad que algunos de los elementos de atrezzo.

Ácida visión de la tantas veces glorificada cultura de la droga de los años sesenta, los protagonistas se encuentran con que su paseo por el mundo de la consciencia alterada no conduce a ningún sitio, y el público por su parte se da cuenta de que acaba de perder dos horas de su vida presenciando los desvaríos de un par de entumecidos cerebros. Con el mareante uso de una cámara que parece empuñada por un chimpancé beodo, es posible que el espectador tampoco tarde mucho en sentir el cerebro en las mismas condiciones.

Una película nada amable poco apta para el gran público, ni para verla con los suegros. Un gran derroche de imaginación de un cineasta con grandes provisiones de ella, pero que en este caso queda diluida en un enloquecido y a veces angustioso viaje que no lleva a ninguna parte. A mí, que me gusta Terry Gilliam, me pareció personalmente un ejercicio pesado.

Recomendada para quienes les gusta escuchar las historias que vomitan los borrachos, y para los amigos de la química. Puntuacion