Ficha

País

España

Año

2007

Título original

Miguel y William

Duración

100min

Dirección

Inés París

Guión

Inés París

Reparto

Juan Luis Galiardo, Elena Anaya, Will Kemp, Malena Alterio, Geraldine Chaplin, José María Pou

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Crítica de Miguel y William
Autor: bronte
Fecha: 05/02/2007.
Póster Miguel y William

Miguel y William

Digerido por bronte

Antes de nada me veo obligada a decir que el vestuario de "Miguel y William" es horripilante. Horripilante. Y ahora toca añadir que la película en sí es horripilante. Ho-rri-pi-lan-te. Para que se hagan una idea les diré que es tan mala que no parece española. Y plantea el interrogante sobre qué es lo que está fallando tan escandalosamente en este país para que se considere la mínima posibilidad de gastar muchos euros en un producto semejante. Euros que ya se sabe de donde salen.

Aunque ya de lejos atufaba a copia descarada de "Shakespeare in love", de verdad que ni en la peor de las pesadillas se podía imaginar tal ensalada. La historia es lo de menos, porque de la misma historia han salido grandes obras y truños soberanos como éste, pero aún así, paso a relatarla. Leonor (Elena Anaya), hija de un comerciante, vive en Londres donde se dedica a la coyunda con el dramaturgo William Shakespeare (Will Kemp). Pero eso sí, con su himen intacto, así que imagínense por donde transcurre el asunto. Leonor se traslada entonces a España donde va a casarse con un Duque (José María Pou). Ya en este país, en el castillo de su prometido, aparece por allí Cervantes en su rol de recaudador de Hacienda (Juan Luis Galiardo). También aparece Shakespeare, siguiendo a su enamorada, y ambos empiezan a escribir una comedia, cada uno por su lado, para la tal Leonor, y partir de aquí, la "especial de la casa". Por supuesto, la comedia que ambos escriben, es un despropósito apatatado que jamás saldría de esas dos mentes, ni conjunta ni separadamente.

La dirección es muy mala. Muy mala. Pero peor es el guión. Obras ambas de Inés París. Y para que vean que yo nunca hablo en vano, les explico, someramente, con algún ejemplo, y contraejemplo, lo mal que todo está hilado. Cuando Shakespeare se traslada a España, sin saber una palabra del idioma del Imperio, en cuatro días habla un español, que vamos, directo a la RAE. Mira que no había sido fácil, en el primer encuentro de Leonor y Will en Londres, en la cama, situarlos con ella enseñándole español en amorosa actitud, y así no se da la oportunidad de que la gente se pitorree, cuando luego, por necesidades imperiosas del guión horrendo, en un pispás el tal Shakespeare se expresa que parece Castelar. Pues así, todo. Y esto se lo digo en serio, sin acritud ni vehemencia: el guión parece obra de un aficionado.

La película incurre sin disimulo en el humor más soez: ventosidades, eructos, defecaciones, etc., etc. y tira de chistes y gags de la siguiente altura: Shakespeare está comiendo un plato castellano, pregunta qué es, los criados imitan el maullido de un gato, y él escupe toda la comida. Hablando de Castilla, la directora se agarra como a un clavo ardiendo a los tópicos más rancios. Todos los castellanos son feos, viejos, y siempre visten de negro, además de ser muy malas personas, claro. La Corte Española está poblada de paletorros decrépitos, y sólo viven pensando en el honor. Como si en el resto de los países europeos les dieran almendras garrapiñadas a las mujeres en premio por su adulterio. Como Inés París quiere utilizar también su película para hacer su particular "no a la guerra", fuerza la trama, ya forzadísima de por sí, para poder meter ella sus mensajitos. Desde que Cervantes no triunfaba en el teatro, porque el público era zafio y no sabía valorar sus bondades (lo mismo, mismito que le pasa al cine español), hasta rodar "in situ" el trasero de un inquisidor homosexual ansioso porque lo "ensarten", para dar a entender lo despreciables que eran los inquisidores. Lo que ella no parece saber, es que la homosexualidad no es motivo de escarnio, y que si Cervantes no triunfaba como dramaturgo como merecía, es porque competía con un monstruo de la naturaleza como Lope de Vega. Caso que no es el de los cineastas españoles en absoluto, que se mueven todos en el mismo discretito nivel.

Las acciones de la película no tienen ni pies ni cabeza, ni se sabe por qué los personajes actúan como actúan. Leonor al principio de la película está encantada con convertirse en Duquesa, cinco minutos después, ya se siente muy desdichada. Para recuperar una joya de la familia que se ha llevado el famoso inquisidor (con un bigote pegado que da gloria verlo), nadie sabe cómo ni de qué manera, Shakespeare y Cervantes saben que hay que atraerle homosexualmente, porque sí, sin nadie sepa cómo se han enterado. En fin, inútil es seguir abundando en el tema, salvo para añadir que se da una imagen de Shakespeare de loco estúpido, que esperemos que esta película nunca se estrene en el mundo anglosajón, a riesgo de provocar un conflicto diplomático. No crean que Cervantes está tratado con mucho más respeto. Además de eso, monjas salidas del "destape", gente que habla inglés a una palabra por minuto... El único que interpreta algo ahí es Juan Luis Galiardo. No se pierdan la banda sonora trompetera a lo "Curro Jiménez" y luego por favor, fíjense en las manos de Elena Anaya, que parece que está diciendo durante toda la película "así, así estaba la plaza".

Puede que sea demasiado pronto para proclamarla la peor película del 2007, pero desde luego, no demasiado tarde. Recomendada para gente horripilante por fuera y por dentro. Puntuacion