Ficha

País

USA

Año

2008

Título original

Milk

Duración

128min

Dirección

Gus Van Sant

Guión

Dustin Lance Black

Reparto

Sean Penn, Emile Hirsch, Josh Brolin, Diego Luna, James Franco

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Crítica de Mi nombre es Harvey Milk
Autor: farrell
Fecha: 10/01/2009.
Póster Mi nombre es Harvey Milk

Mi nombre es Harvey Milk

Digerido por farrell

Hay películas que pueden parecer a priori intrascendentes y luego resultan ser un todo compacto en el que el guión, la dirección y los actores están de sobresaliente, simplemente porque cada uno hace lo que tienen que hacer. En muchas comedias románticas made in Hollywood, por ejemplo. También hay películas que, revestidas con un halo de trascendencia acaban siendo mediocres porque los responsables han decidido que ya el tema a tratar o el actor estrella de turno les hará todo el trabajo. Y hay películas, como “Mi nombre es Harvey Milk”, por las que uno se siente totalmente defraudado al ver como de un gran material se acaba rodando un telefilme.

Harvey Milk, activista gay en los años 70 en el hoy paraíso gay de los Estados Unidos, San Francisco, y primer hombre abiertamente homosexual que llegó a ocupar un cargo público importante en ese país no es, sinceramente, un Oskar Schindler al que poder hacer un biopic heroico que mamás heterosexuales e hijos homosexuales puedan ver y del que aprender lo buenas que podemos ser las personas. Muchos porros, muchos amantes de 20 años y mucho torso desnudo con pantalones de pitillo dotan al Sr. Milk, por desgracia, de un no sé qué de frivolidad que ha estado siempre ligado con la comunidad gay y del que, al parecer, no logra despegarse.

Pero es que, además, el bastante perdido Gus Van Sant desde “El indomable Will Hunting” (a excepción, quizás, de la en todo caso hipervalorada “Elephant”) dirige este retrato del político americano con absolutamente ninguna mano para tocar la fibra sensible del espectador, al que le resultará imposible sentirse identificado con Harvey Milk, personaje con nula empatía y al que se describe como un político sin una misión muy clara y pocos escrúpulos a la hora de conseguir los objetivos que se marca para su distrito electoral.

Van Sant tampoco destaca por ser un director esteta, por lo que “Mi nombre es Harvey Milk” cuenta con un tufillo a telefilme al que no ayuda el hecho de que el guión no preste ningún interés a la inmensa mayoría de los personajes (a excepción del protagonista y dos más) y de que haya algunas escenas (el giro de los acontecimientos cuando ganan en el distrito de Los Ángeles, por ejemplo) tan atropelladamente contadas que parecen más un ejercicio de fin de curso que rodadas por un director nominado al Oscar.

En cualquier caso, todo esto podría pasarse por alto si no fuera porque, además, la película tiene un ritmo infernalmente pausado en el que parece que la primera campaña de Milk, a pie de calle intentando convencer a los vecinos de su barrio, es igual de emocionante y con el mismo grado de catarsis que cuando habla ante decenas de miles de personas delante del consistorio de San Francisco. Además, al dibujar a Milk de esta forma tan poco atractiva (quizás simplemente realista) no les importará mucho ni lo que pase al final, ni el mensaje que nos han querido transmitir, ni los buenos les parecerán tan buenos ni los malos tan malos. En resumen, que esto es un biopic del siglo XXI.

A Sean Penn seguramente le caiga una nominación y quién sabe si otro Academy Award por esta interpretación, sobre la que la crítica respetable coincide en que es soberbia. No voy a ser yo el que diga que lo hace mal, pero desde luego el concepto de interpretación cinematográfica debería basarse más en crear un personaje con entidad propia que logre conectar con el espectador que en la simple mímesis de una persona real porque, asumámoslo, el cine no es como el teatro y con un buen maquillaje y la iluminación adecuada Clint Eastwood podría hacer de Liza Minnelli sin ningún problema. Con todo, se ve que Penn se ha tomado en serio su trabajo, así que se le desea muchos premios y alegrías.

El resto de reparto bien, de telefilme.

Recomendada para gente que cree en la libertad.
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