Ficha

País

Alemania, Canadá, USA

Año

2008

Título original

The Mummy: Tomb of the Dragon Emperor

Duración

112min

Dirección

Rob Cohen

Guión

Alfred Gough, Miles Millar

Reparto

Brendan Fraser, Jet Li, Maria Bello, John Hannah, Michelle Yeoh

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Crítica de La momia: La tumba del Emperador Dragón
Autor: farrell
Fecha: 03/08/2008.
Póster La momia: La tumba del Emperador Dragón

La momia: La tumba del Emperador Dragón

Digerido por farrell

El matrimonio O’Connell, Rick (Brendan Fraser) y Evelyn (Maria Bello), se aburre en su manor de la campiña inglesa y deciden irse a China a visitar a su hijo Alex (Luke Ford), que es un poquitín bala perdida y ha desenterrado de su tumba al Emperador Han ( Jet Li), el chino más malvado de la Historia. Como siguen siendo funcionarios del Gobierno Británico decidirán ya puestos salvar el mundo y para ello contarán con la ayuda de una bruja que un día le echó mal de ojo al emperador, Zi Yuan (Michelle Yeoh), y la hija de ésta, Lin (Isabella Leong). También contratarán como bufón al hermano de Evelyn, Jonathan (John Hannah).

La fórmula funciona. Yo creo que podrían seguir haciendo secuelas hasta “La Momia 23” y la gente seguiría yendo a verlas. Es lo que tiene ser un gran DJ mezclador de guiones. Digo mezclador porque el figura que ha escrito esto se ha limitado a hacer un batiburrillo de los mejores recursos de las películas de acción y los ha juntado todos para poder ofertar, ya que no lo mejor ni nada original, por lo menos el máximo de momentos catárquicos. Así, en “La momia: La tumba del Emperador Dragón” se encontrarán ustedes referencias a muchísimos tipos de filmes de acción, pues en ésta te mezclan la ambientación desértica de Indiana Jones (la acción transcurre en China, por cierto…) con la estética de cavernas y paisajes nevados de los Tomb Raider y varios James Bond y con la aparición de criaturas benéficas que ayudan a los protagonistas, tipo “Las Crónicas de Narnia”, entre otras muchas cosas.

Ahora, eso sí, que la saga pueda seguir dando dinero no oculta el hecho de que nadie ha usado ni media neurona a la hora de colocar esta película en el mercado. El género de aventuras, o de acción como ustedes quieran, se resiente en los últimos años por el hecho de que los directores y guionistas que aceptan dirigir este tipo de películas tienen ya todo el trabajo hecho. Es decir, después de décadas de haber ido conformando una serie de resortes que hacen que el género funcione ya no es necesario ninguna imaginación para rodar una película de este tipo, sino que lo único que hace falta es seguir unas pautas marcadas de forma que el espectador, que no irá buscando que los personajes sean creíbles ni que la trama sea apasionante, salga satisfecho del cine (o del salón de su casa) porque ha pasado un rato entretenido. De esta forma, encontrar hoy en día una película de este género que realmente valga la pena es harto difícil, porque da la impresión de que hemos estado viendo la misma película una y otra vez los últimos diez años.

Los actores protagonistas en su punto y con una evidente actitud de “coge el dinero y corre”, a excepción de Brendan Fraser que parece haberse tomado un poco más en serio su papel.
En “La momia: La tumba del Emperador Dragón” el batiburrillo del que les hablaba al principio es tan evidente que se suceden los momentos sonrojantes de ver tramas y personajes metidos con calzador, adaptaciones ramplonas al espíritu de los tiempos (el hecho de que se produzca una gran lucha entre el malvado y una mujer aunque, eso sí, la lucha final la gana siempre el héroe machote) o múltiples “punch lines” sin ninguna gracia y que hacen que, por su abundancia, este mecanismo deje de funcionar a la media hora (yo me quedo con “Siempre hay algo romántico en vencer a los no muertos”, maravillosa frase…)

Los actores protagonistas en su punto y con una evidente actitud de “coge el dinero y corre”, a excepción de Brendan Fraser que parece haberse tomado un poco más en serio su papel de graciosote héroe talludito porque sabe que en los últimos tiempos poco más tiene que rascar. Los actores chinos siempre dan un punto de soberbia elegancia exótica y todos están bien, aunque la mayoría de sus personajes sobran (el general Ming, la ayudante del general…), así como el del arqueólogo mayor del principio. Mención aparte merece el personaje de John Hannah, que es tan payaso y humillante para el actor que una de dos: o le han pagado muy bien a este señor o no tiene dos dedos de frente. Seguramente ambas opciones sean válidas.

Recomendada para aquellos que no pudieron ver el ejército de guerreros de terracota del emperador Quin cuando estuvieron expuestos en el Forum de Barcelona.
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