Ficha

País

USA

Año

2009

Título original

Coraline

Duración

100min

Dirección

Henry Selick

Guión

Henry Selick

Reparto

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Crítica de Los mundos de Coraline
Autor: bronte
Fecha: 03/06/2009.
Póster Los mundos de Coraline

Los mundos de Coraline

Digerido por bronte

Madre mía, qué miedo he pasado. Bueno, quizás no tanto miedo, pero una miajilla, sí. Podría decir que era de esperar siendo de Tim Burton, pero como no es de Tim Burton, pese a todo lo que se ha dicho por ahí, aun quedaba un pequeño margen para confiar en que no diera mucho canguele. Lo da. Lo que más me ha llamado la atención es éste posible giro, o anuncio de giro en la literatura infantil. ¿Volveremos otra vez a tener un clara distinción entre bien y mal? Y no sólo eso, ¿están haciéndose los neo-cons con los cuentos de niños, que de pronto nos salen con esta defensa enconada de la familia? Se lo digo en serio. Este cuento es una negación feroz de la utopía, más o menos como la historia de la narración, pero algo a lo que definitivamente nos habíamos desacostumbrado en los últimos cuarenta años.

Coraline es una niña un poco cansada de la poca atención que le prestan sus padres, que lamentablemente, tienen que ganarse la vida (mal de muchos); de la casa tan cutre en la que viven y de unos vecinos un poco locos. Como es una película de fantasía, sólo les diré que a través de un prodigio, Coraline es capaz de vivir su misma vida, pero mejorada. Todo más bonito, más colorista, más amable, pero... y ay, esto es lo que nos enseñaban los cuentos tradicionales, la vida de verdad tiene altos y bajos, luces y sombras, y nada realmente bueno, puede ser realmente bueno. ¿Acaso era buena la casa de caramelo de Hansel y Gretel? Pues eso.

Con unos mimbres tan, tan clásicos (no nos cabe duda de que el postmodernismo relativista ha iniciado su decadencia en el mundo de la narración), la película sin embargo, no renuncia a ser hija de su tiempo y gran parte de los giros de la trama se desarrollan no sin un claro matiz de surrealismo. Las imágenes evocan en cierta manera los viajes alucinógenos que han copado las páginas de la literatura del siglo XX, y está presente la muy contemporánea preocupación sobre qué es realidad y qué es ficción. La parte gótica viene dada no sólo por el barroquismo de los conceptos, sino sobre todo porque la película llega a convertirse en una pesadilla. Como he dicho, muy a la manera tradicional, pero tradicional de verdad.

Uno de los topos más corrientes en el cine a partir de los años setenta, para conseguir esta atmósfera terrorífica y grotesca, es apelar a la década de los treinta y a espectáculos de variedades como el circo y el music-hall. Esto también está presente en "Los mundos de Coraline" y me hace pensar sobre que, aunque al pagar nuestra entrada firmemos ese pacto no escrito de la suspensión de la incredulidad, por dentro algo siempre queda cuando el hecho de que nos dejemos llevar por una realidad irreal nos parezca a todos en el fondo algo tan misterioso y aterrador. Quizás por ello, en el mundo paralelo en el que Coraline se adentra, los personajes en vez de ojos tiene botones. Para subrayar esa ceguera en la que nosotros mismos nos internamos cuando voluntariamente aceptamos mundos mucho mejores que el que nos ha tocado vivir, pero por ello mismo, mucho más falsos.

Sin lugar a dudas, uno de los atractivos de la película es que es de animación y que incluso en algunos cines se podrá ver en tres dimensiones. Yo la he visto normal de toda la vida, y la película no pierde un ápice de encanto. Rodada en stop-motion, sólo se pueden decir cosas buenas sobre el resultado, aunque sinceramente, no es la técnica visual lo que más brilla en el conjunto. Yo me lo pensaría mucho antes de llevar a un niño pequeño a ver este filme, aunque supuestamente es para niños. Todo dependerá de que en qué paradigma estén educando a los suyos. Si quieren que crezcan lo más alejados posibles de los traumas, no. Si quieren que aprendan pronto que la vida no es de color de rosa, sí. Y por cierto, la equivocación viene de que el director de este filme, Heny Selick, es el mismo de "Pesadilla antes de Navidad".

Recomendada para todos aquellos que crean que por muy imperfecta que sea una familia, tampoco es algo tan malo.
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