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Autor: malabesta
Fecha: 15/05/2008.
Una noche para morir
Digerido por malabesta "Una noche para morir" es un nada sorprendente thriller con su grupo de adolescentes y su asesino en serie, pero que al menos nos ahorra el tener que ver a los protagonistas por dentro.
Donna (Brittany Snow) vuelve un día a casa tras un largo día de trapicheo y se encuentra no la sopa fría, sino a Richard Fenton (Johnathon Schaech), uno de sus profesores en el instituto, que resulta además ser un maníaco asesino obsesionado con ella, por lo que ha matado a su familia. Pasado el tiempo, Donna se prepara para asistir a su baile de fin de curso cuando, sorpresa, Richard se escapa del manicomio, según parece con malas intenciones.
Se trata de nuevo de un remake, pero Nelson McCormik ha sido benévolo con la película original y con la audiencia, y su versión no se reduce a una actualización de las tropelías anatómicas del psicópata de turno, que además no se trata del típico genio sobrehumano de la estrategia, cuya venganza es un minucioso plan dentro de una maquinación dentro de un complot rodeado de intriga y envuelto en el engaño para mantener las apariencias del que el protagonista se suele escapar, sin embargo, arreándole en la cabeza con una maceta que se había dejado en la sala. Richard Fenton se comporta de manera "racional" e improvisada, y realmente da la impresión de ser lo que es, un perturbado que se acaba de escapar de un manicomio para consumar su obsesión.
Parece el director mucho más preocupado en mantener la tensión del asesino rondando a los indefensos protagonistas, aunque pocas son las escenas de verdadera emoción, y en general recurre a recursos casi barriobajeros, sueños tremendamente reales de los protagonistas incluidos. Además la película evoluciona hacia un clímax no demasiado satisfactorio por el aspecto apresurado que tiene.
Resulta bastante curiosa la elección de actores; principalmente Scott Porter, que interpreta al novio de la protagonista; señores míos, tiene sus treinta años, y esa no es edad de estar en el instituto, ni siquiera para Jorge Sanz. Brittany Snow no hace un papelón, pero resulta igualmente convincente como superviviente traumatizada que como víctima asustada.
En fin, una película del montón, recomendada para gente que siga en el instituto.
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