Ficha

País

USA

Año

2008

Título original

Prom night

Duración

88min

Dirección

Nelson McCormick

Guión

J.S. Cardone

Reparto

Brittany Snow, Scott Porte, Jessica Stroup, Dana Davis, Collins Pennie, Johnathon Schaech

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Crítica de Una noche para morir
Autor: malabesta
Fecha: 15/05/2008.
Póster Una noche para morir

Una noche para morir

Digerido por malabesta

"Una noche para morir" es un nada sorprendente thriller con su grupo de adolescentes y su asesino en serie, pero que al menos nos ahorra el tener que ver a los protagonistas por dentro.

Donna (Brittany Snow) vuelve un día a casa tras un largo día de trapicheo y se encuentra no la sopa fría, sino a Richard Fenton (Johnathon Schaech), uno de sus profesores en el instituto, que resulta además ser un maníaco asesino obsesionado con ella, por lo que ha matado a su familia. Pasado el tiempo, Donna se prepara para asistir a su baile de fin de curso cuando, sorpresa, Richard se escapa del manicomio, según parece con malas intenciones.

Se trata de nuevo de un remake, pero Nelson McCormik ha sido benévolo con la película original y con la audiencia, y su versión no se reduce a una actualización de las tropelías anatómicas del psicópata de turno, que además no se trata del típico genio sobrehumano de la estrategia, cuya venganza es un minucioso plan dentro de una maquinación dentro de un complot rodeado de intriga y envuelto en el engaño para mantener las apariencias del que el protagonista se suele escapar, sin embargo, arreándole en la cabeza con una maceta que se había dejado en la sala. Richard Fenton se comporta de manera "racional" e improvisada, y realmente da la impresión de ser lo que es, un perturbado que se acaba de escapar de un manicomio para consumar su obsesión.

Parece el director mucho más preocupado en mantener la tensión del asesino rondando a los indefensos protagonistas, aunque pocas son las escenas de verdadera emoción, y en general recurre a recursos casi barriobajeros, sueños tremendamente reales de los protagonistas incluidos. Además la película evoluciona hacia un clímax no demasiado satisfactorio por el aspecto apresurado que tiene.

Scott Porter, que interpreta al novio de la protagonista, tiene sus treinta años, y esa no es edad de estar en el instituto, ni siquiera para Jorge Sanz.
En parte, el responsable de que la película no termine de funcionar es el guión, que mientras maneja de manera notablemente profesional la trama principal, tiene una incapaz manifiesta de integrar en ella todas las tramas secundarias. Además, empatizar con los personajes, quizá un puntillo demasiado pijetes, no resulta demasiado fácil: la escena de presentación de las protagonistas las coloca en una peluquería poniéndose monas de la muerte y hablando sin parar de trapos, chicos, peinados y maquillaje, momento en el que lo que uno siente es una solidaridad inmensa con el asesino.

Resulta bastante curiosa la elección de actores; principalmente Scott Porter, que interpreta al novio de la protagonista; señores míos, tiene sus treinta años, y esa no es edad de estar en el instituto, ni siquiera para Jorge Sanz. Brittany Snow no hace un papelón, pero resulta igualmente  convincente como superviviente traumatizada que como víctima asustada.

En fin, una película del montón, recomendada para gente que siga en el instituto.


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