Ficha

País

USA

Año

2004

Título original

The eternal sunshine of the spotless mind

Duración

108min

Dirección

Michael Gondry

Guión

Charlie Kaufman

Reparto

Jim Carrey, Kate Winslet, Elijah Wood, Mark Ruffalo, Kirsten Dunst

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Crítica de ¡Olvídate de mí!
Autor: bronte
Fecha: 23/09/2004.
Póster ¡Olvídate de mí!

¡Olvídate de mí!

Digerido por bronte

Tenemos la suerte de ver en nuestras pantallas "Olvídate de mí", que viene siendo el estulto nombre que se les ha ocurrido poner en España a "Eternal sunshine of the spotless mind", en su línea de considerar al espectador patrio un necio al que hay que darle las cosas mascadas. El título original procede un poema de Alexander Pope que más o menos viene diciendo: "¡Qué felices son los inocentes! Olvidando el mundo, y por éste olvidados. Brillo eterno de una mente inmaculada. Cada plegaria aceptada y con cada una, una renuncia". Y de eso trata de esta brillante película. De olvidar.

La verdad es que Charlie Kaufman es un genio, muy irregular, pero un genio. Y esta película marca una cresta en su genialidad. Lástima que Michel Gondry tenga un pobre sentido del ritmo global cinematográfico, como bien se demostró en "Human nature"; carencia que ha estado a punto de cargarse el emocionante trabajo de Kaufman. Afortunadamente, de esta nos hemos librado. Se contaba con un gran guión, como ya he dicho, unos excelentes actores, y una inteligente planificación de las secuencias, con un notable ritmo interno. Además está es una excelente ocasión para comprobar que no hace falta hacer las películas a la tradicional manera de Hollywood para crear auténticas joyas. Lo cual tampoco quiere decir (en absoluto) que todo lo que se oponga al método usual sea bueno, como nos quieren hacer creer por estos pagos.

Y hablando de excelentes actores, todos aquellos que siempre hemos defendido que Jim Carrey es un actor, no sólo ultraversátil (pero versátil de verdad), sino también magistral, estamos de enhorabuena. Porque su trabajo en "Eternal sunshine of the spotless mind", roza la genialidad. Lo que más me gusta de él es su poco miedo a gesticular. Con eso de que la cámara lo recoge todo, hemos creado una subespecie de seres humanos (los que salen en las pantallas) que prácticamente están muertos. Sin embargo, cuando uno sale a la calle puede ver gente que abre los ojos, que levanta las cejas, que se agarra el pelo y que se tapa la boca. Y ese es Jim Carrey, una persona de verdad. Y una persona que emociona hasta lo más íntimo por su gran capacidad para transmitir la ilusión o el sufrimiento.

De Kate Winslet no voy a decir nada, porque Kate Winslet ya dejó hace tiempo bien claro que es una gran actriz. Básicamente porque no hace comedia. Porque ser cómico acostumbra a ser como una maldición para todos aquellos actores que quieran ser tomados en serio. Como si la comedia fuera peor que la tragedia. Pero bueno, esto son los típicos tópicos con los que hay que luchar todos los días. Ahora eso sí, con lo que ha tenido que luchar Kate es con su contorno, que parece ser, según se comentaba por ahí, resta calidad actoral, vistos los chascarrillos al respecto, ya ves tú. Pues que no cunda el pánico. En esta película sale dentro de las proporciones de buen gusto para la masa, y además está espléndida a todos los niveles.

La historia de "Eternal sunshine of the spotless mind" es de una originalidad apabullante, y sin embargo trata de algo que todo ser humano ha pensado. ¿Quién no ha querido borrar de su recuerdo un sentimiento que le está matando? Cuando una historia de amor se acaba, se daría lo que fuera por arrancarse ese dolor aunque ello incluyera borrar también todo lo bueno. Lo que pasa es que cuando uno lo piensa mejor, se da cuenta de que con dolor y todo, eso forma parte de su propia vida, es su propia vida. Y la propia vida a veces se rebela, y pugna por sobrevivir por mucho que nosotros queramos eliminarla. Así que, con este punto de partida, Kaufman y Gondry nos hacen repasar una relación, pero no de manera "historicista", sino más bien de modo emocional. Llenando el relato de sensaciones. Y entre todas ellas, la más brillante, la de intentar solucionar en sueños, lo que uno no fue capaz de arreglar en la realidad... El filme también contentará a aquellos que busquen virtuosismo intelectual en el diseño de una trama, que conste.

Y no quiero decir nada más para no descubrir un mundo alterno y a la vez tan próximo, en el que se reflexiona sobre el funcionamiento del amor y el funcionamiento de la memoria. Sólo añadir que Mark Ruffalo está desconocido, y que en este trabajo tiene una voz que parece la Señorita Pepis; que Tom Wilkinson está fenomenal, como siempre; que Kirsten Dunst tiene los ojos más abiertos que de costumbre, y que Elijah Wood está irreconocible sin pies acromegálicos y peludos. Recomendado este filme a todos aquellos con la sensibilidad suficiente o la biografía requerida para sentirse identificados con esta historia. Los que no cumplan estos requisitos no le verán tanto la gracia, me parece a mí. Los que sí, probablemente serán personas que han experimentado el lado más amargo del amor. Pero también ha de ser gente firmemente convencida de que siempre hay una segunda oportunidad. Kaufman lo está.
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