Ficha

País

Tailandia

Año

2009

Título original

Ong Bak 2

Duración

110min

Dirección

Tony Jaa, Panna Rittikrai

Guión

Panna Rittikrai

Reparto

Tony Jaa, Sorapong Chatree, Primorata Dejudom, Santisuk Promsiri, Nirut Sirichanya, Sarunyu Wongkrachang

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Crítica de Ong Bak 2
Autor: malabesta
Fecha: 04/10/2009.
Póster Ong Bak 2

Ong Bak 2

Digerido por malabesta

Decía Wilde (aunque, la verdad, no es la cita que uno espera en una película de artes marciales) que Estados Unidos era el único país que había conseguido pasar del barbarismo a la decadencia sin una civilización entre medias. Tony Jaa parece seguir este mandamiento al dedillo, y con su tercera película parece que ya ha conseguido darle al cine tailandés su primera trilogía innecesaria. Fíjense usted lo que tardaron en Hollywood en llegar a este punto, que hasta "Matrix" las terceras partes se hacían normalmente cuando el público no salía bramando del cine.

A pesar de que está ambientada unos tres siglos antes, de que se trata de otro personaje, de que la trama no se parece en nada y de que el estilo es completamente diferente, la película se llama "Ong Bak 2". Quién lo iba a decir. Por si fuera poco -y en un embrollo que deja lo de "Acorralado", "Rambo", "Rambo III" y "John Rambo" en nada- esta segunda parte que no es tal sí es en cambio la primera parte de una tercera película que se supone servirá de puente entre la primera y la segunda; si no les ha quedado claro, se lo explico: la parte contratante de la primera parte será considerada la parte contratante de la primera parte.

Créanme, no es lo único que no se entiende. Resulta que Tony Jaa interpreta en esta película al heredero de un gran general en determinado reino recién conquistado por un tirano. A falta de que Soderbergh le haga un biopic de seis horas, diremos que es muy malo. Como le corresponde, elimina a la familia de Jaa y da a éste por muerto, siendo el joven recogido por una tribu de bandidos pordioseros -pero versados en las más finas artes marciales- de los que aprende todo lo que se puede saber sobre zumbarle a otro ser vivo.

Supongo que ya se lo imaginarán (y avisados quedan de que a partir de aquí se destripa): Jaa muestra todo lo aprendido luchando contra secuaces de rango cada vez más alto hasta llegar al tirano, sobre el que ejecutará su merecida y climática venganza. Eso creía yo, y con un palmo de narices me quedé. En el momento más álgido y emocionante de la película, ésta simplemente se para y, sobre un plano fijo de un Jaa barbudo con un Buda en segundo plano, una voz recita unos versículos -para mí más satánicos que los de Rushdie- en los que, textualmente, se pregunta si el protagonista limpiará su karma y alcanzará la paz interior. Pero qué paz ni que leches, ¡si nos estábamos pegando con un ejército de ninjas! ¡y piratas! ¡y samuráis! ¡Habrase visto!

Si es usted uno de los que con el final "Piratas del Caribe2: El cofre del hombre muerto" se ofendió, prepárese, porque éste es de órdago. Les juro que el narrador le pide -de nuevo textualmente- al público que "cristalice su mente universal" para prolongar la vida del protagonista. A mí me recordó a aquel momento en el que Peter Pan necesita que todos los niños del mundo aplaudan para salvar a Campanilla. A ver si en la siguiente matan a la madre de Bambi.

El look de la película también difiere bastante del ambiente un tanto inocentón de "Ong Bak", y esta secuela es algo así como una mezcla entre "Apocalipto" y "La liga de los hombres extraordinarios" (también en cuanto a la calidad del producto). Los bandidos tutores de Jaa, a pesar de haberlo entrenado en las más exquisitas y complejas técnicas de combate cuerpo a cuerpo, en lo tocante a la higiene personal se quedaron en unas nociones básicas, y el protagonista parece más un troglodita luchador que un huérfano de clase alta que busca venganza.

Jaa, en su faceta de director, parece también haber abandonado la abundancia de acrobacias de la primera película de la saga, que le daba un aire un poco más festivo, y las ha sustituido en su totalidad por más peleas en las que lucir su poliglotismo marcial. La consecuencia es que, y me sorprendo a mí mismo escribiendo esto, con "Ong Bak 2" uno descubre que hay un límite superior al número de volteretas y patadas voladoras, y es posible aburrirse de verlas.

Más allá de sus capacidades acrobáticas y luchadoras, nada descubre la película sobre la habilidad como actor de Jaa. Más que nada porque no hace otra cosa durante todo el metraje. El resto del reparto más o menos viene a seguir su ejemplo, y pocos son los primeros planos que se ofrecen en "Ong Bak 2" en los que un puño cerrado -o un pie- no entra en la pantalla por uno de los lados.

En fin, una película incapaz de materializar las expectativas creadas por su predecesora. Recomendada para participantes e instructores de esos cursillos de resolución de conflictos.
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