Ficha

País

USA

Año

2008

Título original

Outlander

Duración

115min

Dirección

Howard McCain

Guión

Dirk Blackman, Howard McCain

Reparto

James Caviezel, Sophia Myles, Jack Huston, Ron Perlman, John Hurt

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Crítica de Outlander
Autor: malabesta
Fecha: 30/11/2008.
Póster Outlander

Outlander

Digerido por malabesta

Partiendo de lo que podría ser una premisa interesante -aunque no muy original-, la de un viajero del futuro que llega a la época de los vikingos, poco tiene que ofrecer "Outlander", en casi ningún aspecto. Ni siquiera a fornidos nórdicos de torso desnudo.

Kainan (Jim Caviezel) es un soldado interestelar cuya nave se estrella en la Noruega de los vikingos; en ella viajaba también el moorwen, un bicho malo, pero malo, malo que llevará la destrucción al poblado de Rothgar (John Hurt) y Freya (Sophia Myles). Su única esperanza será la de unir los conocimientos de Kainan con la bravura y el aguante cervecero de sus guerreros.

“Outlander” casi es una buena película de serie B. Es decir, la B se la merece, pero lo de buena no. Tiene ese aire de plato de viernes, que combina las sobras de la semana, que otros han sabido aprovechar bien. Combina algo de “El guerrero número trece”, un poco de “Alien”, tiene no pocos paralelismos con “El caballero del dragón” o “Un astronauta en la corte del Rey Arturo” (la que usted prefiera) y también recuerda a “Beowulf”, por nombrar a unas cuantas; todo esto no es grave de por sí, pero el problema es que todo esto se infiltra también en el guión. Cosa mala, porque a los diez minutos se empieza a convertir en un rosario de lugares comunes y situaciones ya vistas que más tienen su lugar en las TV movies que en el cine.

Como cualquiera que haya visto unas cuantas películas del estilo ya se sabrá la historia, y el público potencial de "Outlander" me parece a mí que está más bien curtido en la ciencia ficción y/o el medieval, sólo podría levantar la película su director, y la verdad es que no ayuda mucho tampoco. La mayoría de las escenas de lucha carecen de alma o interés y el ritmo también cojea: la primera mitad está llena de aburridas escenas en las que el extranjero se intenta adaptar al curioso -y maloliente- estilo de vida vikingo (con su fiesta en la que todos se hacen compadres y todo) para luego pasar a una segunda parte en la que se suceden las batallas, las escabechinas y los estropicios casi sin ton ni son. A cascoporro, vamos.

Los efectos especiales, obra de Weta, tienen momentos auténticamente "Dr. Who", en los que uno espera que empiecen a usar de un momento a otro plástico de embalar (el de las burbujitas) pintado de verde para darle más realismo a la cosa.

Imagínenselo, Jim Caviezel echando el moco recordando su triste vida pasada con el labio tembloroso, mientras a su alrededor cientos de vikingos con barba postiza luchan contra un alienígena que cambia de color.
Los actores tampoco están nada aprovechados. Jim Caviezel y John Hurt, ahí los tienen ustedes, están totalmente fuera de lugar. El americano también empieza ya a ser un hombre marca, y vuelve a interpretar a ese hombre rudo, pero en el fondo bueno, y desplazado; pero lo hace de una manera bastante natural. Llega incluso a tener un par de escenas bastante intensas dramáticamente, en las que sus lagrimillas se le caen. Pero imagínenselo, Jim Caviezel echando el moco recordando su triste vida pasada con el labio tembloroso, mientras a su alrededor cientos de vikingos con barba postiza luchan contra un alienígena que cambia de color.

Hurt por un estilo, pero da la impresión de que era un poco más consciente de en qué se había metido, así que pasa la película bastante ausente. También tiene su momentillo un irreconocible Ron Perlman, y al ver a tanto rubio melenudo uno no puede evitar preguntarse dónde estaba Karl Urban.

El mayor -y casi único- mérito de la película es su diseño de producción. Poco es, pero como aquel que se consuela después de ver el último esperpento venido de Kazajstan o la nueva obra de Kim-ki Duk pensando en lo bonita que era la fotografía, aquí nos queda que la ambientación está muy lograda. Los vikingos parecen tales y hasta Caviezel se echa ahí sus parrafadas en nórdico antiguo para darle color al asunto.

En fin, una mediocre producción que no merece la inversión de dinero. Recomendada para amantes de la carpintería, la curtición y manualidades varias.
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