Ficha

País

UK, USA

Año

2006

Título original

Penelope

Duración

101min

Dirección

Mark Palansky

Guión

Leslie Caveny

Reparto

Christina Ricci, James McAvoy, Catherine O'Hara, Reese Witherspoon, Peter Dinklage

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Crítica de PenÚlope
Autor: farrell
Fecha: 23/03/2008.
Póster PenÚlope

PenÚlope

Digerido por farrell

Imagínense que, por unas causas o por otras, nacen con nariz y orejas de cerdo. Pongámosle que es por una maldición familiar en la cual usted, aún sin ser el culpable, funciona como chivo expiatorio. E imagínense además que sus padres deciden encerrarlo en casa hasta encontrar a alguien que rompa esa maldición. Ahí tienen el argumento de “Penelope”.

Rodada en 2006 y estrenada solamente dos años después, solamente en Estados Unidos y Reino Unido, parece que a Reese Whiterspoon, productora principal y que se reserva un papelito casi testimonial en la película, le ha costado colocar este “auténtico cuento de hadas” a pesar de los numerosos reclamos con los que cuenta. Un plantel de actores formado por estrellas de Hollywood como Christina Ricci, actores secundarios de potencia como Catherine O’Hara y sex symbols de nuevo cuño como el tal James McAvoy, además del reclamo muchas veces efectivo de la reinvención del cuento de hadas de toda la vida desde una perspectiva postmoderna no han servido para hacer atractiva esta historia.

El problema es que “Penelope” funciona a medio gas. La lectura final es interesante y supone una deconstrucción de un tipo de rol femenino muy presente en la ficción occidental: Penelope es una chica inteligente, encantadora y muy moderna en la cosa del vestir, pero que tiene algo (en su caso el tema de la nariz) que no le hace posible ser aceptada por la sociedad. Para ello tendrá que sufrir un proceso “purificador” de normalización que le permita su inclusión en el mundo, con la diferencia de que en esta película el resorte que le permitirá ser aceptada no es un beso del postmoderno príncipe azul interpretado por McAvoy sino la autoaceptación de sus “peculiaridades”. Es decir, que Penelope no necesita a ningún hombre que la salve sino que ella se salva a sí misma y luego acepta al príncipe azul (al que ya había conquistado aún con su nariz de cerdo). Todo esto, que suena muy bonito, esta implícito pero rodado de tal forma que parece que a Mark Palansky no le quedó claro si quería hacer un cuento de hadas colorista tipo “Amélie” o una película “de chico moderno conoce a chica moderna en una gran y cosmopolita ciudad y se molan porque son los dos muy cool”.

Además el guión distrae un poco a veces al no centrarse demasiado en la trama principal de amor entre los personajes de McAvoy y Ricci, tampoco prestando suficiente atención a la aventura que emprende Penelope por sí sola para descubrir el mundo y descubrirse a sí misma y con la aparición totalmente accesoria de personajes secundarios como el de Whiterspoon. Y, como decía antes, eso de ambientar una historia tan irreal en un ambiente más o menos realista, pero con toques de cuento de hadas puestos aleatoriamente (la bruja que luego resulta ser otra cosa, las perspectivas de la ciudad mezcla de distintas ciudades del mundo, etc.), chirría bastante.

Dicen por ahí que el trabajo de caracterización de Christina Ricci fue arduo. Una hora y media de proceso todos los días sólo para colocarle la nariz. Bueno, en primer lugar decir que el resultado no es brillante, porque se nota que el dicho apéndice es un apéndice más que postizo, y en segundo lugar yo creo que casi no le habría hecho falta ponérsela a la actriz, que por cierto parece haber entrado en un proceso corporal de semianorexia. James McAvoy dicen que es uno de los 30.000 actores más interesantes de su generación, y no lo hace mal. Como en tantas ocasiones, la parte más brillante se la llevan los secundarios, con Catherine O’Hara a la cabeza.

Recomendada para fans de la cerdita Peggy vestida de Mango.
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