Ficha

País

France

Año

2005

Título original

Peindre ou faire l'amour

Duración

100min

Dirección

Arnaud Larrieu, Jean-Marie Larrieu

Guión

Arnaud Larrieu, Jean-Marie Larrieu

Reparto

Sabine Azéma, Daniel Auteuil, Sergi López, Amira Casar

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Crítica de Pintar o hacer el amor
Autor: bronte
Fecha: 23/11/2006.
Póster Pintar o hacer el amor

Pintar o hacer el amor

Digerido por bronte

El lector que tan amablemente nos consulta sobre “Pintar o hacer el amor” me advierte de que numerosas personas abandonaron la sala antes del final en su proyección. Bien, yo la vi en dvd y también estuve a punto de abandonar mi salón. Y en conciencia no puedo decir que esté mal hecha. “Peindre ou faire l’amour” en su título original, es en todo momento fiel y coherente con su estilo. Ahora bien, es un estilo de pacotilla.

A mí lo que me ha pasado viendo esta película, es que en varias veces me he visto asaltada por ese sentimiento tan español que es la vergüenza ajena. Yo sufría, sufría por esos actores obligados a verse en tan peregrinas situaciones. Me imaginaba a mí misma teniendo que colocarme delante de una cámara para interpretar semejantes desatinos y me ponía colorada como un tomate de la cabeza a los pies. Este filme demuestra, que desde luego, "hay gente pa tó". Y me refiero a los que han aceptado tomar parte en él.

No voy a criticar el tema de la película en sí, que es tan respetable como cualquier otro, pero me pregunto si realmente había que tratarlo de una manera tan cursi y ridícula. Yo no conozco a muchos “swingers”, pero no creo que sean todos tan afectados y requetelamidos. Claro que una sola frase les puede dar una idea del ambiente general de la película: “no hace falta que vendamos la casa (un tremendo caserío de ringo-rango en medio de no sé qué campiña), podemos viajar y volver cuando queramos”. Moraleja: qué bueno es ser rico.

Pasan muy, pero que muy pocas cosas en la película, pero en definitiva va como sigue: una pareja superpija, pero en plan “design” (Daniel Auteuil y Sabine Azéma), se compra una casa de campo que para sí la quisiera Maite Zaldivar, y allí conocen a sus vecinos, otra pareja de campanillas. Los vecinos son Sergi López, y Amira Casar, quien nos ofrece un desnudo frontal que hace dudar de su idoneidad como modelo de cuerpo, aunque sea de Jean Paul Gaultier. O que por lo menos nos da idea del poco cuidado que directores y fotógrafo han tenido al elaborar la toma, todo en aras del naturalismo éste francés que ya llevan siglo y pico con él.  La pareja vecina se llama Adam y Eva, qué superingenioso, y el personaje de Sergi López está ciego, con lo cual no me cabe duda de que habrá infligido un gran perjuicio a las diferentes ONCEs de los países donde esta película se haya proyectado.

Y así se distribuyen las escenas, y lo siento si a alguien le destrozo la tremenda intriga: los vecinos van a cenar a casa de los pijos. Los pijos van a cenar a casa de los vecinos. Por razones que no vienen al caso, los vecinos van a pasar unos días a casa de los pijos. Los vecinos los introducen en el intercambio de parejas. Los pijos van a buscar setas con sus amigos de siempre. Unos desconocidos vienen a ver la casa de los pijos para comprarla. Se intercambian las parejas. Fin.

A ver, la película de lo que va es de que una pareja en sus cincuenta de pronto descubre las bondades del “swinging”, pero vamos, no creo que tenga que ser a través de diálogos como el que sigue: “-Parejas haciendo el amor sobre lotos”, dice uno, “-Gauguin, el pintor de las islas”, dice el otro. Los pelos de punta se me ponen. Estos diálogos terroríficos se acompañan de numerosas tomas de gente caminando por el campo, gente poniendo la mesa, paisajes interminables, gente buscando setas, tomas larguísimas con la pantalla totalmente en negro, y similares, todas ellas sin que nadie diga ni pío.

No sé. Ha sido horrible. Yo sé que me repito, pero ¿de verdad que no les da pena que el dinero de todos se gaste en estas cosas para tan pocos? Recomendada para gente a quienes les pueda gustar, que no se me ocurre a mí quiénes pueden ser.

 

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