Ficha

País

USA

Año

2007

Título original

Pirates of the Caribbean: At World's End

Duración

168min

Dirección

Gore Verbinski

Guión

Ted Elliott, Terry Rossio

Reparto

Johnny Depp, Geoffrey Rush, Keith Richards, Orlando Bloom, Keira Knightley, Jack Davenport, Bill Nighy, Jonathan Pryce, Stellan Skarsgård, Tom Hollander

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Crítica de Piratas del Caribe: en el fin del mundo
Autor: bronte
Fecha: 24/05/2007.
Póster Piratas del Caribe: en el fin del mundo

Piratas del Caribe: en el fin del mundo

Digerido por bronte

Si alguna trilogía en los últimos veinte años podría sentirse merecedora de ser la sucesora de grandes sagas de aventura y entretenimiento como "Indiana Jones" o "Star wars" sin lugar a dudas esa sería la de los piratas del Caribe. Y digo esto aún siendo muy consciente de lo lejos que se halla de ambas en calidad, aunque mucho le deba a "La guerra de las galaxias" en estructura. Aquí también tenemos a un héroe cándido, a una heroína luchadora y a un tercero en discordia con gracia. Por tener hasta tenemos a R2 y a C3PO en forma de piratas, uno rechoncho y otro tuerto, e infinidad de personajes que pueblan un mundo paralelo al nuestro tanto en formas como en reglas.

Claro que "Piratas del Caribe" ya desde el primer momento estuvo tan volcada en el continente y tan poco en el contenido, que está totalmente falta de un sustento arquetípico y heroico que la pueda hacer realmente perdurable. La lucha entre el bien y el mal en estos filmes está totalmente desdibujada mayormente por la tendencia a hacer tramas tan complejísimas, en las que hay tantos cambios en la actitud de los personajes, tantas traiciones y alianzas, diferentes objetivos y finales compartidos, que es imposible discernir el lado claro del lado oscuro, y al final acaba siendo todo un revoltijo de grises y colores fluorescentes. De la misma manera, ninguno de los personajes tiene una psicología realmente trabajada y suelen estar mucho más al servicio de la acción y de los chistes que de un recorrido humano y emocionante. Todos los niños han querido ser Indiana Jones, Luke Skywalker, o incluso alguno Han Solo. No creo que nadie quiera ser Jack Sparrow o Will Turner. Mucho menos Elizabeth Swann.

"Piratas del Caribe: en el fin del mundo" es la tercera película de esta saga, y esperemos que sea la última, aunque ya voy avisando de que hay probabilidades de que hagan una cuarta. ¿Por qué no soy favorable a una nueva entrega? Por la sencilla razón de que por mucha magnificencia, por mucha imaginación que vuelquen en ellas, al final siempre acaba siendo lo mismo porque no hay nada más detrás. Ni lucha contra el nazismo, ni vuelta de la libertad a la galaxia. Dicho todo esto, queda entonces que puntualizar dos cosas. Una, que la película es larga. Muy larga. Larguísima. Casi tres horas de piratas y mar. Y mucho mar y muchos piratas. Y más mar. También más piratas. La segunda cosa es que por lo menos en la primera hora, se han lucido pero bien en el plano de la imaginación. Y quizás sólo por eso merezca la pena ver la película.

La verdad es que sorprende el aire surrealista, y sí han leído bien, surrealista, que a veces alcanza la película. Imágenes dalinianas y mutaciones de los objetos que logran conformar composiciones realmente hermosas. Cuando el surrealismo cede, cosa que pasa ya les digo, más o menos a los sesenta minutos, la película sigue atesorando hermosas estampas dignas de ser valoradas y auténticos hallazgos a nivel de guión que provocan a su vez más imágenes para el recuerdo. Pero son tantos personajes, tantas idas y venidas, tantas leyendas, tantas promesas, tantos conjuros, y hace tanto que se estrenó "Piratas del Caribe: el cofre del hombre muerto", que en ocasiones es mejor no intentar entender todo lo que allí se pone en marcha.

Por petición expresa de Disney no explicaremos nada de la trama, y crean que así es mejor, estando ya avisados como están de que la película es infinita. Ahora bien, me gustaría recordar que pese a mis reticencias iniciales, Johnny Depp ha logrado crear todo un personaje tal y como vaticiné, claro que muy alejado del héroe clásico del que se travestía de vez en cuando en la primera parte, consiguiendo aquel efecto tan desconcertante. Una vez asentado que se trata no de un puntal convencional, sino más bien y estrafalario y epatante, diré que quizás éste sea el papel de su vida. Aunque mi favorito es Geoffrey Rush, que está fantástico en esta saga. Hasta Keith Richards (pero qué mal ha tratado la vida a este hombre) tiene gracia en su cameo. En general, el nivel actoral es notable, descendiendo un poco en Orlando Bloom y un mucho en Keira Knightley, que no sé cómo lo hace pero tiene un no sé que de repelencia que da mucho repelús. Claro que el uso del lenguaje sigue siendo tan nefasto como siempre. Una mujer no es un Rey, es una Reina. Ya está bien de eliminar las palabras de género femenino, que lo femenino, también existe.

La dirección es buena, los chistes son buenos, la dirección artística es buena, los efectos son buenos, las coreografías son buenas. Todo es bueno. Puro entertainment. Lástima que no se compraran un reloj para hacer la película de una duración más humana, y lástima que la trama en sí misma no sea mucho más humana, o dicho de otra forma, más cargada de humanidad.

Recomendada para gente con hongos.
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