Ficha

País

USA

Año

2007

Título original

Because I said so

Duración

102min

Dirección

Michael Lehmann

Guión

Karen Leigh Hopkins, Jessie Nelson

Reparto

Diane Keaton, Mandy Moore, Piper Perabo, Stephen Collins, Gabriel Macht, Lauren Graham, Tom Everett Scott

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Crítica de ¡Porque lo digo yo!
Autor: malabesta
Fecha: 09/04/2007.
Póster ¡Porque lo digo yo!

¡Porque lo digo yo!

Digerido por malabesta

A la salida de “¡Porque lo digo yo!” a uno le asalta la sensación de haber visto la película tres o cuatro veces. No sólo porque se haga un poco larga, que sí, sino porque además parece una de esas producciones en las que el equipo creativo tenía en la cabeza más el cheque que el Oscar mientras filmaba.

Así, el resultado es técnicamente bueno: el guión no tiene faltas de ortografía, no aparecen ni focos ni micrófonos en pantalla y los actores se saben los diálogos y hablan sin mirar directamente a la cámara. Pero le falta chispa; la historia parece un remix de comedias románticas, con más de romántica que de comedia. Daphne (Diane Keaton) es la soltera, sobreprotectora y un tanto metomentodo madre de tres hijas, Maggie (Lauren Graham), Mae (Piper Perabo) y Milly (Mandy Moore), que es la única soltera, para desesperación de su progenitora A. Así que el objetivo principal de la vida de Daphne es ver a su hija casada. Cuando Milly decide tirar la toalla, oh sorpresa, aparecen en su vida dos hombres, a cada cual más maravilloso: Johnny (Gabriel Macht) un músico bohemio y Jason (Tom Everett Scott), arquitecto gafapasta.

Todo se viene desarrollando como un podría esperar y espera. Que te beso, que no, que me gustas, que me gusta más el otro, yo sé lo que es mejor para ti, mamá tú no me conoces, lloro mucho, cuanto nos queremos y qué importante es la familia, demostración pública de amor, Espantapájaros a ti te echaré de menos más que a nadie y final feliz con boda y canciones. Ni una sorpresa, nada. Además, Diane Keaton funciona también como alivio cómico principal, en unas escenas totalmente pasadas de vueltas. No están demasiado bien planificadas, son gags que poco tienen que ver con la historia (como por ejemplo ver a Daphne abriendo accidentalmente páginas pornográficas e intentando evitar que se oiga el ruido), que rompen el ritmo y que además se hacen larguísimas. Y tampoco están mucho mejor llevadas a cabo; la actuación de Keaton es más que histriónica, histérica, similar a la de un niño después de tomarse una coca-cola con cafeína, pero sin las bien merecidas cachetadas finales.

Además, el otro apoyo de la película, Mandy Moore, está bastante serena y tiene cierto punto encantador que, aunque su personaje tenga momentos en los que a uno le entren ganas de que meta la cabeza en el horno (es cocinera), termina por hacerla simpática. A su lado, claro, el descontrol de Diane Keaton se hace mucho más evidente. Además, Moore es una de las pocas actrices en Hollywood, junto con Scarlett Johansson, que cuando sopla mucho el viento no tiene que llevar piedras en los bolsillos. En cuanto al resto de las hermanas, bien podrían haber sido sustituidas por palos de escoba, especialmente Piper Perabo, y nadie se habría dado mucha cuenta.

En parte es culpa de la dirección de Michael Lehmann, que no tiene mano de sus actores, ni de muchas otras cosas. En general la película tiene cierto aire televisivo, tanto en la poca originalidad de su historia como en el aspecto visual, que más parece de un capítulo de “Sexo en N. Y.” que de un largometraje con algo de dignidad.

En fin, una aburrida comedia romántica, troquelada con el rodillo de las comedias románticas. Recomendada para los que nunca antes hayan visto una. Puntuacion