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Autor: bronte
Fecha: 14/05/2008.
Posdata: Te quiero
Digerido por bronte "Posdata: Te quiero" es una especie de trama romántica muy incómoda en su estructura en la que lo primero que contempla el espectador es la muerte de uno de los amantes. Como han tenido la vergüenza torera de no convertirlo en un fantasma, el resto de la película se apoya en el formato flash-back, que me parece a mí que requiere de mucha mano, no ya izquierda, sino del centro, para salir bien parado. Al guionista de esta película le pasa un poco como a San Agustín: está ahí que si el pasado, que si el futuro, que si me acuerdo de lo que me pasó, que si me anticipo a lo que me va a pasar, y claro, al final una no sabe bien a qué atender y se le hacen las gónadas un lío. Aclárense: o nos convencen de que aquella pareja era el amor perfecto, o no era tan perfecto y acabamos la película con un mensaje optimista de esperanza creyendo que al vivo aún le pueden ocurrir cosas buenas. Las dos cosas a la vez no puede ser. No, no.
Gerry y Holly kennedy son una pareja bastante chupi-guay que vive en NYC. Su primera secuencia transcurre en medio de una discusión parecida a la batalla de las Termópilas, pegándose mucho por lo pobres que son, mientras evolucionan por su piso de 150 metros cuadrados en pleno Manhattan. A mí aquello ya me pareció un poco irreal. Señores del guión: nadie, absolutamente nadie con un piso de esas dimensiones en Manhattan es pobre. Pero bueno, está visto que la consigna era llenar la película de glamour, y para muestra el botón de los modelos que nos luce Hilary Swank en el filme. Bastante mona en esta ocasión por cierto. El marido, Gerard Butler, conduce limusinas, y su papel, tanto de vivo como de muerto, viene estando reducido a mostrarnos el estereotipo del macho diez. El hombre con el que toda mujer querría pasar la vida. Guapo, guapo, guapo, ole tú, cariñoso, inteligente, gracioso, canta, baila. Bueno, bueno, hace de todo. Lo cual me inclina cada vez más a pensar que ya utilizan cyborgs en Hollywood porque yo no veo hombres así por la calle. Con el físico de Butler, me refiero.
El hombre, que para más señas era irlandés, se muere, y en un ejercicio de sadismo incontrolado, en vez de dejar a la pobre new yorker que siga con su vida, deja todo preparado para que cada tres meses le vayan llegando cartas con instrucciones sobre lo que que tiene que hacer o dejar de hacer. Consecuencia: Hilary Swank se obsesiona con él y siente que él aún está con ella, la pobre majara. Las instrucciones de las cartas, que vienen siendo tipo "vive la vida" con la complicación que esto conlleva si recibes misivas de un muerto, propician los famosos flash-backs, en los que se ve lo machote que era él, y en general están construidos para insertar escenas pastelosas o ridículas. El culmen de esta categoría puede que se localice en poner a Hilary Swank en un karaoke tipo Christina Aguilera cantando su éxito "Dirty". En fin, ya sabemos que es muy guapa, pero no es necesario quemar todos los cartuchos, señor director Richard LaGravenese, que sólo le faltó ponerla también boxeando. Quién nos iba a decir que este sujeto es el mismo guionista de "El amor tiene dos caras", película tres trillones de veces mejor que ésta en todo.
Acompañando a la viuda está su madre, Kathy Bates, que como acostumbra es lo mejor de la película, Harry Cornick Jr. con una problemática personal muy bochornosa que no desvelaré y Lisa Kudrow, que sigue muy despistada sin Phoebe. Al final, la cosa aún emociona un poco, porque al fin y al cabo es una comedia romántica y hay un muerto. Sólo a gente con el corazón de piedra no le emociona que se muera un ser querido, pero como película deja mucho que desear.
Recomendada para las que lloren mucho porque Bardem ya está pillado.
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