Ficha

País

China, Hong Kong, Japón, Corea del Sur

Año

2005

Título original

Wu Ji

Duración

128min

Dirección

Chen Kaige

Guión

Chen Kaige

Reparto

Hiroyuki Sanada, Jang Dong-kun, Cecilia Cheung, Nicholas Tse, Liu Ye

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Crítica de La promesa: La leyenda de los caballeros del viento
Autor: malabesta
Fecha: 14/11/2007.
Póster La promesa: La leyenda de los caballeros del viento

La promesa: La leyenda de los caballeros del viento

Digerido por malabesta

En medio de la creciente corriente de películas de artes marciales visualmente recargadas (lo que empezó "Tigre y dragón" y ha llegado hasta "La casa de las dagas voladoras") "La promesa" viene a demostrar que aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Una película con bastantes déficits en casi todos los aspectos poco se puede arreglar con muchos colorines.

Qingcheng (Cecilia Cheung) es una miserable niña huérfana a la que se le presenta la diosa Manshen (Chen Hong) y le ofrece un trato: a cambio de ser aclamada por el mundo entero y poseer riquezas inigualables, estará condenada a perder a todos los hombres que ame. Como este tipo de decisiones a una niña de cuatro años le vienen algo grandes, acepta. Cuando termina por convertirse en princesa, se encuentra en el centro del triángulo de atenciones que forman los generales Wuhuan (Nicholas Tse), Guangming (Hiroyuki Sanada) y el esclavo de este último Kunlun (Jang Dong-kun).

La historia es mucho más profunda y tiene muchas más revirivueltas, pero no voy a entrar en ellas. Baste decir que a pesar de que la película en sí es un despropósito general, y de que su guión está lleno de giros en la trama absurdos, situaciones forzadas y tiene un final sonrojante de puro malo, "La promesa" esconde algo en el melodrama que viven sus personajes que evita la necesidad de salir airado de la sala. Algo hay ahí que no llega a cuajar pero que en otras manos -unas manos competentes- podría haber animado una película mucho mejor.

Cualquier otro análisis de "La promesa" resulta en desesperación. La estética es tan sumamente recargada que resulta ridícula. Lo es en el diseño de producción, que opta por un vestuario y unos decorados rocambolescos e imposibles, llenos de colores chillones y que quizá encuentren su referente artístico más cercano en el sempiterno cuadro de las grullas y la cascada que se mueve presente en todos los restaurantes chinos. Pero también se puede apreciar esto en la dirección, que carga la mano en los fondos psicodélicos generados por ordenador, en el tratamiento del color un tanto mareante y en unas escenas de lucha marcial que quizá en un intento de que sean muy espectaculares terminan por resultar lamentablemente parecidas a cualquier episodio de los "Power rangers", gracias principalmente a que muchas veces los protagonistas optan por batirse con unas armas muy vistosas y grandes pero que tienen toda la pinta de estar hechas de gomaespuma.

El notable reparto, en el que destaca Hiroyuki Sanada (el protagonista de la nominada "El samurai del crepúsculo"), no lo hace mal. El problema es que es tal el desbarajuste de guión y dirección que sus personajes rompen a llorar o a reír en los momentos más inesperados, sin motivo aparente, y suelen acompañar estos estallidos con las líneas de diálogo más peregrinas, e incluso horteras, que uno pueda imaginar. Así es imposible que luzca el trabajo de ningún actor, por bueno que sea, y mucho peor resulta ver a Jang Dong-kun, que parece ser el único que durante el rodaje se daba cuenta de la memez en la que se había metido.

En fin, una decepcionante película, sólo recomendada para los payasos de Micolor, la señora que viene con la lejía del futuro y anunciantes de detergente en general.


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