Ficha

País

UK, Canadá, USA

Año

2007

Título original

Eastern promises

Duración

100min

Dirección

David Cronenberg

Guión

Steven Knight

Reparto

Viggo Mortensen, Naomi Watts, Vincent Cassel, Armin Mueller-Stahl, Jerzy Skolimowski

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Crítica de Promesas del Este
Autor: malabesta
Fecha: 08/10/2007.
Póster Promesas del Este

Promesas del Este

Digerido por malabesta

Si a usted siempre le ha hecho gracia que los villanos rusos de las películas americanas hablen en inglés con acento, en “Promesas del Este” a lo mejor le da una sobredosis. Aunque el doblaje es excelente y fiel al original, es una pena que no nos lleguen las voces y los acentos de los protagonistas. Sorprendentemente, Viggo Mortensen parece fingir mucho mejor el acento siberiano que el español.

Anna (Naomi Watts) es una matrona de trasfondo ruso en un hospital londinense. Una noche recibe a una joven rusa sin identificar que muere dando a luz. Su diario la lleva al mundo del violento Kirill (Vincent Cassel), de su padre Semyon (Armin Mueller-Stahl) y de su taciturno chófer Nikolai (Viggo Mortensen). Todos ellos miembros de la “vory v zakone”, la -más o menos- hermandad de ladrones, un cuerpo mafioso ruso.

“Promesas del Este” comienza con una breve escena en una barbería, a la que se le podrían buscar ciertos paralelismos con “El padrino” (que más o menos se mantienen a lo largo de toda la cinta), pero con la que Cronenberg rápidamente nos recuerda quién es y lo bien que se le da ponerle y quitarle miembros a sus personajes. Su película es violenta, pero no se recrea en la violencia (o el sexo); él se limita a no apartar nunca la cámara. Además de que en los tiempos de “Hostel” y “Saw” resulta un poco fariseo quejarse de la explicitud de Cronenberg.

La verdad es que resulta difícil encontrar un guión mejor escrito que el de “Promesas del Este”, y probablemente sea sin duda el mejor del año, a ver qué opina la Academia. Los protagonistas son increíblemente reales, con un trasfondo que explica todos y cada uno de sus actos, y una entidad que va mucho más allá de los límites de la película (especialmente Nikolai), pero en la que la película no se embelesa innecesariamente. Así, por ejemplo, Anna ha perdido un hijo en el pasado, lo que ha roto su matrimonio/relación, o Cassel y Mortensen mantienen una relación con una componente homosexual bastante fuerte, aunque oculta. Probablemente en un producto más pretencioso, ambos temas serían abordados con largos flashbacks y muchas escenas de hombres desnudos y personajes desgarrados. Por sus sentimientos, se entiende.

En “Promesas del Este” Cronenberg es consciente de qué historia es la importante, y la economiza de tal manera que se desarrolle por completo, sin dejar puntos muertos ni que haya caídas de ritmo en los cien minutos que dura, en los que resulta imposible aburrirse, dejar de mirar y para muchos cerrar la boca. Esta fidelidad a la trama le permite al director introducir en ella sus obsesiones personales sin que pongan en peligro el conjunto de la película.

En cierto modo, “Promesas del Este” es un reflejo -invertido- de “Una historia de violencia”; Nikolai no deja de ser la antítesis de Tom Stall, tanto en su uso de la violencia como en la percepción de la comunidad del este uso que él hace; mientras Stall era un héroe, Nikolai es un apestado. En cambio, como muchos de los personajes de Cronenberg, ambos son seres bastante duales, rozando la esquizofrenia. Además la profusa cultura de los tatuajes carcelarios rusos resulta bastante adecuada al estilillo del director canadiense, para el que el cuerpo casi siempre es un reflejo de los cambios que sufre el personaje.

Hay muy pocos actores capaces de hacer lo que Viggo hace en esta película y sobrevivir -en todos los aspectos- a ello.
A pesar de que en España no disfrutaremos (o no lo sufriremos, según se mire) del trabajo vocal del reparto, que los expertos encuentran bastante notable, sobre todo en el caso de Mortensen, los diálogos de esta película también son bastante notorios, incluso ofreciendo momentos memorables pero sin que estos aparezcan enmarcados, dándole pistas y señales al público para que se de cuenta de lo genial que es la frase que viene a continuación. En “Promesas del Este” los personajes se dicen cosas unos a otros como “A veces el nacimiento y la muerte van de la mano” o “Juegas con el príncipe para poder hacer negocios con el rey” y a otra cosa.

Más allá de lo vocal, los actores más que por lo impresionante de su trabajo destacan por lo apropiado de su selección. Viggo, Cassel o Watts no necesitan un gran esfuerzo para interpretar a sus personajes, porque les sientan como anillo al dedo. Aún así llama la atención la excepcional caracterización de Mortensen, que va mucho más allá del peinado, el maquillaje y los tatuajes. Hay muy pocos actores capaces de hacer lo que Viggo hace en esta película y sobrevivir -en todos los aspectos- a ello.

En fin, una excelente película recomendada para los que conseguían pegarse las calcomanías enteras.
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