Ficha

País

UK, USA

Año

2009

Título original

The young Victoria

Duración

100min

Dirección

Jean-Marc VallÚe

Guión

Julian Fellowes

Reparto

Emily Blunt, Jim Broadbent, Mark Strong, Paul Bettany, Miranda Richardson, Rupert

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Crítica de La reina Victoria
Autor: farrell
Fecha: 03/05/2009.
Póster La reina Victoria

La reina Victoria

Digerido por farrell

“La reina Victoria” pretende dar a conocer al gran público la juventud y primeros años de reinado de la monarca inglesa que fue tan importante que acuñó el nombre de una época y todo. Dicho y hecho. La película, aunque una vez más perfectamente olvidable, logra entretener sobradamente y a buen seguro el que vaya a verla saldrá con una idea diferente de Victoria, acostumbrados como estamos a la imagen una reina anciana, de luto y con cara de pesarle demasiado la corona. La Victoria que aquí se nos presenta es la postadolescente que a los 18 años fue coronada reina del más poderoso imperio de la época pero que, corona aparte, era una niña a la que no habían dejado tener una infancia feliz y tenía casi más ganas de gobernar su propia vida que la vida de los británicos.

Si algo hay que agradecerle a Jean-Marc Valleé y al guionista Jullian Fellowes es que han sabido mimar a la protagonista de su historia, algo primordial teniendo en cuenta que esto es un biopic. En efecto, muchos podrán acusar a “La reina Victoria” de ser una película facilona y ñoña porque efectivamente lo es, pero también es verdad que supone un retrato amable y a la vez bien rodado que escapa bastante de esa obsesión postmoderna de querer deconstruír al héroe. Que Leopoldo de Bélgica hizo mucho mal en el Congo, es verdad. Que los británicos reprimieron mucho a los indios, también. Pero queda bien bonito ver los amoríos de película de una reina y un príncipe sin tener que pensar en lo malvados que eran todos.

En esta línea, Emily Blunt es uno de los grandes aciertos de la película ya que, sin tener el aplomo que se asocia siempre a los intérpretes británicos, dota al personaje de una frescura y vivacidad que es por lo que se supone que la habrán elegido, para alejar a esta Victoria de la imagen antes comentada de reina viuda y triste. Además, la protagonista tiene una evidente química con Rupert Friend, el príncipe Alberto que terminará siendo príncipe de Edimburgo, y eso está más que bien, básicamente porque hacen que están enamorados y que se vea que no les huele el aliento el uno al otro siempre ayuda al espectador a conseguire ese efecto de “verdad”. El resto, pues mucho actor y actriz británicos, mucha elegancia y mucha pluma (esto no va con segundas… o sí) que funcionan como un elemento más del decorado. Exquisito, eso sí, pero un elemento más.

Además, algunas escenas, como la primera visita de la reina a Buckingham o el momento de la coronación, son verdaderamente impactantes, ya que no hay como darle ahí a la música de fanfarria para que hasta un plano de una flor de tojo quede épico. Y es que el estilo videoclipero que tanto daño hace en manos de algunos directores aquí no desentona y las cámaras lentas y escenas bajo la lluvia son a “La reina Victoria” lo que el exceso de fritanga a un bocadillode calamares: puede parecer molesto, pero no chirria del conjunto.

Una dirección artística correcta que refleja que esto es una película de gran presupuesto sin llegar a la superproducción y un guión bastante sólido, a saber, en el que se entienden las relaciones entre personajes, éstos son bastante creíbles y todos tienen recorrido en su respectiva peripecia, hacen de “La reina Victoria” un filme notable que tiene además la gran virtud de no pretender nada más de lo que ofrece: ser una película de época y bonita.

Recomendada para pasar un buen rato y aprender algo de historia de paso. No recomendada para filólogos ingleses radicales.

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