Ficha

País

Alemania

Año

2006

Título original

Requiem

Duración

93min

Dirección

Hans-Christian Schmid

Guión

Bernd Lange

Reparto

Sandra Hüller, Burghart Klaußner, Imogen Kogge, Jens Harzer, Walter Schmidinger

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Crítica de Réquiem (El exorcismo de Micaela)
Autor: malabesta
Fecha: 09/12/2006.
Póster Réquiem (El exorcismo de Micaela)

Réquiem (El exorcismo de Micaela)

Digerido por malabesta

La fiebre de los midiclorianos también le llega a “El exorcista”. “Réquiem” no es más que un estudio psicológico de los factores familiares y sociales que pueden hacer que una persona crea estar poseída. Y entre ellos no están ni los vómitos verdes, ni las cabezas giratorias ni mira lo que hace la guarra de tu hija.


Michaela (Sandra Hüller) es una joven de veintiún años que sufre de epilepsia, y que por ello está medicada. Sus padres (Burghart Klaußner e Burghart Klaußner) son de férreas convicciones cristianas, y en su familia late de fondo la igualdad entre enfermedad y pecado. Mientras Michaela quiere ir a la universidad, su madre prefiere que se quede en casa, para que la cosa no vaya a peor. Por supuesto, Michaela empieza su carrera universitaria, lo que hace que su madre le retire la palabra. Y ella, psicológicamente inestable, proyecta esta tensión, junto con la presión propia del mundo universitario, en un odio hacia la simbología religiosa, que representa a sus padres, especialmente a la madre.


Es a partir de entonces cuando la película plantea el poco debate que tiene. Aparecen en escena un par de curas, uno joven (Jens Harzer) y uno viejo (Walter Schmidinger), pero nada de padre Karras. Mientras que el viejo tiene una aproximación bastante razonable a la religión, entendiendo las escrituras como metáforas, el joven hace una lectura más literal, y entiende que Michaela está poseída y hay que exorcizarla; si ella y su familia quiere, bien. Y si no, dos tazas. Lamentablemente, la película toma mucho del mundo del documental, y en general se limite a retratar la historia, sin dar oportunidad a sus personajes para establecer algún tipo de dinámica que le exponga al espectador toda esta temática religiosa. En su lugar, los dos párrocos aparecen representados como el cura bueno/cura malo, y a otra cosa.

El único verdadero personaje es el de Michaela, y la exposición de su entorno y antecedentes, necesaria para que el público entienda todo el cotarro exorcista, es tan larga y pesada que la película de verdad no empieza hasta la media hora final. En general el ritmo es bastante agónico, lo que hace que “Réquiem” resulte aburrida.

Visualmente está muy cerca de cualquier documental de Discovery Channel y similares, salvando la ausencia de imágenes generadas por ordenador de grandes desastres naturales. Los planos son largos, y hay un uso habitual del zoom para localizar a la protagonista en la masa, o resaltar alguna faceta, efecto que imita el factor improvisado del rodaje documental. También duplicando este estilo, el cámara es un personaje más de la escena, y como tal se mueve por entre los decorados, dando una idea de proximidad hacia los personajes. 

Los actores cumplen bastante bien, especialmente Burghart Klaußner, que a pesar de tener una interpretación muy seria y comedida, el suyo es el personaje más real. Sandra Hüller lleva bien su personaje hasta que empieza a caer en la neurosis, momento en el que su interpretación resulta un poco efectista y recargada. El peor, sin duda, es Jens Harzer, que interpreta al párroco más joven, que aquí entre nosotros, tiene tal cara de desalmado que ni Dios le dejaría unas ovejas para cuidar.

En fin, a pesar de que la idea de partida pueda resultar interesante, la película es demasiado larga y tiene un final demasiado poco satisfactorio, sobre todo después de haberse tragado uno un rollo de hora y media sobre el descenso psicológico a los infiernos de una postadolescente. Recomendada para los que lo arreglan todo con unas lavativas. De agua bendita.

Puntuacion