Ficha

País

Francia, UK

Año

2005

Título original

Revolver

Duración

115min

Dirección

Guy Ritchie

Guión

Guy Ritchie, Luc Besson

Reparto

Jason Statham, Ray Liotta, Vincent Pastore, André Benjamin, Mark Strong

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Crítica de Revolver
Autor: malabesta
Fecha: 19/01/2009.
Póster Revolver

Revolver

Digerido por malabesta

"Revolver", cuyo estreno original data de 2005 y -tras un rotundo fracaso- llega a nosotros con un ligeramente renovado montaje, es la última película de la época Madonna de Guy Ritchie. La personalidad y el efecto de la diva se dejan notar: está llena de referencias cabalistas new-age y es particularmente mala. Hasta sale Deepak Chopra.

Jake (Jason Statham) sale de la cárcel tras pasar siete años en una celda de aislamiento. De sus vecinos, al más puro estilo Montecristo, ha aprendido una misteriosa fórmula que le permite triunfar en cualquier juego. Con ella pretender vengarse de Macha (Ray Liotta), torcido dueño de un casino responsable de su encarcelamiento. Por extraños motivos, Jake termina bajo el poder de Avi (André Benjamin) y Zach (Vincent Pastore) dos prestamistas que lo involucran en un extraño timo a varias mafias locales.

Si no les cuento más no es tanto por no chafarles la película como por el hecho de que, francamente, no se entiende un pepino. "Revolver" es, a falta de un término mejor, cine negro de autoayuda, el hijo bastardo del Guy Ritchie que todos conocemos y "El caballero de la armadura oxidada" o "¿Dónde está mi queso?", ya me entienden. Claro que cuando uno apunta tan alto, el riesgo de que algo salga mal es grande, y en este caso el resultado es una nadería pretenciosa que, en lugar de dejar al espectador preguntándose qué ha pasado (al igual que muchas otras películas de final enrevesado y guión defectuoso) lo que sucede es que uno sale de la sala completamente indignado. De no ser porque ya hemos visto "RocknRolla" y sabemos que todo ha sido una fase en la vida del director inglés, "Revolver" da motivos suficientes como para no ver nunca más una obra suya.

En el fondo se trata de lo de siempre: unos cuantos chorizos de poca monta pero simpáticos roban algo a uno de los grandes jefes del hampa local, lo que lo enemista con su rival, por lo que ambos se pasan la película persiguiendo a los protagonistas. En lugar de atenerse a ello, mezclado con un poco de comedia normalmente le salen unas películas bastante apañadas, en "Revolver" se vuelve completamente serio y trascendente (pero transcendencia de kiosko y "Más Allá"), hecho que se enfrenta con el estilo de la película -de todas las películas de Ritchie- muy dinámico y videoclipero. Además, yo no sé qué marca de agua mineral bebían durante el rodaje, pero la cinta (particularmente la segunda mitad) tiene un aire irreal de mal viaje muy desasosegante. No porque uno vea ciertos aspectos de su vida reflejados en la pantalla o porque la película lo haga reflexionar sobre alguna oscura esquina del alma humana, sino por la humillación a la que se somete a ciertos actores -no a los personajes- y la ridiculez total que alcanza el producto y que mancha la reputación de todos los que en ella participan.

Sin ir más lejos, y sin venir a cuento, de repente Guy Ritchie decide intercalar dibujos animados, a medio camino entre "El muro" y "Asesinos natos". Luego le da por el montaje discontínuo, para más adelante convertir al pobre Jason Statham en una especie de Gollum que habla consigo mismo (atención a la insidiosa y continua voz en off). Y vamos a ver, con todo lo bueno que pueda tener, Statham no es precisamente Jack Nicholson para meterse en estos fregados. Si esta película supone un cambio total de registro en su actuación es porque lleva el pelo largo, nada más.

Pero casi peor parado sale Ray Liotta. Al contrario que Statham, el hombre se entrega en todas sus escenas dramáticas, muy exigentes algunas de ellas. Pero claro, a Ritchie ya se le había ido la mano hace tiempo, y el pobre Liotta se esfuerza en echar el moco, la lágima y temblar de ira para que el director lo ponga en calzoncillos y el guión le dé unos diálogos más propios de "El Juez Dredd". Ridículo.

Lo único salvable de todo este despropósito es Mark Strong, que luego repetiría en "RocknRolla" con Ritchie; tanto su actuación como su personaje son -aunque pobre- un consuelo para el espectador, que al fin encuentra algo que llevarse a los ojos.

En fin, una espantosa, avariciosa y pretenciosa producción, sólo recomendada para escritores de libros de autoayuda.
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