Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

Shortbus

Duración

101min

Dirección

John Cameron Mitchell

Guión

John Cameron Mitchell

Reparto

Paul Dawson, Lindsay Beamish, Adam Hardman, Sook-Yin Lee, Raphael Barker, Peter Stickles, PJ DeBoy

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Crítica de Shortbus
Autor: bronte
Fecha: 10/03/2007.
Póster Shortbus

Shortbus

Digerido por bronte

"Shortbus" es una película sobre sexo. Tanto es sobre sexo, que ya en las primeras secuencias el espectador, que será recomendable que ya pueda votar, podrá ver explícitamente a una dominatrix haciendo de las suyas, a una pareja practicando un incómodo kamasutra, y la perturbadora imagen para almas sensibles, de un hombre todo retorcido eyaculando en su propia boca. No, no es una errata.

Esta película está escrita y dirigida por John Cameron Mitchell, quien ya se convirtió en la sensación del 2001 con su filme "Hedwig and the angry inch", y que con respecto su nueva película dice cosas como "En la cultura estadounidense el miedo a cualquier relación lleva a la infelicidad, a la violencia y al conflicto", declaración que honestamente, a mí me ha dejado patidifusa. Me pregunto si la visión que los artistas alternativos americanos dan sobre su propio país es real, o una pose mongoloide. ¿Realmente Cameron Mitchell cree que en USA todo el mundo va por la calle huyendo de las otras personas que se encuentran por la acera y pegando cuatro leches al primero que le roce el abrigo? En Estados Unidos hay gente con problemas relacionales y gente que se relaciona de más, y no hay una cultura especial en este aspecto en este país, y es tan normal como el resto de los países del globo. Y si tienen algo diferente, es que justamente allí nació la revolución sexual y no en Pernambuco. Y es con declaraciones como éstas con las que se denigra el propio trabajo, cosa que parece encantarles a este tipo de creadores. Se puede salir bien satisfecho de ver "Shortbus" creyendo que es una reflexión a veces divertida, a veces emotiva, a veces frívola sobre el sexo humano, y de pronto una coge el periódico y descubre que la película en realidad trata de lo "frikis" que son los estadounidenses. Pero qué aburridos son los tópicos.

Claro que yo creo que este tipo de declaraciones corresponden más a la promoción del filme que a la propia película, porque quienes vean "Shortbus" comprobarán que en ella hay una clara loa a Nueva York como la ciudad donde puede pasar de todo, y donde todo el mundo puede encontrarse a sí mismo. Y ambientes como los descritos en este filme, tan alternativos y "topeguay", yo les aseguro que es más fácil encontrarlos en USA que en España. Aún así, sigue insistiéndose en ideas absolutamente postizas para contentar a no sé yo quién.

Como película "indie" que es, "Shortbus" cumple con precisión con los postulados del postmodernismo, que como todos sabemos se resumen en que no hay reglas. Por eso será bastante difícil hablarles de la trama, que no existe como tal, ya que no hay ni punto A ni ni siquiera punto B, y más bien con lo que nos encontramos es con un fresco en el que determinados personajes evolucionan buscando la felicidad alrededor de un club "multimedia" llamado Shortbus en el que la gente "se ama". Pero desde luego de manera mucho más glamourosa y naive que en los auténticos clubes de intercambio. Los personajes son una terapeuta sexual que nunca ha tenido un orgasmo, una pareja homosexual compuesta de una ex-estrella infantil y un cineasta deprimido, una dominatrix que no sabe relacionarse con los demás si no es a través del sexo, y otros que tampoco vamos a describir aquí con pelos y señales, aunque podríamos, sobre todo en lo de los pelos. Pero que quede claro que el filme no se apoya en los personajes tradicionales de barrio español.

¿Es "Shortbus" el discurso definitivo sobre el sexo del s.XIX? No, no lo es. Y la mayoría de los espectadores inteligentes apreciarán que la película, ser, es un poquito frívola, pese su intento de convertirse en el último tramo en una gran metáfora sobre las relaciones personales. Al fin y al cabo, yo también participo de la opinión de que es imposible hacer algo trascendente sobre el sexo, en cuanto únicamente sexo. Es como intentar escribir la novela definitiva sobre los retortijones de estómago, o el gran drama sobre la seborrea. Es algo tan natural, instintivo y automático, que realmente hay muy poco que decir. Lo realmente interesante es lo que lo rodea, y afrontémoslo, Cameron Mitchell no es Marcel Proust.

Pero es un buen cineasta, y si la película merece la pena es justamente por ese aspecto. Al contrario que en la mayoría de las producciones "indies", "Shortbus" está dirigida por alguien que sabe dirigir, mover la cámara, fijar los ritmos, crear imágenes hermosas (la estampa de las tiritas, y la secuencia en la piscina con la bolsa de plástico son excelentes) y sobre todo, llevar a sus actores. Si yo tuviera que defender "Shortbus" por algo, sería por sus actores, quienes también colaboraron en el guión a través de improvisaciones, y que son todos de una naturalidad y humanidad aplastante. Entre todos ellos brilla Paul Dawson, y no sólo por la flexibilidad corporal que ha demostrado de sobra, sino por su increíble capacidad para transmitir tristeza con tal economía gestual.

Para que evalúen si merece la pena les diré que en mi caso, hubo un momento en el que me reí con ganas, otro en el que me emocioné con intensidad, y finalmente otro en el que me conmoví profundamente. El resto del tiempo no me aburrí en absoluto. La película alardea de una estructura nada convencional (lo que aún no se sabe si es bueno o malo), pero sabe moverse con gracia en todos los "pequeños instantes" sobre los que pivota. Pese a ser muy explícita en algunos momentos, no resulta sórdida en su tratamiento del sexo, ganándose con honores el calificativo de "película simpática" en todos los sentidos.

Recomendada para contorsionistas.

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