Ficha

País

USA

Año

2010

Título original

Shutter Island

Duración

138min

Dirección

Martin Scorsese

Guión

Laeta Kalogridis

Reparto

Leonardo DiCaprio Mark Ruffalo, Ben Kingsley, Michelle Williams, Patricia Clarkson, Max Von Sydow, Jackie Earle Haley

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Crítica de Shutter Island
Autor: bronte
Fecha: 19/02/2010.
Póster Shutter Island

Shutter Island

Digerido por bronte

Como estoy segura de que ya todos ustedes saben, "Shutter Island" es de esas películas a las que es mejor ir sin saber nada. Pero no sin saber por lo menos lo que fundamentalmente se espera de una crítica. Ahí voy: está bien, pero no es para tirar cohetes. Sobrevivirán si se la pierden. Dicho esto entro al trapo y les digo, reventándoles todo el cotarro que "Shutter Island" es una pseudo-semi-copia del estilo "El sexto sentido". El problema está en que con menos inspiración, menos gracia y en todo caso, mucho peor resultado. Yo no sé qué le pasa exactamente a Martin Scorsese que es un director que raramente remata la faena. Al lado de grandes películas como "Uno de los nuestros" o "El cabo del miedo" se encuentran medianías como "El aviador" o ésta misma que nos ocupa. Es un poco como Tim Burton, pero menos disperso mentalmente y con mejor promedio de buenos filmes.

En "Shutter Island" nos encontramos con la historia de Teddy Daniels, un agente judicial que se acerca a Shutter Island, un manicomio para delicuentes enfermos mentales, para buscar a una de estas pacientes, que ha desaparecido nadie sabe cómo. La película empieza con todos los ingredientes que hacen falta para una cinta de esas de "mucha tensión": una isla perdida de la mano de Dios, un psiquiátrico asentado en un antiguo fuerte de la guerra de secesión, un huracán, loqueros muy tenebrosos y misteriosos, los años cincuenta, nazis, comunistas... ahí hay de todo. Los nazis, en los recuerdos de Teddy Daniels, Leonardo DiCaprio, que parece ser fue uno de los militares que liberó Dachau y los comunistas en la paranoia del momento, que vamos a poner las cosas en su sitio, tampoco era tanta paranoia, que la película está ambientada en el 54, y en 1953 murió Stalin, quien se cargó la nada despreciable cantidad de 60 millones de vidas humanas. Por eso cuando uno de los personajes compara EEUU con los nazis y los comunistas, yo me quedé un poco patitiesa, porque por muchas barbaridades que hayan hecho los americanos, aún hay diferencias.

El caso es que el manicomio es de mucho sospechar. Allí pasan cosas raras. Y como sacan tanto lo de los nazis, una ya se empieza a imaginar que la cosa va del doctor Mengele y se dice a sí misma muy reconfortada: "aquí están los nazis haciendo experimentos del frío". Pero las pistas no avanzan, y aunque una está convencida de haber descubierto todo el pastel, empieza a perder interés porque la historia se ha atascado en las alucinaciones. Como lo leen: bien al principio Leonardo DiCaprio empieza a tener alucinaciones y son larguísimas y muy pesadas. Llega un momento en que sólo hay alucinaciones y la cosa cansa. Luego ya llega el giro final inesperado, que tampoco es tan inesperado y para ser sincera, a mí me pareció bastante baratito. O era eso o era lo otro, no había muchas más salidas. Y digo que, cuando llega el giro final inesperado, tampoco tan inesperado, cuesta tanto explicarlo, que yo creo que cerrar todos los cabos sueltos lleva bien quince minutos. Oigan, esto no es serio. Un final sorprendente no puede ocupar quince minutos. Eso no es un final sorprendente, eso es todo el tercer acto. Madre mía, todo lo que explican ahí. Reconozcamos que la última frase de DiCaprio redime un mínimo minimísimo la caída en picado que sufre la película desde su minuto treinta y uno cuando ya a nadie le importa lo que pase o deje de pasar. Yo no entiendo la fascinación que la gente tiene con las historias de Dennis Lehane. Ya me enteraré al mismo tiempo que me entere de cómo va lo de Santísima Trinidad.

Una pena, porque Scorsese maneja en principio de maravilla el ambiente de thriller, ilumina bien, utiliza bien la cámara en un registro expresionista, pero cuando le coge el tranquillo a las alucinaciones se pasa más al tono surrealista y su manejo cameril, en serio, empieza a molestar. El tratamiento de la imagen en las alucinaciones, y en general cómo plantea esas escenas, crea incomodidad y como al final ya no se sabe lo que es alucinación y lo que no, pues no se apea del asunto y se tienen ganas de que acabe la película. Porque vamos a ver, señor Scorsese, usted tiene que dejar que al menos algo sea verosímil en la película, porque si todo es tan claramente un producto de la mente, desaparece el peligro real, y al espectador ya le importa poco lo que le pase al protagonista. Se puede relajar uno y pensar: "bah, no le va a ocurrir nada, ya se le pasará la mona".

En todo caso, como siempre, "Shutter Island" demuestra que Leonardo DiCaprio es un actor como la copa de un pino y si algo brilla sin igual en este filme es su interpretación, no acompañada en exceso por el resto del reparto aunque tampoco haya mucho que acompañar. Mark Ruffalo es muy majo y Ben Kingsley, el pobre, siempre parece anda con una escoba metida en los cuartos traseros. El que impone bastante es Max von Sidow, porque estos escandinavos son también muy tiesos, y la que no impone nada, como nunca en mi sincera opinión, es Patricia Clarkson, que es una actriz ultra-afectada y hace dudar de su existencia en la propia trama, para que vean el mal resultado que da. Si se preguntan por qué se parece a "El sexto sentido" les diré que nos tienen entretenidos todo el tiempo con una trama para al final revelarnos que era todo lo contrario. No digan que no se lo advertí.

Recomendada para gente que no consigue subir del notable.
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