Ficha

País

USA

Año

2007

Título original

Spider-man 3

Duración

140min

Dirección

Sam Raimi

Guión

Sam Raimi, Ivan Raimi

Reparto

Tobey Maguire, Kirsten Dunst, James Franco, Thomas Haden Church, Topher Grace, Bryce Dallas Howard

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Crítica de Spiderman 3
Autor: bronte
Fecha: 2007-05-04.
Póster Spiderman 3

Spiderman 3

Digerido por bronte

No hay duda de que como pareja, Kirsten Dunst  y Tobey Maguire encajan a la perfección. Ella tiene unos ojos que parecen dos puñaladas en un tomate y él, que parecen dos platos soperos. A la vista está su química. Tan rumbosa pareja vuelve a reunirse para encarnar la aventura número 3 del hombre-araña de Sam Raimi, quien por cierto ya tiene la cuarta en la faltriquera. Sin lugar a dudas este Spiderman es el mejor superhéroe cinematógrafico nacido en los últimos años, y casi con toda seguridad el proyecto menos discutido de su director.

Y además, parece ser que cada nueva entrega tiene mejor acogida del público. La cosa en cuestión es algo llamativa aunque yo tengo mi propia teoría. Llamativa porque este Spiderman abusa del efecterío de manera colosal. Y es un efecterío bonito y bien hecho, aunque de tanto relumbrón y tanta voltereta que muchas veces se hace tarea ardua discernir qué es lo que está pasando en la pantalla a no ser que se tenga visión biónica. El resultado final es que se hace repetitivo y cansino en numerosas ocasiones. Repetitivo porque cualitativamente añade poco a anteriores entregas y cansino, porque cuantitativamente ocupa gran parte del metraje.

Además de ello, la saga está empezando a coger cierto deje de culebrón por la cantidad de subtramas que se incorporan en cada película. En este caso tenemos la trama de Peter Parker, también conocido como Spiderman, y sus vicisitudes amorosas con Mary Jane; adyacentemente el rencor ese enconado de Harry Osborn, que el muchacho no perdona que le hayan matado al padre ni por despiste;  también tiene su momento de gloria la tía May Parker dando unos consejos y haciendo unos panegíricos del difunto tío Ben, que por cierto también está en nómina, que eso hay que verlo; se añaden a la fiesta el hombre de arena, que deja a todo el conjunto un cierto tufo post-playero y Venom, que necesita urgentemente una ortodoncia y que es el típico compañero-zancadillas del trabajo. Póngale también una trama de explotación laboral.

Se harán una idea de los funambulismos que ha exigido el guión para que aparezcan todos y digan algo más que hola y adiós. La parte mala es que cuando ya la película ha corrido su horita y media, y una sabe que queda muchísimo más porque aún se tienen que cerrar las muchísimas tramas que están ahí abiertas, y hasta se tiene cierta sensación de agobio vital, porque no importa cuántos malvados el pobre Peter Parker derrote: el espectador sabe positivamente la lista de todos los que aún faltan. La parte buena es que el guión efectivamente es saleroso y tal barahúnda de gente por ahí pululando no resulta excesivamente ni líosa ni molesta.

En esta entrega nos encontramos con el típico y tópico tema del alter-ego. Algo pasa siempre que hace que nuestro superhéroe se vuelva malvado. En el caso de Supermán, éste se volvía más malo que la quina, en el caso de Spiderman se vuelve... interesante. Y no lo digo yo, lo dice la película. Cambia de aspecto (que menudo eye-liner que le aplican en los ojos a Maguire, tan mal puesto que coge aires de drag-queen venida a menos), y empieza a tener swing. Por fin. Por supuesto es en este momento cuando el filme descarga todo su potencial cómico, y he de decir que es absolutamente lo mejor de la película. Incluido en lo tocante a la interpretación de su protagonista.

Si Spiderman se distingue en algo del resto de subproductos superheróicos que hemos sufrido en los últimos años (y aquí viene mi teoría) es por su intención de desarrollar un discurso moral explícito, y mucho se lamenta que no se centren más en eso (aunque sea menos explícito), y menos en las cabríolas. En esta ocasión la cinta se sitúa en el relativismo buscando causas, justificantes y atenuantes para todas las acciones negativas, aunque al final acaba soltando el padre nuestro del liberal, presente en un 99% de las películas americanas: siempre se puede elegir porque uno es responsable de sus actos. Si se piensa con detenimiento es algo contradictorio, pero pedirle coherencia filosófica a un tipo que se cuelga de sus propias babas, es demasiado.

Un espectáculo lustroso y resultón. Cine-entretenimiento de calidad notable. Recomendada para consumidores de palomitas. Puntuacion