Ficha

País

USA

Año

2008

Título original

Star Wars: The Clone Wars

Duración

90min

Dirección

David Filoni

Guión

Henry Gilroy

Reparto

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Crítica de Star Wars: The Clone Wars
Autor: bronte
Fecha: 27/08/2008.
Póster Star Wars: The Clone Wars

Star Wars: The Clone Wars

Digerido por bronte

¿Vamos a terminar odiando la saga de "La guerra de las galaxias? Yo ya empiezo a planteármelo. Parece que George Lucas, además de ser un genio del cine de aventuras, no sabe cuándo parar. Supongo que esta versión animada juega su mayor baza en ser un producto para los niños, pero puestos así, procuren que sean niños menores de dos años y con buen dormir, porque más crecidos perderán con velocidad rauda el interés. Imagínense una mujer como yo, hecha y derecha. Entre el marketing, el merchandising, las entregas, la versión infográfica, el pay, el chuli y el cabra, esto es el cuento de nunca acabar. Y lo peor de todo es que en cada nuevo capítulo algo más se pierde del encanto original, y más parece esto la posada del peine. Menos mal que eso es lo bueno de las artes dinámicas. Que siempre queda el original para quien quiera volver a él.

Podría decir que "Star Wars: The Clone Wars" es tan insultantemente formulaica que empieza ya con una batalla, así a bocajarro. Primero una voz en off pone al espectador un poco en antecedentes pero se ve que ya estaba por ahí alguien metiendo prisa en plan "venga, venga, que se ha gastado mucho dinero en el tiroteo".Yo, que tengo mi dignidad, aún me desenvuelvo con soltura en la generación Luke Skywalker, pero ya toda esa purrelada que acompaña a Anakin, a mí se me pierde un poco. Y como Anakin es otra vez el protagonista de esta entrega, que es como el jueves, pues los amantes del clásico, un poco como de domingo. Que a mí esto de que Anakin se haya convertido en el protagonista absoluto, en un principio, en teoría, me pareció bien. Pero después de ver los subproductos que ha ido sacando la factoría, mucho se hecha de menos a los antiguos, infinitamente mejor construidos y con mucha más gracia de principio a fin.

Decía que podía quejarme de la entrada triunfal de la batalla en el minuto uno, pero sería estulto porque toda la película se consume en batallas. Siendo fiel a las transiciones tan de la casa, los responsables parecen niños con zapatos nuevos teniendo la oportunidad que les brinda el dibujito de poner la cámara donde mejor se pueda ver el revoloteo del sable láser y enseñando bien las tripas de todas las naves, que mira que han diseñado aparatitos para ésta también. O sea, que en principio sí que se ve que es una película de "Star Wars" pero... ¿dónde está la chicha, la filosofía, lo interesante? No hay.

Si algo yo no le perdono a las tres últimas (primeras) películas, es haber presentado esa patulea de Jedis, ahí con sus entrenamientos, su comedor comunitario, con las sudaderas de su Universidad Jedi y tal. Lo macanudo de las cintas antiguas era ese halo de misterio que les rodeaba, esos procesos iniciáticos tan de corte místico y esotérico que parecen haber desaparecido para siempre. En "Star Wars: The Clone Wars" hay cierto tufillo a burocracia administrativa jedi que pone espanto. Aparece un nuevo padawan, y yo juraría que determinado diálogo gira en torno a si cubrió correctamente y por triplicado la solicitud de matrícula, con todas las pólizas exigidas. A todo esto, el citado padawan es una niña, y vaya por Dios. Resulta que le cargan a la tal Ahsoka Tano, que así se llama la aprendiza, a Anakin, que a regañadientes tiene que convertirse en su maestro y eso es como un capítulo de Abbot y Costello. Vamos, del entrenamiento de Luke con Yoda, a esto, toda una galaxia muy lejana. Si yo fuera maestro jedi y mi padawan no me hiciera bendito caso y estuviera toda la película intentando demostrar que sabe más que yo con ese aire de repelencia naranja, me pasaba al lado oscuro en menos de lo que canta un gallo. Porque, por si no lo he comentado, la padawan tiene el diseño de una naranja egipcia, por lo menos de la décimo octava dinastía.

Si algo yo no le perdono a las tres últimas (primeras) películas, es haber presentado esa patulea de Jedis, ahí con sus entrenamientos, su comedor comunitario, con las sudaderas de su Universidad Jedi y tal.
La trama gira en torno a un ataque a los buenos y la misión de rescate del hijo de Jabba el Hutt, que lo tienen secuestrado los malos. Entre medias, mucho sablazo, mucho salto, muchos androides que funcionan como supuesto alivio cómico (gracias a eso nos hemos ahorrado la inclusión de animalitos, que era lo que faltaba). Aparece una Sith (o eso me pareció a mí), un travestido (o eso me pareció a mí) y finalmente aparece la Senadora Amidala, con rasgos de Natalie Portman pero afinada esa cara de luna que se le está poniendo. Y es que todos los personajes tienen la cara de su actor original, aunque se ve que algunos se quieren ir ya librando de esta losa y no todos han puesto la voz. Como el deseo de realismo se ve que no es mucho, tampoco vamos a criticar ese tema, y en cuando a la cinética, se defiende, sobre todo para ser una película donde hay tanto movimiento.

Tiene tan poca alma que se hace larguísima y una sale de allí con la fuerza hecha plástico. Todo artificial, hecho con escuadra y cartabón para ganar mucho dinero. Recomendada para gente que se lo traga todo.
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