Ficha

País

USA

Año

2007

Título original

Stomp the yard

Duración

109min

Dirección

Sylvain White

Guión

Robert Adetuyi, Gregory Ramon Anderson

Reparto

Columbus Short, Meagan Good, Ne-Yo, Chris Brown, Darrin Henson

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Crítica de Stomp the yard: Ritmo salvaje
Autor: malabesta
Fecha: 02/07/2007.
Póster Stomp the yard: Ritmo salvaje

Stomp the yard: Ritmo salvaje

Digerido por malabesta

Hay que ver cómo cambian los tiempos y lo iguales que siguen las películas. “Stomp the yard: Ritmo salvaje” es la nueva versión de un estándar de película, que han seguido otras como “Karate Kid”, por ejemplo, y lo coloca en el marco del “stepping” un baile colectivo (muy popular entre las hermandades universitarias afroamericanas), a medias entre Mayumaná, una marcha militar y el hip-hop, pero que a mí me recuerda más al haka de la selección neozelandesa interpretado por los Village People.

DJ (Columbus Short) vive en Los Ángeles, dedicándose junto a su hermano a peligrosos enfrentamientos nocturnos de baile. En uno de éstos, la ambición de DJ termina provocando una pelea en la que su hermano muere, y DJ se traslada a Atlanta para asistir a la universidad y alejarse del peligro. Allí descubre el mundo del stepping y se enamora de April (Meagan Good) que, como habrán adivinado, es la novia del capitán del mejor equipo de stepping del país.

El guión recorre uno por uno los tópicos. La novia del antagonista, el protagonista extraño pero que al final enseña algo a los locales, a cambio de aprender el verdadero significado de la amistad (y la Navidad, ya puestos), etc. Dentro de su poca originalidad, “Stomp the yard: Ritmo salvaje” tampoco es que esté bastante bien desarrollada; los personajes son extraplanos y las situaciones bastante artificiales, confiriéndole a todo un cierto aire de anuncio de desodorantes, subrayado por la tendencia del protagonista a aparecer sin camiseta y sudando, y la del director a meter por aquí y por allá la cámara lenta, sin que venga mucho a cuento.

Sin duda la mayor -y única- baza de la película son las dichosas escenas de baile, y conscientes de ello, en “Stomp the yard: Ritmo salvaje” las meten muchas veces sin ton ni son, alargando la duración hasta las casi dos horas que ha de soportar uno. Columbus Short es un exitoso coreógrafo y bailarín en Estados Unidos, y todas las coreografías están ejecutadas sin truco alguno por los actores protagonistas. Aunque suene un poco a abuelo Cebolleta, recuerdo yo un tiempo cuando la gente bailaba al ritmo de la música. La mayoría de las danzas en “Stomp the yard: Ritmo salvaje” son unos movimientos convulsos y arrítmicos trufados de volteretas y acrobacias varias. La dirección de Sylvain White, que las rueda con el ahínco de Ridley Scott en las batallas de “Gladiator”, consigue que sea imposible seguir la acción, de no ser porque los equipos participantes en los enfrentamientos bailados van vestidos de manera diferente.

Las interpretaciones son de trámite. Todo el mundo baila de maravilla, y no tiene nada más que hacer. Columbus Short no lo hace mal en las poquísimas escenas dramáticas que tiene, y aunque rodeado de un reparto algo más serio con unos papeles algo más de verdad quizá no hubiese llamado la atención, aquí da la impresión de tener el cuarto de baño lleno de Oscars.

En fin, una mediocre película, sólo recomendada para los que dan patadas en el respaldo de la silla delantera, que se lo merecen.
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