Ficha

País

Francia

Año

2005

Título original

Boudu

Duración

104min

Dirección

Gérard Jugnot

Guión

Philippe Lopes-Curval

Reparto

Gérard Depardieu, Catherine Frot, Gérard Jugnot, Constance Dollé, Bonnafet Tarbouriech

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Crítica de Tenemos un problema gordo
Autor: bronte
Fecha: 12/02/2007.
Póster Tenemos un problema gordo

Tenemos un problema gordo

Digerido por bronte

Vale que Gerard Depardieu esté un poco pasadito de quilos, pero titular en español a esta "Boudu" (nombre del personaje del grueso actor), "Tenemos un problema gordo", parece que está un poco de más. Por otra parte, bien puede Gérard Jugnot dar todas las noches gracias al niño Jesús. Con una carrera más bien discretita se ha configurado como una de las vacas sagradas de la cinematografía francesa. A mí, que ya me ha tocado ver unas cuantas suyas, me sigue pareciendo un actor normalito, cuyo único mérito insoslayable es que es un francés de tomo y lomo. Parece que en su rechoncho cuerpo atesorara toda la gestualidad de los galos, y de ahí no sale. Como guionista es un poco logocéntrico con evidentes dificultades a la hora de establecer la narración a través de la imagen y como director, puede que "Tenemos un problema gordo" dé la medida exacta de sus posibilidades. Una comedieta algo rancia, falta de gracia y mediocrilla en general.

Yo no dudo que haya gente que se pueda reir con este filme, pero sin lugar a dudas serán aquellos que le pidan muy, pero que muy poco. La historia es la que sigue: Christian, el dueño de una galería de arte en plena crisis existencial, recoge una noche a un "sin techo", Boudu, a punto de ahogarse en un canal. Lo que iba a ser una noche de hospitalidad se convierte en una larga estancia en la que no hay manera de echar al huesped que pronto se hace el dueño del cotarro. Implicadas así mismo en la historia, la mujer del galerista en plena convalecencia depresiva y Coralie, la empleada de Christian. Boudu es un "bonvivant" que disfruta de la vida, eructa, tiene problemas de aerofagia y nadie sabe cómo, se las arregla para yacer con todas las mujeres del reparto. Yacimientos rodados con mucho salto y mucho gemido, en teoría muy graciosos, pero decrépitos en la práctica.

Remake de una película clásica de los años 30 firmada por Jean Renoir, Jugnot en absoluto ha sabido actualizar la historia, y la moraleja de "la vida es corta, amémonos, disfrutemos de las maravillas del mundo", tal y como está expuesta, encaja en el siglo XX como unas risas enlatadas en MacBeth, de puro simple e inocentona. Tal proposición es el único sustento de la historia, sin que haya más profundidad en absoluto, y el filme en sí se limita a repetirla de manera insultante a través de gags, que por lo ramplones, carecen de chispa. De esta manera, ni la trama tiene desarrollo, ni lo tienen los personajes. Y una y otra vez tenemos que asistir al hecho de cómo el maleducado de Boudu adiestra al resto de personajes en el goce vital a través de sus desahogos físicos. La fórmula es compleja de por sí, y hay que tener mucho tiento para que el espectador empatice con el personaje perturbador en vez de quedarse perplejo ante la acogida del resto de caracteres, que es más bien lo que pasa en esta película. Nada más irrumpir Boudu en la vida de estos personajes, el público no dejará de preguntarse por qué no le dan una patada en salva sea parte y se lo quitan de encima, en vez de mirarle con ojos de cordero degollado.

La historia parte primigeniamente de una obra teatral, y ni eso ha sabido hacer competentemente Jugnot, pues incluso aquellos que no hayan ido al teatro en su vida podrán darse cuenta a la primera de cambio del origen dramático de la cosa. La realización es totalmente gris, con una planificación bastante gris de la imagen, y la inclusión de numerosas obras de música clásica ayudan a deslucir aún más el conjunto, no porque falle su calidad, sino por la torpeza con la que han sido incluidas en la banda sonora. Dicen, comentan, se rumorea, que el gran fuerte de "Boudu" son sus actores. Gerard Jugnot se aplica con denuedo en abrir las ventanas de su nariz y colocar la cámara siempre un poco contrapicada para que se le vean bien los sesos, además de encoger de vez en cuando los hombros. Depardieu, acomodado en personajes extremos sufre durante toda la película de un exceso de todo, y Catherine Frot, la tercera en discordia y que interpreta a la mujer de Christian/jugnot, puede que sea la única con un poco de profundidad y saber estar en este producto. Aún así, su sola presencia no justifica el visionado de esta cinta.

"Tenemos un problema gordo" está hecha con cierto oficio y eso evita las manifestaciones a las puertas de los cines, pero carece de brillo en cualquiera de sus aspectos. Recomendada para gente que considera muy divertidos los campeonatos de eructos. Puntuacion