Ficha

País

Corea del Sur

Año

2006

Título original

Gwoemul

Duración

119min

Dirección

Joon-ho Bong

Guión

Chul-hyun Baek, Joon-ho Bong

Reparto

Kang-ho Song, Hie-bong Byeon, Hae-il Park, Du-na Bae, Ah-sung Ko

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Crítica de The host
Autor: malabesta
Fecha: 02/03/2007.
Póster The host

The host

Digerido por malabesta

Esto sí que es el día de la bestia. "The host" es la segunda película (la segunda que llega a nuestras pantallas) de Joon-ho Bong, al que tras "Memories of murder" le han colgado la etiqueta de director de culto y no hay quien se la quite. Es la enésima prueba de la buena salud de la industria de un país en el que de cuarenta y siete millones de habitantes, trece han ido a verla al cine, y eso que allí no dan subvenciones.

A "The host" muchos la han intentado afiliar al género del kaiju, esas películas de japoneses vestidos de monstruos peleándose entre edificios de cartón piedra. Pero quitando al engendro protagonista, no hay muchas más similitudes. Pero ésta saca mucho más de la saga de "Alien" o "Parque Jurásico" que de cualquier enfrentamiento de Godzilla con Mothra (la polilla gigante), Gamera (la tortuga radioactiva), King Gidorah (el dragón volador de tres cabezas) o Ronald McDonald (el payaso que engorda a los niños).

La historia arranca en el río Han, que es como el Manzanares pero en Seul; a su vera viven los Park, una familia que no termina de salir del pozo. El patriarca Hie-bong (Hie-bong Byeon) es el dueño de un puesto de comida, en el que trabaja su atolondrado hijo Gang-du (Kang-ho Song), que a su vez es el padre soltero de Hyun-seo (Ah-sung Ko), adolescente que admira a su tía Nam-joo (Du-na Bae), arquera olímpica. Cierra el grupo el tío Nam-il (Hae-il Park), un ex-universitario sindicalista que riega su fracaso con alcohol. Al igual que en el Manzanares, un buen día un espantoso monstruo mutante producto de la contaminación sale de sus aguas, y empieza a comerse a la gente. A Hyun-seo la deja para después de cenar, arrancándola de manos de su padre y llevándosela a su guarida. Ahí comienza la aventura de los Park, que han de superar sus desavenencias y limitaciones para rescatar a su hija/sobrina/nieta, ante la pasividad de los organismos oficiales.

La película es esencialmente oriental. No en su tratamiento de la imagen y los colorines o en que todos den volteretas en kimono, sino en su tratamiento de los personajes y la historia. "The host" propone la alternancia continua de género,  y convierte sus escenas más dramáticas a través del patetismo en comedia, y sus escenas de comedia llegan por la crueldad a auténticos dramas, hecho este último al que más cuesta acostumbrarse. Tiene ese toque bastante pesimista y esa ausencia de empatía hacia el dolor ajeno que a veces se ve en este tipo de cine, lo que le permite se cruel con sus personajes, y a través de ellos con el público, mucho más allá de lo que cualquier cineasta occidental podría atreverse.

Y a la vez es sumamente americana. Su manera de enfrentar la acción y muchas de sus escenas podrían estar sacadas de "Tiburón", o incluso "Salvar al soldado Ryan", de no ser por la ausencia de tripas. Además, "The host" mantiene un ritmo muy constante; frente al tempo pausado que muchas de sus congéneres poseen, en la película de Jong-hoo Bong, siempre pasan cosas. Tantas que a veces es imposible no perderse, porque la historia llegado determinado punto se fragmenta, y cada uno de los miembros de la familia recoge una subtrama diferente. Pero en lugar de alternarlas, Bong las simultanea, de manera que mientras en pantalla alguien está sufriendo, en otra parte de la película otro de los protagonistas sigue haciendo cosas, de manera que cuando la cámara vuelve a fijarse en él, cuesta un poco darse cuenta de dónde está o por qué ahora lleva gorra.

Las actuaciones son bastante del gusto occidental, lejos del estilo afectado y teatral que muchos actores orientales tienen. Kang-ho Song es el indudable protagonista, además haciendo gala de lo que parece ser cierta dote para cambiar bien de registro. De duro agente de la ley en "Shiri" a policía paleto en "Memories of murder" y atolondrado fronterizo en "The host", Song no tiene problemas para encarnarlos a todos con soltura. Su padre en la ficción, Hie-bong Byeon es el único que le hace pie, mientras que el resto de los actores pasan con discreción por sus papeles, que también son menos exigentes. Quizá haya que mencionar a la primeriza Ah-sung Ko, que sin embargo se desenvuelve bien entre las babas mutantes.

En fin, una película bastante agradable de ver, que compensa sin duda el precio de su entrada, pero que para nada es la experiencia multimedia que cambiará su vida, como muchos parecen querer hacernos creer. Recomendada para los que tiran las pilas a la basura. Puntuacion